Revista viernes


Kany García le canta a las buenas despedidas

Este octavo disco es de un estado anímico feliz, y para su creación recurrió nuevamente a un productor colombiano, por lo bien que le ha ido y el amor que le tiene al país.

HEIDI LLANES

15 de octubre de 2021 12:00 AM

Siempre se asocian las despedidas con tristezas, sin embargo, la portorriqueña Kany García le canta a esa decisión de la mejor manera, enmarcada en felicidad y agradecimiento, convirtiendo una letra en el himno aplicable a muchas situaciones.

Después de un año largo, donde no faltó la música en medio del encierro obligado, aparece con DPM (De pxta madre), un tema con aire liberador, que además se constituye en el primer sencillo del álbum que se avecina y que desde ya anuncia con el mismo corte de esta canción cuyo objetivo es ponerse de primero.

La libertad cantada en esta melodía se enmarca en esa apuesta que muchas veces se hace por la otra persona, la estancia y los sacrificios, cuando en realidad ya no se está allí. DPM (De pxta madre) es una invitación a quererse, soltar para empezar de nuevo y recibir todo lo bueno que ha estado estancado. Kany es una convencida de las confirmaciones en los detalles de la vida, cuando se busca lo que conviene y al ponerse en primer lugar.

Aunque se escuche bobo, un sueño por cumplir, es una gira que me tome un año por Latinoamérica, de enero a diciembre, sería una gran bendición”

Kany García

La letra es aplicable a muchas situaciones y es por esto que cuando la interpreta y la defiende con sus músicos, rememora muchas estampas de su existencia, momentos donde aguantó lo que no debía y que con respeto pudo decir lo que pensaba, o amistades que tras años en su vida, sin aporte constructivo seguían alargando la relación.

“La pandemia ayudó a tomar decisiones importantes, una de ellas es ser selectivos con el círculo inmediato de personas con las que queremos compartir nuestra vida, y la creación de este disco, del que me falta aún una canción por escribir, es para que me lleve a un buen lugar, que cuenten el mismo cuento desde un ángulo positivo”, afirma.

Un antecedente especial

En 2020 presentó “Mesa para dos”, un álbum muy especial, que además de crearse desde el aislamiento, fue bien compartido y aun en ese contexto, pudo desarrollarse en el público de la mejor manera. Para su autora fue un trabajo que la mantuvo conectada con sus colegas, todos expresándole la generosidad de sumarse al trabajo como bien podía; y luego de eso acercarse a un público que añoraba los conciertos.

Claramente nada de eso reemplaza el regreso a los escenarios, porque eso es un todo y en ese proceso que ya empieza a cumplir, con canciones a cuentagotas de su próximo disco, manifiesta su emoción que se traduce en música.

El video de DPM (De pxta madre), es para Kany la “vuelta de la tortilla”, allí se deja en entredicho la angustia y el drama de novela que siempre se ha relacionado con las separaciones en la vida, y por eso celebra el presente y añora lo que viene en un clip contado por muchas personas de todo tipo con historias diferentes, pero que lo ven en el mismo ángulo de acontecimiento.

“Me divertí mucho rodando el video, por esa inclusión de arrancar con una mujer bastante adulta cerrando una puerta, no es fácil, porque se trata de una generación que le enseñaron a callar, y por eso tenía la idea de mostrar esa tercera generación libre y valiente, pensando en que aún le queda futuro por delante”, afirma.

Advierte de igual forma que agradece la respuesta de la gente al ver como abrazan esta canción, porque es muy difícil que alguien, por muy bien que esté en su relación, no se identifique.

Los álbumes de Kany García no necesariamente reflejan el momento o ánimo que la rodea, aunque si son una constante de su manera de pensar ante la vida, porque siempre quiere ver el vaso más lleno que vacío y cree que aparte le gusta usar el sentido del humor para reírse de las cosas más locas que le puedan suceder, y esa personalidad se impregna en el álbum.

De otra parte, se declara en un momento de tanta estabilidad, que no hay historias propias para musicalizar y entonces recurre a otros para que le cuenten lo que les sucede, por lo que agrega que para este álbum se volvió un poco chismosa.

Este octavo disco es de un estado anímico feliz, y para su creación recurrió nuevamente a un productor colombiano, por lo bien que le ha ido y el amor que le tiene al país, agrega que estará plagado de sonidos actuales y que han enriquecido su propuesta, tendrá pocos duetos, porque ya se dio ese gusto y no cuenta más para sorprender con su salida.

Estando a la “mitad del puente”, es decir, aún con la pandemia rondando, siente que su trabajo ha experimentado cambios. “Cerraba calendarios, vivía adelantada y todo estaba planificado, pero ahora vivo el día, me bajo del auto y sigo a pie, miro las cosas desde una perspectiva más suave y con mi música sucede lo mismo, me disfruto los sencillos de a poco”, indica.

Colaborar es parte del trabajo musical de la portorriqueña, quien advierte que para unirse a otro artista tiene muy en cuenta las canciones, al analizarlas, sabe a quién se ajustan, y aprovecha este momento en que se levanta el teléfono y escuchar como esas grandes ilusiones y sueños se materializan.

Tiene otra vertiente que es la de convocar gente nueva que ha escuchado por casualidad y se dedica a buscarla e invitarla, valora ese talento que surge y aprovecha cuando sus canciones le “piden” la voz de alguien, entonces por ahí va la línea de los dos acercamientos que tendrá este próximo álbum.

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