Revista viernes


Melendi está de vuelta y renovado

La inspiración de Melendi está en las emociones, cree en esa voz interna que le susurra dándole espacio a sus canciones, para luego pensar si él lo escribió o se lo enviaron.

HEIDI LLANES

26 de agosto de 2021 05:08 PM

“Antes me gustaba cuando me decían que tenía una carrera larga, ahora me está empezando a tocar un poco”, afirma Melendi al recordar que ya son 20 años en medio de los estudios de grabación y los escenarios, pero de inmediato indica, “algo tuve que hacer bien, van 20”.

De esta manera rompe el hielo de la conversación, aunque no lo requiere, sabe exactamente lo que va a comunicar, habla de su música sin pretensiones, y en especial de esas mutaciones que va experimentando y que le vienen bien en medio de una avalancha diaria de propuestas.

El español acaba de lanzar “La boca junta”, al lado de los venezolanos Mau & Ricky, un tema y una unión que en buena medida agradece a la pandemia, toda vez que la lejanía afianzó relaciones y es por esto que desde ya revela que en el nuevo álbum, previsto para lanzarse en noviembre, de 12 canciones, 9 son colaboraciones.

Lo anterior nunca se da en condiciones habituales, aclara el artista, pero sin embargo, luego de desarrollar destrezas con el manejo del zoom y otras plataformas, las amistades se fortalecieron, y los apenas conocidos se convirtieron en gratos compañeros de camino, con los que se puede compartir de todo, en su caso, música.

Un pequeño comentario en redes sociales fue el punto de partida para que trascendiera la idea de fusionar estilos, a partir de allí y por seis meses, iban y venían propuestas, hasta que salió este híbrido optimista, bailable y también pícaro que es “La boca junta”.

La grabación se dio en medio de esas agradables conexiones. Con respecto al video, si bien querían hacer algo diferente, estaban muy condicionados por la pandemia. La solución era hacerlo en interiores, con un croma y para Melendi significa todo un “acto de fe”, porque se sintió haciendo el ridículo más grande, aunque se divirtieron como nunca.

Saliendo de la zona de confort

Melendi no le teme a los cambios, eso está demostrado y la evidencia va en esta nueva propuesta. Ratifica que su manera de componer las canciones no la cambia, son a base de guitarra y piano, eso al hablar del fondo, sin embargo, al abordar la forma, puede ir mutando para que justamente penetre en otras generaciones.

El artista español es partidario de esos elementos que se pueden combinar y dista del concepto de lo llamado “auténtico”, pues considera que todo está inventado hace mucho tiempo, por lo que invita a quitarse miedos y complejos asegurando que si algo se está haciendo bien, puede probarse. Todo este disco es muy suyo, pero en algunas cosas se permitió hacer más.

La transformación para encontrarse como artista ha sido paulatina, afirma. “Empecé tan ‘verde’, era muy introvertido y me costó muchísimo encontrarme a mí mismo, pero de un tiempo a esta parte, me siento muy cómodo, exactamente desde el sexto álbum, he encontrado un lugar en la escala de componer en dónde me reconozco, puedo hacer desde una bachata hasta un son cubano y soy yo, de otra parte, ese proceso con luces y sombras, con aprendizaje y alegrías, me hace sentir orgulloso”.

Melendi agrega que a partir de ese disco cambió notoriamente su manera de componer y de todo el repertorio, hay seis canciones que no faltan en sus presentaciones en vivo, una de ellas es “Lágrimas desordenadas”.

Un tiempo extremo

El confinamiento es tema obligado por esta época y más en los artistas que debieron suspender proyectos que estaban preparados con antelación; para el asturiano Melendi se dio prácticamente como en muchas otras personas, que tras mucho tiempo acelerado sin permitirse estar solo consigo mismo en algún momento, este ‘parón’ obligatorio le llevó a un chequeo interno que merecía atención.

Esa situación se trasladó a las prioridades, se confrontó con algo que sabía que estaba ahí, pero que en realidad nunca miraba, como es la muerte y eso lo puso en un camino en el que ha tomado cambios en su forma de vivir, advirtiendo que no necesitaba ciertas cosas y qué es lo que quiere conseguir con la música.

En pocas palabras advierte, lo ha vuelto a conectar con la razón por la cual empezó a hacer música, y enumera los motivos, primero el disfrute, después el dinero, más adelante las expectativas, el ego y todo lo que genera un ruido que no deja ver el verdadero impulso que le llevó, entonces esta situación lo reconectó con lo que realmente es la idea de su arte.

Después de 20 años de carrera y 10 álbumes, Melendi dice de forma divertida que maneja muy mal su ego, porque tiene mucho, aunque lo justifica, dice que no está mal, porque es muy diferente a la soberbia y en buena medida significa quererse así mismo con un polo a tierra.

El regreso

Cuando llegó la pandemia, el álbum 10:20:40 acababa de salir, no fue fácil quedarse sin promoción, sin presentación en vivo, sin embargo, su autor no se disgustó, entendió que era un imprevisto mundial para el cual no tendría control y siguió trabajando.

Ahora, cuando las puertas se abren, “La boca junta” es el preámbulo de presentaciones esperadas en su país y con miras a continuar por fuera cuando las condiciones estén dadas. Melendí llenó el Teatro Real de Madrid y nuevamente hace gala de su sinceridad al señalar que ese espectáculo resultó “fatal” pero en el buen sentido.

Lo anterior se fundamenta en que los nervios llegaron como si se tratara de su primera vez, de otra parte el público muy cerca a él y con mascarillas, dificultando la expresión de los sentimientos, pero en medio de todo afirma que se sintió vivo, porque allí el susto se lo indicó.

Y como todo esto tenía que tener una raíz, el álbum llega para reafirmarlo, se ha llamado “Likes y cicatrices”, y aunque nació en una época extraña y pudo dar paso a un disco introspectivo, no es así, se trata del repertorio más alegre que ha hecho en 15 años, sólo hay un tema que interioriza y es el que da nombre a este compendio.

De otra parte, se trata de un álbum con muchas colaboraciones, nueve en total, todas llegaron de manera espontánea, como las mejores cosas que la vida dispone y Melendi las aprovechó en medio de este tráfico de comunicación con sus colegas. De esas uniones que vienen allí sólo adelanta que una colombiana lo acompaña.