Revista viernes


Ricardo, el líder del clan Montaner

El actual sonido de Montaner está acorde con los nuevos tiempos, y en esa evolución están involucrados sus hijos.

HEIDI LLANES

10 de junio de 2021 05:37 PM

Se trata de una marca en el firmamento musical latinoamericano. Decir el apellido Montaner hasta hace unos años era remitirse al gran cantante venezolano que si bien lleva cuestas las melodías desde sus primeros años, alcanzó reconocimiento en la década de los ochenta y lo ha mantenido a pulso aun en este nuevo siglo.

Hoy, la marca se extiende a la familia, porque si bien la vena artística se heredó en sus hijos, su misión de padre se evidencia en el actuar diario y el permanente apoyo que pone a sus carreras, un arte que han sabido manejar juntos en casa y en el escenario.

Ricardo Montaner lanzó su más reciente álbum, el número 26 de su exitosa trayectoria y más que un disco, representa un acto de agradecimiento, de coherencia y de fe, como lo ha denominado, porque después de agradar al mundo con sus canciones, consideró que era el momento para corresponder a Dios con alabanzas y de allí nació “Fe”.

Lea aquí: El salto de Montaner, pero no al vacío

En medio de los sentimientos que le produjo la presentación del álbum, indica que se trata de un trabajo que además le debía a tanta gente que en los últimos 28 años le ha propuesto cantar contenido espiritual.

De otra parte siente que era un compromiso consigo mismo, porque siempre pensó que si había hecho canciones de amor para los seres humanos, debía hacer todo un disco con amor para quién creó este mundo. Con esto siente que agradece a Dios lo que ha hecho por él.

Ricardo Montaner es un hombre de familia, allí anida todos los planes que tiene a corto y largo plazo, y en cada miembro de la misma deposita tal cantidad de amor, que es lo mismo que ha recibido por parte de ellos, de sus hijos y los que ahora suma mientras todos escogen la persona que les acompañará en el camino de la vida.

“Fe” enarbola emociones en cada uno de los once temas que lo componen y al ser un trabajo pensado a conciencia, también se acompaña de los visuales que no necesariamente son videos, pero se acercan en medio de extraordinarios paisajes. La carta de presentación fue “Amén” junto a sus hijos en la pasada Navidad, sin embargo hay un tema muy especial para el cantautor, se trata de una versión de “La gloria de Dios” al lado de la Filarmónica de Praga, y donde la voz está a cargo de su hija Evaluna, dice que es una canción donde el dueño del álbum no canta.

Con respecto al gran éxito “Dios así lo quiso”, que interpreta junto a Juan Luis Guerra, advierte que inicialmente no la había imaginado con el dominicano, porque no sonaba tan Caribe, era una balada, pero una vez llegó al estudio y con los arreglos de Yasmil, tomó otro aire y al unísono escuchó que parecía diseñada para hacerla junto a su colega.

En la construcción del álbum, Ricardo Montaner tuvo momentos muy especiales, lo que atribuye a una conexión con Dios, toda vez que las letras surgieron durante su oración de la mañana, caminando por la playa, o incluso de camino al estudio conduciendo el auto, todo esto sin tener idea de lo que iba a grabar cuando llegara.

La canción que cierra el disco se titula “Alabanza”, y la escribió en la orilla del mar mientras oraba una mañana, allí surgió y la cantó a capela, por eso agrega convencido de que esa es la acción de Dios.

Un trabajo de padre e hijos

Orgulloso de su descendencia, Montaner advierte que como el álbum anterior, “Fe” cuenta con la colaboración de sus hijos. Allí hay letras donde intervinieron Mau, Ricky, Camilo, los tres hacen su aporte musical y lo acercan a los sonidos actuales sin que desaparezca su estilo; también vuelve a esta fórmula su gran amigo Yasmil Marrufo y otros músicos de gran valor.

Trabajar con ellos le resulta muy divertido, lo obligan al ejercicio de la actualización constante, toda vez que necesita saber cómo se mueve ese universo para que una vez le nombren canción e intérprete, él saber que responder. Es por esto que Montaner escucha lo mismo que ellos y se declara fan de la nueva generación de artistas y se ha influenciado de tal manera que se refleja en estos dos últimos álbumes.

El cantautor afirma que los productores de estos trabajos son los amigos de sus hijos, se ha asociado a ellos, que además de una calidad humana maravillosa, están actualizados sobre lo que está sucediendo a nivel musical en todo el planeta y eso es importante para cualquier artista, porque la idea es evolucionar, que a su vez es la única manera de mantenerse en el tiempo.

Ante esto, siente que son más los que han asimilado los cambios, porque también están los defensores de la propuesta anterior, esos que afirman que no hay como el tiempo pasado, aunque para Ricardo Montaner tanto en la vida como en la música lo mejor está por venir y hay que estar abierto sin faltarle el respeto a la esencia principal, que son las canciones de amor.

Hablando del gozo que le representan sus cinco hijos, indica que el mejor regalo que ha podido recibir como padre es que siempre lo han sorprendido más de lo que esperaba, eso lo mantiene feliz, entonces para halagarlo no se requiere de algo material, los pequeños detalles representados muchas veces en su sola presencia, bastan para darle un feliz día.

Y como una familia como la suya debe tener otra parte, en su caso ésta la representa Marlene Rodríguez, su esposa, es la persona que le complementa, al punto que las canciones que él escribe, es como si se hubiesen hecho entre los dos, la define como el catalizador donde deposita las dudas sobre el trabajo que hace, para poder tener una perspectiva externa. En relación a “Fe”, primero pasó por las manos de ella, advierte.

Montaner no sólo es el feliz padre, tiene cuatro nietos por parte de sus hijos mayores, Alejandro y Héctor. Indica que los cupos como abuelo no se acaban y en sus planes está comprar un auto más grande, que perfectamente puede ser un autobús para viajar con su extensa familia.