La melodía seductora de Joey Montana

06 de junio de 2019 03:55 PM

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Hace algún tiempo el sonido fresco del panameño Joey Montana se ubicó en los primeros lugares, su propuesta resultó novedosa entonces y el deseo de abrirse camino conquistando otros mercados, lo trajo hasta Colombia.

Hoy, con todo un repertorio a cuestas, Edgardo Miranda Beiró, su nombre de pila, hace presencia nuevamente para reforzar lo que se logró y dar paso a un proyecto que se mueve a la perfección dentro del género urbano, pero que toma elementos clave que marcan la diferencia.

El ex integrante de “La Factoría” se metió de lleno en la industria musical y con el conocimiento total de los cambios que trae cada temporada, produce y ejecuta, sin dejar de lado sus propias convicciones en cuanto a letras se refiere.

La migración al universo urbano ha puesto a muchos artistas en otro plano, él sencillamente empezó con esta propuesta y sólo le tocó afianzarla, es dueño de un estilo discotequero que de la misma manera suena en la calle.

Atrapado por la música

Joey Montana cuenta con una trayectoria merecida en el ámbito musical, aunque pocos saben que su carrera inicial dista mucho de los escenarios y estudios de grabación. El panameño cursó una carrera muy diferente, sin embargo pudo más la seducción de las notas en la vida del naciente artista.

Creció en un pequeño pueblo de caficultores en Panamá, su padre, un ingeniero agrónomo dedicado a su finca y sus cultivos, preparó a su familia para la vida, en ese sentido Joey decidió estudiar fisioterapia, en un proceso ajeno a la música hasta entonces.

Llegar a ciudad de Panamá lo involucró un poco en el ambiente musical, pues nunca ocultó su gusto por los buenos ritmos, al tiempo cumplía con sus deberes académicos, porque para eso fue enviado lejos de casa y como sabía perfectamente su responsabilidad, la carrera fue culminada.

Terminando la práctica hospitalaria, tuvo la noticia de una audición y allí tuvo su primer acercamiento con la música de manera profesional, pues la canción que presentó tuvo acogida no sólo allí sino en Colombia y es cuando nace la inquietud de formar un grupo, de esta manera nace “La Factoría”.

Con la venia de su padre, Joey Montana decidió tomar un año para darse la oportunidad con la música, que a partir de allí se sumaron tres años más con “La Factoría”, un tiempo de aprendizaje y experiencias que le fortalecieron para lanzarse como solista.

Los escenarios le hicieron olvidar el hospital y tras un breve tiempo en Houston y Tijuana, empieza a materializar su proceso, que se fundamentó en hacer reggaetón con letras románticas, llegando a su tema más conocido, “La melodía”, alcanzando reconocimiento más allá de las fronteras que ya había logrado expandir.

Todo llevaba un carácter maratónico y el paso por otras casas disqueras fue determinante antes de llegar a Universal Music donde el tema “Picky” se ajusta al gusto de la mayoría, llevándolo a recorrer el mundo y dándole satisfacciones con respecto a la aceptación en las más importantes plataformas.

Después, con plena confianza en la propuesta elegida, sale “Suena el dembow” al lado del colombiano Sebastián Yatra. En el proceso actual, Joey Montana trabaja en un giro a su música, donde si bien es urbano, este se aleja un poco del pop que le acompañaba, para que tenga más “calle”, más “flow”.

Así llega “Yo te llamo”, junto a De la Ghetto y Noriel, marcando un nuevo planteamiento que le lleva a empezar en el enfoque de canciones de calle, lo que precisamente reclama el público, de otra parte, esas exigencias lo obligaron a cambiar el sistema de trabajo, ahora todo es de consumo inmediato, por lo que debe tener canciones muy seguidas, todo esto, sin pensar en la creación de un nuevo álbum.

Este mes debe entregar un nuevo sencillo y precisamente comenta que trae uno con el colombiano Lalo Ebrath que lleva por nombre “No te va”, luego espera sacar un tema más comercial para culminar el año con más música y más colaboraciones.

Un estilo particular

En esta época, cuando definir un estilo es muy importante para no quedar en el común, el panameño advierte que lo suyo se puede enmarcar en la fórmula “letra con contenido romántico sobre una base rítmica pop”.

Si bien afirma esto, no se aleja de lo que define como “ritmo calle”. Con Lalo Ebrath logró un tema más relajado, porque sabe que eso es lo que se consume y de la misma manera está en la capacidad de proveer, aunque no se salga de sus esquemas líricos.

Han pasado muchos años desde sus inicios en “La Factoría” y Joy Montana advierte que de ese proceso le quedó una muy buena experiencia musical, lo tomó como una escuela que le formó para hacer todo lo que requiere el negocio y a partir de allí supo cómo es la mecánica y hacerse un poco ejecutivo de su carrera.

El aprendizaje ha sido fructífero, al punto que hoy ejerce también como empresario de nuevos talentos, tal es el caso de su compatriota Elisama Méndez, quien empieza una carrera con temas compuestos por su mentor.

La idea de este proceso es acortar la brecha existente entre la disquera grande y los nuevos artistas, de otra parte, Joey hace su papel de ejecutivo, pero ayudando a los chicos a dar un paso que ya el sabe cómo funciona y los protege al momento de recibir regalías y todos los beneficios de ser un artista.

Como empresario Joey Montana no se detiene, alternando con la música y la representación de los jóvenes cantantes, abrió “Picky Pizza” su cadena gastronómica que aspira expandir incluso más allá de Panamá.

Una formación para siempre

Con el éxito a cuestas y nuevas responsabilidades cada día, Joey Montana advierte que todo esto ha sido posible gracias a la formación recibida en casa. Su padre fue muy estricto y si bien siempre cumplió con sus deberes académicos, al punto de graduarse con una beca, los sábados cumplía con el trabajo de la finca y llevar los productos al mercado.

Con esa confianza que le fue depositada antes de ser mayor de edad, entró al mundo artístico, empezaron los viajes y estuvo muy cerca de las drogas y toda la problemática que rodea a la juventud, sin embargo, nunca ha fumado un cigarrillo y no se arrepiente de haber cumplido con el cometido de su familia.

Indica que todo ese aprendizaje influye en la disciplina que hoy le imprime a cada proyecto que emprende y con su padre, guarda la mejor relación, al punto que son socios en el negocio del ganado, pues su vocación por el campo no se desliga de su vida.

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