Gregorio Uribe, el juglar del Siglo XXI

19 de marzo de 2020 03:41 PM

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Se reinventa, se llena de sonidos, de nuevos aires. Es paradójico, Gregorio Uribe hizo sonar su acordeón en Estados Unidos y desde allá empezó el camino que culmina en cualquier lugar de Colombia en medio de juglares, de artistas de gran talla; y el resultado, un álbum con investigación y respeto, pero con un sonido que atrae a las nuevas generaciones.

Este artista bogotano recorre los patios de los Montes de María y Palenque en busca de esas raíces que el acordeón echó en esas tierras, allí se nutre y regresa con la magia de su instrumento para materializar su propuesta, la cual ya se acerca a un tercer álbum.

Siempre cambiante, Gregorio, egresado de Berklee College of Music, expresa su pasión por el arte con un aporte propio, su sonido tiene esos tintes de quien se ha preparado académicamente, sin embargo, toma tanto de la herencia local.

Hace tres años lanzó “Cumbia universal”, un álbum que resumía sus años de universidad y el aporte de grandes maestros como Lucho Bermúdez, toda vez que la investigación de sus propios gustos es una constante, sin pretensiones de musicólogo.

Ahora regresa a Colombia, a Cartagena, donde también encuentra inspiración, pero su motivo real fue el lanzamiento de su nuevo sencillo llamado “Media naranja”, con Jorge Villamizar, integrante del grupo “Bacilos” como invitado.

Este tema será el preámbulo de un tercer álbum que dará a conocer poco a poco con sencillos y que se presenta como la transición de pasar de director de Big Band a una etapa de cantautor con acordeón, un formato más íntimo del artista.

“Si se es honesto como artista, siempre se estará buscando un nuevo reto o algo que impulse y después del disco de orquesta reconecté con el acordeón, por eso empecé a romantizar el sentido del juglar, que puede componer y hacer su propia música con su instrumento”, afirma Gregorio.

Este bogotano no niega que el fenómeno Carlos Vives tuvo mucha influencia en la determinación del acordeón, al crecer, la primera canción que se aprendió fue “El testamento”, cuando aún el samario estaba en la serie “Escalona”, más adelante se dejó cautivar y entendió el vallenato desde su esencia.

Gregorio Uribe guarda especial relación con grandes artistas, si en “Cumbia universal” invitó al Maestro Rubén Blades, ya empieza la propuesta de este álbum convidando al colombiano Jorge Villamizar, a quien también admira. El llamado dejó de ser un pendiente y se consolidó con la ‘chispa’ de este tema que bien encajó en el humor del artista y la grabación no se hizo esperar.

El álbum

“Media naranja” abre la puerta a este tercer álbum, advierte Gregorio, y le seguirán unos tres temas más antes de su salida total, que se tiene prevista para 2021, es un ‘calentamiento de motores’ que ya lo entusiasmó y por eso el recorrido de presentación que adelantó en Colombia.

Definitivamente se trata de una nueva etapa, indica, pues su debut, si bien fue de cantautor como lo está haciendo ahora, se enfocó más por la guitarra, trova y baladas; en el segundo pasa al otro extremo con la Big Band y ahora llega con música bailable, pero con el acordeón que es su bandera.

También es de aclarar que en esta oportunidad se hace acompañar del acordeón sabanero, por eso al descubrir al artista Carmelo Torres en San Jacinto, quien se puede catalogar como el heredero de Andrés Landero, fue hasta su espacio a involucrarse y revisitar la música de Alfredo Gutiérrez, Calixto Ochoa, Lizandro Meza y Aníbal Velázquez, llegando a una liberación y apertura. El acordeón es un instrumento de cantautor.

En lo que a las letras se refiere, éstas están muy basadas en la literatura, y sobre todo a la existencial, aclara el autor, esto obedece a un proceso interior, de búsqueda de sentido, bien sea por el lado filosófico, espiritual o religioso, un vínculo interesante que le pone a unir ese mundo con el del ‘paseaíto’ sabanero.

En este proceso, Gregorio pudo establecer que no se trata de mundos lejanos, toda vez que el campesino juglar, como lo fue Juancho Polo Valencia y su “Lucero espiritual”, está diciendo con su poesía rural y pragmatismo provinciano, lo mismo que un filósofo, hay una unión que llega a la condición humana y por tanto él buscó reconciliar.

De otra parte indica, que en este trasegar le han interesado las letras con otras temáticas, inspiradas en lecturas, artículos e ideas filosóficas. En cuanto a las compañías para esas letras, además de Jorge Villamizar tiene sorpresas, invitados que están aún en conversaciones.

Turismo musical

Un nuevo proyecto se suma al trabajo de Gregorio Uribe, se trata de “Sounds of Colombia”, donde básicamente se trata de traer viajeros del mundo a conocer el país a través de su música. Lo más curioso es que se viajan ocho días por el Departamento de Bolívar, y cada jornada se puede apreciar un estilo diferente.

También se logra la experiencia de compartir con Maestros tradicionales en sus lugares de origen y residencia. Han ido a San Juan Nepomuceno para aprender más de cerca de la gaita desde lo más elemental, en este periplo, Gregorio es el anfitrión, un puente entre el público y los músicos que hablarán de las tradiciones.

Hay otro proyecto que se materializará en otro disco, más de conexión cultural, producido por el musicólogo Manuel García Orozco, el cual contará además con la participación de la cantautora argentina Solange Prat y que se espera tenga acompañamiento de músicos de los Montes de María, grabándolo en espacios naturales de esa región.

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