Lina Botero y su relación vital con el arte

11 de abril de 2019 11:11 AM

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La pasada versión del Festival Internacional de Cine de Cartagena contó con la presencia de Lina Botero, que si bien es una seguidora del séptimo arte, en esta oportunidad tenía una misión más allá de ser espectadora. La hija del artista contemporáneo más importante del país, hizo la presentación del documental “Botero”, una pieza que recoge de primera mano la esencia del Maestro.

Lina es muy exigente con sus trabajos y para éste, donde ofició de productora ejecutiva, se unió al director Don Millar, logrando una pieza de antología que llega a lo más entrañable de Fernando Botero, mostrando su trayectoria artística, sin desprenderse de la parte más humana que representa su familia.

El principal motivo para llevar a cabo esta producción, tuvo que ver con la necesidad que sus hijos vieron para reproducir un documento audiovisual definitivo sobre la vida y obra del Maestro Fernando Botero, porque si bien se han hecho otras películas a través de importantes cadenas de televisión internacional, no se captó en alguna la esencia total de su trabajo, sus convicciones artísticas y su estilo.

Este documental nació de la iniciativa del director canadiense Don Millar, quien buscó a Fernando, Lina y Juan Carlos Botero después de asistir a la exposición en Beijing en el Nacional Museum of China, la cual fue muy emocionante y les comunicó su intención de hacer un documental sobre la vida y obra de su padre, pero de la mano de ellos.

Ese fue el primer paso para esta cinta que tuvo un intenso trabajo por dos años y medio, en el cual se filmó durante 19 meses, logrando unas siete entrevistas con el Maestro Botero; el equipo cinematográfico se desplazó por nueve ciudades, lo que al final dio la satisfacción de un documental esperado.

“Fue un trabajo de equipo importante, queríamos recuperar todo lo que se había filmado a lo largo de los años y que de alguna manera estaba disperso, entonces se dispuso de un equipo sólo para hacer esa recopilación, recuperando e incorporando momentos especiales, como cuando mi papá está pintando o haciendo una escultura, que resultaron valiosos para la película”, advierte Lina con mucho orgullo.

La pasión que obtuvo al nacer

Lina Botero ha sido curadora de la obra del Maestro, confiesa que le encanta y ha tenido la oportunidad de colgar muchas exposiciones, como la de Shanghái que ha sido la más grande que se ha hecho de su trabajo y siempre es un placer, porque cada vez le permite contar una historia con un enfoque diferente.

Fernando Botero trabaja con una diversidad enorme de técnicas, que fascina, es uno de los pocos artistas contemporáneos que tiene esa maestría y al encontrar las sucesiones y armonía, es todo un privilegio que Lina no desaprovecha.

El arte es inherente a Lina. Se crió en el mundo del arte, por eso advierte que es muy cercana al Maestro, pero también a lo que él hace y como toda hija que siente pasión por su padre, no oculta ese orgullo y advierte que tener ese papá tan extraordinario, que es un ejemplo en todo sentido de la vida, le viene muy naturalmente trabajar con él, además de existir entre ellos una gran comunicación.

Por su parte, Botero confía totalmente en lo que ella hace con su obra, en la forma como la presenta y la proyecta, de otra parte, ella sabe lo que va de acuerdo con lo que es importante para él. La cercanía con el padre, más que con el artista, Lina la define como maravillosa.

Estar al nivel de las expectativas del Maestro Botero ha representado el gran reto para Lina en este trabajo, es muy exigente y con toda la razón. Ella se presenta muy purista y concreta para estar a la altura de esa responsabilidad.

El arte la escogió y ella también hizo lo suyo al adentrarse en ese mundo, por otra parte, la decoración es una pasión que no esconde, por épocas ha sido más o menos activa en el campo, dependiendo de qué otros proyectos le ocupen el tiempo, pero en definitiva le apasiona y siempre tiene trabajos en ese sentido.

Los frentes profesionales de Lina

A esta inquieta mujer se le ha visto en muchos frentes. Presentadora, periodista, decoradora, curadora de arte, entre otras, sin embargo, Lina Botero indica que lo que hace actualmente la tiene completamente realizada.

Trabajar con la obra de su talentoso e ilustre padre, le hace ver que ese es el camino que le espera de ahora en adelante y con una sabiduría innata en materia de arte, advierte que no se dedicó a la pintura porque su conocimiento y apreciación no son necesariamente la medida de su habilidad para hacer un cuadro. El campo de creatividad de Lina se desarrolla en otro campo, en la decoración, allí satisface esa necesidad creadora que tiene y la hace muy feliz.

En este aspecto, Cartagena tiene parte de ese trabajo consagrado, uno está dispuesto en la suite Botero del Sofitel Legend Santa Clara, donde pudo dar rienda suelta a su creatividad, llevando un trozo de la vida de su padre y posarla en un lugar exclusivo, el otro es la Casa de Indias, ese rincón familiar enclavado en la ciudad amurallada, donde la inclemencia del clima y la exposición de su área, no permite que se mantengan allí obras del Maestro.

Lina Botero estuvo presentando personalmente el lanzamiento de este importante documental, en medio de ese trabajo falleció su madre, la inolvidable Gloria Zea, baluarte indiscutible de la cultura en Colombia, un cruce de sentimientos que debió sortear.

Con respecto a la experiencia vivida con la presentación de la cinta, indica que la satisfacción de tocar la fibra emocional de la gente, es indescriptible, fue la presentación de una vida completa que produce las mejores emociones y admiración por un hombre que no siempre gozó del éxito actual, fue un camino logrado con dedicación y que ha tenido vida para verlo.

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