Revista viernes


La hipertensión arterial, una amenaza silenciosa para la salud

Para no llegar hasta las complicaciones, las recomendaciones generales para la población son alimentación balanceada, actividad física y revisión profesional cada cierto tiempo.

REVISTA VIERNES

14 de abril de 2023 12:00 AM

La hipertensión arterial es la fuerza con la que la sangre presiona las arterias por las que circula; cuando el corazón late, bombea sangre aumentando dicha presión, y cuando se relaja entre latidos, la presión disminuye. Comúnmente, los pacientes con malos hábitos alimenticios y baja actividad física son más vulnerables ante esta enfermedad, de hecho, la afecta a más de mil millones de personas en el mundo, y es responsable de cerca de la mitad de las muertes relacionadas con enfermedades del corazón.

Si hace parte de la población de riesgo o ha tenido alguno de los síntomas descritos, extreme sus cuidados y recuerde visitar periódicamente al especialista.

Según Javier Moreno, cardiólogo adscrito a Colsanitas y miembro de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, la hipertensión “constituye el factor de riesgo que más pesa para que uno adquiera enfermedades cardiovasculares, específicamente la cardiopatía isquémica, que es importante mencionar porque según la Organización Mundial de la Salud, se trata de la principal causa de muerte en el mundo. Entonces con la hipertensión estamos hablando de la cuota inicial para empezar a tener las enfermedades que más matan a la gente, incluso por encima de la enfermedad oncológica o  pulmonar”. (Lea aquí: ¿Por qué llevar una alimentación rica en antioxidantes?)

Por esta razón, el doctor Moreno explica lo que tiene que conocer sobre esta enfermedad:

Síntomas

La hipertensión arterial no suele presentar síntomas, incluso cuando se encuentra en niveles peligrosamente altos, por eso algunos especialistas le llaman “el asesino silencioso”. Según la Organización Mundial de la Salud, el 46 % de los adultos hipertensos en el mundo desconocen que padecen esta enfermedad, y apenas uno de cada cinco la tiene controlada.

He ahí la razón por la cual se recomienda hacerse chequeos médicos pues su detección es sencilla e indolora, además cuando aparecen los síntomas, suele ser porque ya afectó de forma grave órganos como el corazón, el cerebro, los riñones o los ojos. Algunas personas sí pueden presentar síntomas, como dolores de cabeza, hemorragias nasales, ritmo cardiaco alterado, pitidos en el oído o alteraciones visuales, además una hipertensión grave puede provocar cansancio, náuseas, vómitos, confusión, ansiedad, dolor torácico y temblores musculares.

Causas

La hipertensión se clasifica en primaria (o esencial) y secundaria. La primaria no tiene una causa identificable, suele desarrollarse en el transcurso de los años y según la Federación Mundial del Corazón, es la responsable del 90 % de los casos de hipertensión en el mundo. La secundaria, como explica el doctor Moreno, “es un síntoma de otra enfermedad, es decir que la hipertensión no es el problema, el problema es esa otra enfermedad que dentro de sus síntomas tiene aumento de la presión arterial”.

Factores de riesgo

Modificables: sobrepeso y obesidad, falta de actividad física, el consumo de tabaco, el exceso de alcohol, las dietas altas en sal y en grasas saturadas y trans.

No modificables: antecedentes familiares, personas mayores de 40 años y generalmente se presenta más en hombres.

Tratamiento

El mejor tratamiento es la prevención: tener una dieta saludable, bajarle a la sal (no más de una cucharadita), pues esta hace que el cuerpo retenga líquidos, lo que aumenta la presión arterial; consumir alimentos ricos en potasio como plátano, espinaca, aguacate o almendra; hacer ejercicio; controlar el estrés; reducir el consumo de alcohol y no fumar, dado que el tabaco aumenta tanto la presión arterial como la frecuencia cardíaca. “Lo que hay que hacer es cambiar la estructura de alimentación, de comportamiento; cambiar la relación con el medicamento, con el ejercicio y que eso se vuelva un tema familiar” asegura Moreno.

Complicaciones

Daños cardíacos graves como infarto de miocardio, angina de pecho, insuficiencia cardíaca, ritmo cardíaco irregular.

Accidente cerebrovascular, aneurismas o demencia vascular.

Insuficiencia renal.

Pérdida de la visión, que ocurre porque, por la presión arterial, los vasos sanguíneos de los ojos se engrosan, se estrechan o se rompen.

Problemas de memoria y de comprensión.

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