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La paciencia: virtud y habilidad para ser feliz

La paciencia es un valor fundamental que se debe formar desde las primeras edades.

PRINCE MARTÍNEZ

08 de julio de 2021 03:09 PM

Estudios han determinado que las personas que son más pacientes experimentan menos estados anímicos depresivos, son más empáticas y sienten mayor gratitud. Tu nivel de paciencia incluso podría estar relacionado con tu nivel de felicidad.

La paciencia además de ser una virtud es también una habilidad, que puedes aprender y practicar. Si practicas la paciencia, aprenderás a disfrutar de los momentos “de transición”, como los semáforos, las filas en los supermercados o los viajes en ascensor.

La paciencia es un valor fundamental que se debe formar desde las primeras edades. Un niño que no aprende la paciencia, es probable que en su adultez muestre rasgos de intolerancia a la frustración, ansiedad, irritabilidad y dificultad de adaptación.

Lo cierto es que la capacidad de espera aumenta a medida que el niño crece: a los 4 años no se tiene la misma capacidad que a los 10. Por ejemplo, los niños en edad preescolar no han desarrollado aún el concepto de ubicación temporal y no comprenden el tiempo en los términos que los adultos ya dominamos: una hora, 10 minutos, tres meses, un año, etc. Por eso, en este caso se debe asociar el tiempo a alguna señal o temporada (navidad, vacaciones, invierno) o cuando se dé el caso, decirle simplemente que debe esperar un poco para realizar cierta actividad.

Será entonces de manera gradual, que los padres enseñen a sus hijos a desarrollar este valor. Claro está que algunas necesidades fisiológicas no pueden esperar sobretodo en niños pequeños, como por ejemplo ir al baño o la alimentación, en estos dos aspectos específicos no se debe aplicar tiempo de espera.

Tips de aprendizaje

1. Los adultos educan con su ejemplo

Los hijos observan cada palabra y cada acto de sus padres, y es así como aprenden numerosas lecciones. Una de las formas para enseñar la paciencia es por medio de ejemplos, y qué mejor que la naturaleza para ello, las plantas son un hermoso modelo, se pueden sembrar en casa y ver todo su proceso de crecimiento. Nuestros padres y maestros también estaban en lo cierto cuando nos instaban a que nos detuviéramos a oler el perfume de las rosas, porque ese momento de contemplación nos hace agradecidos y por supuesto más felices.

2. Para enseñar la paciencia es necesaria la autoridad asertiva

Alejandro De Barbieri, el autor del libro “Educar sin culpa”, explica que el niño precisa la autoridad sana del padre o maestro que “frustra” sus impulsos: “Si cada vez que mi hijo quiere algo yo se lo doy, entonces le estoy diciendo “pide y se te dará, mi amor” para que me quieras. Eso es falso, porque lo estoy dejando inmaduro. Cuando mañana la vida lo frustre, en un examen en el deporte o en una pareja, su psiquismo estará frágil y no soportará las limitaciones que la vida le presente”.

A partir de los 4 años aproximadamente, a los niños hay que enseñarles a esperar su turno para algún juego sin desesperarse.

3. Dejarles que se esfuercen

Incluso desde los primeros meses de vida se les debe dejar que se esfuercen, en el gateo por ejemplo, permitirles que se desplacen hasta llegar a su juguete, y así a medida que crecen, siempre habrán metas y logros que ellos deben alcanzar por sí mismos.

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