Revista viernes


La familia, un paso definitivo para entender el autismo

UNA FAMILIA QUE ACEPTE LA CONDICIÓN DE SU HIJO, TIENE EN BUENA MEDIDA LA SITUACIÓN CONTROLADA, PUES NO DUDARÁ EN ACERCARSE A SUS NECESIDADES DE FORMA ADECUADA

HEIDI LLANES

05 de abril de 2019 12:00 AM

Cuando se habla de inclusión y concientización sobre la igualdad en todos los sentidos, surge un tema que en los últimos años ha tomado mayor difusión y por tanto es tratado abiertamente en la comunidad educativa, siendo ésta la más involucrada en su proceso, se trata del Trastorno del Espectro Autista, mejor conocido como Autismo.

Una manera de concientizar sobre el autismo, es entender que quienes tienen esta condición, son ante todo personas y desde ahí se empieza a manejar el sentido de la inclusión, mantener su dignidad, porque antes de un diagnóstico, tienen un nombre y una denominación como cualquier ciudadano, advierte Mario Lombana, licenciado en educación especial, asesor del Programa de Inclusión y Unidad Educativa de la Fundación REI.

Hasta hace poco se empezó a hablar claramente de esta condición, y aún hoy es mucho el desconocimiento al respecto, por lo que la detección temprana y la preparación familiar, son fundamentales para que un niño o niña con autismo logren avanzar en su proceso de habilitación e inclusión en el entorno escolar con vías al laboral, es importante el interés de su familia desde los primeros años de vida, para atender los signos de alerta.

Es de aclarar que el Trastorno del Espectro Autista radica en tres situaciones, indica el especialista. La primera tiene que ver con las limitaciones que hay en cuanto a la interacción social, seguido de las deficiencias en su comunicación; y por último, aquellas actividades repetitivas o estereotipadas que presenta el infante.

En esas tres categorías se agrupan las señales de alerta, y cuando un padre de familia las identifica en su niño a partir del primer año, debe proceder a buscar la ayuda profesional para iniciar un proceso de diagnóstico, en este caso sería con un neuropediatra, neurólogo o psiquiatra. Después de logrado el dictamen médico, la familia es parte fundamental para un buen proceso de tratamiento, indica el educador Mario Lombana.

La etapa escolar

Uno de los interrogantes más frecuentes de los padres tiene que ver con el ingreso al colegio, el rendimiento académico y la interacción de sus hijos con pares y profesores. La respuesta más acertada está en el suministro de toda la información a la institución y docentes que tendrán a su cargo la educación del niño y proporcionar exámenes médicos y clínicos según se vayan adelantando para que allí se hagan los ajustes en los contenidos académicos según las necesidades del estudiante.

La idea es mantener la igualdad del niño con sus compañeros, por tanto los contenidos educativos no se pueden retirar, a cambio se ajustan a la forma como se le van a ilustrar. Lamentablemente en pocas instituciones esto se está cumpliendo, advierte el profesor Lombana, quien con una vasta experiencia de 20 años en el oficio, recomienda que el docente se convierta un poco en investigador, para facilitar el aprendizaje de ese estudiante.

El no hacer, es una conducta excluyente y para no caer en esta norma, que inevitablemente representa un retroceso en el proceso del niño, las instituciones están en la obligación de adaptarse a esas necesidades que cada vez son más reconocidas y diagnosticadas por la comunidad médica, explica el profesional.

Es sabido que aún hay fallas por desconocimiento de lo que realmente es el autismo, pero también es menester aclarar que en las últimas dos décadas se ha avanzado en materia de educación, porque si antes se trataba esta condición desde un proceso de integración donde el niño no asistía a la escuela, sino que se le hacía un trabajo de preparación para su posterior vinculación, los ejercicios actuales traen todos los soportes para compensar las limitaciones que pueda tener.

En materia de leyes también se han dado avances. Una herramienta muy importante es el decreto 1421, que reglamenta la atención de niños y niñas en condición de discapacidad, donde se incluye el trastorno del espectro autista, para que las instituciones educativas, de cualquier sector o nivel, están obligadas a la inclusión de esta población.

Al llegar a un estudio superior, la inclusión de esta persona debe ser como la de cualquier joven que esté en la universidad, indica el profesor Lombana. Se supone que cuando esta persona pasó por sus estudios previos, lleva unos hábitos que lo enfrentarán a nuevas habilidades, que no lo hacen diferente a los demás.

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