Revista viernes


Samu Jové, preparándose para Broadway

El deseo de trabajar en teatro crece en Samu Javé, el chico portorriqueño que se integró a la serie que recrea la historia del grupo “Menudo”.

HEIDI LLANES

04 de marzo de 2021 08:52 AM

El proyecto que empezó en Puerto Rico a finales de la década de los 70 del siglo pasado, aún está haciendo historia. Lo anterior hace referencia a “Menudo”, la boy band que sirvió de inspiración para que a partir de allí muchos chicos talentosos se unieran para hacer una música que representaba su sentir, su identidad.

En la actualidad se vuelve a saber de “Menudo”, a través de la serie “Súbete a mi moto”, que pone en el escenario el talento de chicos que sin haber vivido la gloriosa época de la banda, se sumergieron en el papel y trajeron recuerdos e historias de las que muchos de la pasada generación fueron protagonistas.

En ese elenco está Samu Jové, el jovencito portorriqueño de 14 años que interpreta a Xavier Serbiá, con quien se identifica a través de la música, porque su sueño es involucrarse de lleno con el arte, por lo que se ha preparado y sus metas están más allá de las pantallas que ahora ha conquistado.

La experiencia actoral de Samu tiene trayectoria, ha estado en cine y para interpretar al famoso ex Menudo, debió prepararse muy a conciencia, toda vez que esos personajes aún permanecen en la recordación colectiva de Latinoamérica.

Cantar, bailar, actuar, allí están las fortalezas de Samu, agregando a todo esto la música en lo que a composición se refiere, pues el piano es su fiel acompañante y eso quedó demostrado en el confinamiento, cuando la práctica del instrumento fue constante.

Aun no ha tenido la oportunidad de conocer a Xavier Serbiá, lo que ha representado un reto aun mayor para este joven actor, el cual ha sabido sortear con profesionalismo, pues el público identifica al ídolo en la interpretación de la serie.

Samu por su parte advierte que fue muy interesante ese personaje, pues era la primera vez que interpretaba a alguien real, que está presente en el corazón de muchos y no ha desaparecido de la escena pública.

Internet fue una herramienta importante en la preparación de este papel, indica, los videos están allí, lo mismo que los conciertos, los define como emocionantes y su trabajo consistió en involucrarse de tal manera, que se vieran lo más reales.

Un sueño que crece

Con experiencias que enriquecen su talento, Samu no deja atrás su mayor sueño, llegar a Broadway, la meta es allí y lo sustenta argumentando que ese es el lugar donde puede unir todo lo que le gusta y sabe hacer.

Puede actuar, cantar, bailar, y hacer la música en algún proyecto, además de eso quiere dirigir, en general es un proceso artístico que ya empezó a preparar porque en un futuro no lejano aspira estar en uno de esos famosos escenarios.

Con rigurosidad, Samu alterna sus estudios con las clases de canto, también ejecuta el piano en la constante búsqueda de la perfección y escribe letras que algún día verán la luz, sumado a todo esto, se ejercita en la actuación con mucha disciplina, porque esa es la base de lo que tiene planeado hacer con su vida.

Encontrar su talento no fue difícil, la música ha estado acompañándolo siempre, a los tres años quería una guitarra y en ese camino se encontró con el piano, instrumento que lo atrapó para siempre.

En medio de su relato, indica que gracias a un ilusionista amigo de su mamá, entendió que los escenarios eran parte de su inquietud infantil, de esa manera pudo expresar lo que realmente deseaba hacer a su corta edad, y el apoyo de la familia no se hizo esperar, por lo que desde entonces empezó el proceso de aprendizaje.

Disciplina y esfuerzo se suman a la personalidad muy definida de Samu Jové, con eso ha podido alternar sus estudios con el arte. Se enorgullece del rendimiento académico que mantiene y en sus palabras, representa un impulso para no abandonar su pasión.

El teatro musical es su meta, allí sabe que va a unir la actuación con música, y lo entusiasma todo lo que puede crear desde un escenario de gran magnitud, lo valora tanto como estar en una película, porque allí los tiempos y la preparación deben ser tan exactos que el nivel de exigencia crece y eso es precisamente lo que quiere trabajar.

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