¿Quién va primero?

08 de agosto de 2019 03:17 PM
¿Quién va primero?
El amor verdadero en la familia empieza por el amor de pareja. //FOTO RF123

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Ella explicaba: “Los maridos ya son adultos y saben lo que deben hacer mientras que los pequeños hay que guiarlos en sus primeros pasos porque son dependientes”: Error de manual.

Cuando llegan los hijos a la familia, eso no implica que haya que cambiar lo esencial, lo que es básico y sostiene todo el edificio. A saber:

1. El amor de tu vida es tu marido, no son tus hijos.

2. Con quien tú te casaste es con tu marido, no con tus hijos.

3. Con él terminarás tus días, con ellos no.

4. Quien dijo (y dice) que te quiere para siempre es tu marido, no son tus hijos.

Hay que volver a formular la educación

Recuerda que los hijos son fruto de nuestro amor, pero lo que no puedes hacer es olvidar al marido o apartarlo por atender a los hijos. Ni siquiera ellos te lo piden. Y si alguna vez crees que tus hijos te están pidiendo algo que va contra el amor a tu marido, es que algo está equivocado en la ecuación y hay que reformular.

¿Recuerdas aquellas matemáticas de hace un tiempo? La x, la y, las constantes y las variables... Una de las mejores maneras de formular bien el proyecto de familia es precisamente contar con que tú y él son constantes, mientras que lo demás es variable. Y los hijos, sí, aunque parezca una ofensa, son una variable.

Son una variable en el número y son una variable en el tiempo: hoy están, ya mañana se marchan libremente.

Primero, lo primero

Lo primero para una mujer con familia es siempre el marido. Y lo mismo se aplica al marido (aunque ahora no hablemos de ellos): lo primero es la mujer.

Si no vienen los hijos, no se desmontará el castillo porque no son la esencia de nuestra unión. Y si vienen (uno, dos o los que sean) tampoco desmontarán el castillo porque los cimientos siempre van a ser los dos unidos.

Esa unión no es una cuestión de papeles sino de corazón, de entrega absoluta. ¿A quién vas a querer más que a tu marido? Por mucho que el instinto de maternidad te una con una fuerza casi irracional a tus hijos, el amor verdadero en la familia empieza por el amor de pareja.

La relación de pareja

Es la relación de pareja la que hay que cuidar, preservar, mimar. Decía un sabio conocedor del amor humano que las mujeres deben proponerse querer al marido como si fuera el hijo pequeño. Ese puede ser un buen termómetro de tu amor. Así nunca estará desatendido y nunca habrá problemas de desorden afectivo. El marido ocupará el lugar adecuado si está por encima de la atención que reciben los hijos.

¿Significa eso desatender a los hijos? En absoluto. Y eso, quien lea este texto lo sabe, es algo que no suele ocurrir en una madre salvo esas excepciones en que nos encontramos con una madre “desnaturalizada”.

Lo importante, pues, es encajar los diferentes periodos de la relación de pareja y adaptarse a las variables de cada etapa. La constante “él” ha de ser siempre el motor de tu amor. Los hijos, cuando eso es así, salen fortalecidos por ese amor, que los cuida, los protege y los hace crecer en la seguridad de la familia estable.

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