Revista viernes


Innovación y virtualidad, claves en la pandemia

Los dos conceptos se unen para hacer de esta temporada un momento de cambio absoluto e impactar la educación.

HEIDI LLANES

04 de marzo de 2021 08:50 AM

Innovar es desarrollar nuevas ideas, sin embargo también se puede definir como la capacidad de una persona u organización para adaptarse a estas fuerzas: la incertidumbre, el cambio constante, la complejidad y la disrupción.

Cuando esto sucede, se deben desarrollar capacidades de innovación y un ejemplo claro se vive actualmente con la pandemia que agobia al mundo. “Al empezar la crisis nos dijeron que estaríamos aislados por 15 días, ya ha pasado un año en este proceso”, advierte Santiago Amador, director de la Maestría en Innovación de Areandina.

“Las nuevas circunstancias han llevado a darle manejo a esa capacidad de adaptación, y generalmente la innovación no debe ser tan reactiva, va de apoco acomodándose a los cambios; al hablar de virtualidad, se tienen varios aspectos, y uno de ellos es la revolución de los contenidos, al verse aumentados en buena medida por la digitalización, lo que antes se limitaba en libros y medios, virtualmente tiene una extensión mayor en su transmisión”, aclara el experto.

Actualmente se ha alcanzado una nueva forma de compartir, anteriormente un contenido iba de uno a muchos, ahora con la implementación digital, va de muchos a muchos. Y otro punto a tener en cuenta es la ubicuidad, toda vez que se puede acceder a contenidos digitales desde cualquier parte, indica Amador.

La digitalización se tomó el mundo, Colombia es un país donde el 80% de su población usa Internet, aunque hay desigualdades en las formas como se accede, sin embargo es una realidad y quedó de manifiesto ante la crisis.

Un estudio arrojó recientemente el concepto de que la pandemia reafirmó la innovación y la digitalización, acelerando en casi quince años la capacidad de las personas para aprovechar la tecnología en su diario vivir. Una gran parte de la población la usa para cosas básicas.

Es menester aceptar que muchos formatos análogos que se usaban a diario ya entraron en la era digital, tal es el caso de libros y periódicos, corriendo la frontera, se van estableciendo más procesos virtuales, evidentemente la pandemia ha dejado un gran avance en este aspecto.

La adaptación

Para lograr lo anterior, las profesiones tuvieron que aplicar técnicas de innovación que le permitieran adaptarse a esta era virtual, es así como las universidades y colegios debieron sumar la tecnología a su proceso y aunque para muchos estaba en plan de implementación, otros no lo habían contemplado de lleno.

La pandemia supuso un desafío adaptativo, es un momento en el que la historia y la sociedad hacen un alto en el camino para reaccionar, como lo hizo la salud, la banca, lo mismo que las compras, haciendo un uso masivo de la virtualidad.

La educación, y en especial los posgrados, no fueron ajenos a este cambio y lo que empezó con unas clases, debió evolucionar a las prácticas de enseñanza y aprendizaje, porque no se trataba de una persecución de estudiantes, el proceso debía ser a conciencia.

Es de advertir que hasta hace muy poco la educación no experimentaba cambios sustanciales, pero este hecho hizo que todo diera un salto disruptivo, que no es sólo implementar la tecnología, sino cambiar el modelo educativo.

Actualmente se están creando plataformas de formación, donde se ofrecen cursos que preparan en competencias, una tendencia que en buena medida le quita estudiantes a las universidades, toda vez que el interesado se acoge a los cursos que desee, alcanzando capacidades, no títulos.

Las plataformas pueden reaccionar más rápidamente al cambio curricular, porque no están reglamentadas por el Ministerio de Educación, por tanto ofrecen contenido más actual, más de vanguardia, expresa Santiago Amador.

Otro fenómeno muy grande, tanto como las plataformas, son los tutoriales. Un número muy importante de estudiantes que logró ingresar a la Universidad Nacional, manifestó haberse preparado en matemáticas con “Julio Profe”, un influenciador que explica detalladamente la materia a través de tutoriales, y así hay para cada ciencia.

Todo esto, producto de la virtualidad, genera otro fenómeno que se ha denominado “el aula invertida”, donde el alumno revisa la explicación del profesor por medio de un tutorial y llega a la clase para hacer un proyecto juntos.

Dentro de la baraja de posibilidades para la enseñanza que ha dejado esta temporada, están los algoritmos, que permiten el aprendizaje adaptativo y autónomo, al no requerir un profesor presencial, toda vez que se graba la clase, con micro contenidos y los estudiantes navegan por una plataforma que se los administra, generando el aprendizaje asincrónico, que requiere transformación y disciplina de los hábitos de estudio, porque no tendrá un mentor que le esté presionando.

Después de esto también está el aprendizaje adaptativo, que es el que se ajusta a cada estudiante. Es de aclarar que en la nueva educación no tiene sentido “rajar” a alguien, lo que se debe tener en cuenta es que quien entró al programa es porque quiere estar allí e ir a un ritmo propio.

Un ejemplo claro de este sistema está en “Duolingo”, la aplicación de idiomas, que al evaluar no “raja”, tampoco se burla del alumno ni lo declara incompetente, su misión es poner más ejercicios en el área débil del aprendizaje.

Otro modelo a tener en cuenta es el aprendizaje aumentado, abriendo un mundo de posibilidades para investigar contenido, tutoriales e interacciones entre estudiantes, nutren esta experiencia.

Las tendencias que acompañan la virtualidad se aceleraron tras esta crisis y generaron innovación, tanto de profesores como alumnos, dando paso a la educación remota o alternancia, muy común en la mayoría de planteles, donde se ha enriquecido el aprendizaje con tecnología.

También se incluye la virtual, donde lecturas, ejercicios y otros contenidos están grabados y no requieren de la presencialidad o sincronicidad, sistema que tuvo adelanto en algunas universidades y que por mucho tiempo no fue muy aceptado, pero que ha demostrado su avance y calidad.

Todo lo anterior tiene que ver con la innovación, una especialización que ha creado una comunidad diversa donde se aprende de todos y el proceso puede ser ubicuo, puntos clave que se acomodan al nuevo modelo de educación.