¿Prohibir, aceptar, vigilar... qué hacer?

20 de junio de 2019 04:11 PM
¿Prohibir, aceptar, vigilar... qué hacer?
La medida más acertada de los padres es a través del diálogo, advertirles sobre los peligros que asumen con un noviazgo anticipado y las consecuencias de iniciar una vida sexual temprana. FOTO RF123

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No hay duda que las generaciones modernas van a un ritmo más acelerado de lo que se acostumbraba anteriormente y es lo que sucede hoy con los “noviazgos” a tempranas edades. Una realidad para la que ni padres ni hijos, se encuentran preparados. ¿Qué hacer ante esta situación? En LaFamilia.info nos orientan al respecto.

Una mirada al entorno

Son muchos los fenómenos que pueden estar acelerando los procesos naturales que deben ser vividos en cada etapa de la vida, pero tal vez los más contundentes, son aquellos relacionados con el avance tecnológico y los medios de comunicación con sus mensajes, gran parte de ellos, emitiendo “modelos” poco aptos para la formación ética de los adolescentes, en una edad donde el criterio aún se halla en formación, obteniendo así unos jóvenes desorientados y confusos.

También, la descomposición de las familias, el poco tiempo del que disponen los padres para estar con sus hijos, la carencia de normas y límites, entre otros, también afectan de forma directa esta situación.

Al reconocer que existen unas condiciones, imposibles de evitar, la mejor alternativa entonces, es trabajar desde los hogares para que nuestros hijos se enfrenten al mundo con una voluntad firme, un conjunto de valores inalterables, un respeto por la autoridad y una familia que espera en casa rebosada de amor, comprensión, escucha y apoyo.

¿“Noviazgo” adolescente?

La adolescencia es una etapa de intensos cambios corporales, emocionales e intelectuales. Los jóvenes comienzan a vivir sensaciones hasta el momento desconocidas, como por ejemplo la atracción sexual.

Partiendo de esta base, lo que se presenta a estas edades no es propiamente un noviazgo, es un estado de “enamoramiento” que se limita a una atracción física, que es confundida fácilmente con el verdadero amor.

El auténtico noviazgo, es aquella relación entre un hombre y una mujer, en donde su vínculo de amor, los lleva a vivir un tiempo de maduración para culminar en su fin principal: el matrimonio. Por tanto, el compromiso marital a los quince años, es algo salido de contexto.

¿Prohibir, aceptar, vigilar... qué hacer?

Es apenas comprensible que algunos padres entren en pánico cuando se enteran que sus hijos de doce o trece años han iniciado una relación de noviazgo, otros reaccionan de forma agresiva, prohibiendo la relación o imponiendo castigos, mientras que otro grupo, opta por darle de largas a la situación e ignorar lo que sucede. Ah!... y no ha de faltar aquellos que alcahuetean o aprueban estos noviazgos prematuros.

Todos los casos anteriores no son la mejor forma de afrontar la situación. Cuando se inclinan por la prohibición, sin dar argumento, se causa el efecto contrario: el noviazgo se hace más atractivo. El castigo tampoco es la solución, pues el problema no está en enamorarse, sino en la ausencia de unas condiciones necesarias para ello. En cuanto a “hacerse el de la vista gorda” frente algo tan trascendental, será un silencio que hará tanto daño como el mismo castigo.

¿Qué hacer?

Enseñarles a dominar sus impulsos y deseos, ayudarles a fortalecer su voluntad y a identificar las consecuencias de cada acto. Que aprendan a valorar su cuerpo como su mayor tesoro, a respetar la integridad de la otra persona, a ser asertivos y fomentar su autoestima, a saber enfrentar las presiones externas (amigos, publicidad, películas, música, etc.) Asimismo, se les debe explicar que cada cosa tiene su debido tiempo, se debe vivir lo propio de cada etapa, sin adelantarse al curso natural.

El diálogo es el mejor aliado y anticiparse, antes de que los hijos busquen información en otras fuentes. A través de estas charlas, advertirles sobre los peligros que asumen con un noviazgo anticipado y las consecuencias de iniciar una vida sexual temprana, como puede ser un embarazo no deseado, la dificultad para lograr proyectos profesionales, enfermedades que comprometen los sueños de cada quien, la materialización del cuerpo –promiscuidad-, etc.

En la casa deben existir unas reglas claras, firmes y razonables sobre el comportamiento de los hijos en relación a sus noviazgos. Es importante expresarles cariño y que se sientan comprendidos, apoyados, amados y bienvenidos.

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