Revista viernes


Susana Cala, la voz perfecta para cantar historias

El mundo musical de esta cantautora es tan amplio y disímil, que le lleva por caminos exigentes al momento de componer.

HEIDI LLANES

01 de julio de 2022 08:00 AM

Es la chica que diseña las letras a la medida de los sentimientos, tanto, que logra captar la atención de importantes artistas que interpretan sus canciones o en el mejor de los casos, le acompañan en este trasegar que empezó hace un año.

La bogotana Susana Cala es más conocida en su faceta de compositora, sin embargo, entendió que eso que consigna en sus creaciones podía ser emitido a través de su voz y es cuando decide lanzarse también como cantante, cobijada en su talento y en la desenvoltura artística que lleva a cuestas por cuenta familiar.

Afirma que tiene una carrera muy corta, pero la ve como si la hubiese acompañado siempre, tiene ese paralelo a su vida que ahora se condensa en un proyecto, que marca el cierre de esa primera etapa de un poco aprender a conocerse y saber que quiere hacer como artista.

Jorge Villamizar la descubrió en YouTube y de inmediato fluyó un interés por sus letras que terminó en el estudio de grabación.

Susana presenta “Sopa de letras”, un EP que consigna muestras de lo que ella sabe hacer, y empieza con un pop urbano en “Mi canción favorita”, una colaboración con Lasso; le sigue “No fue tu culpa”, una balada al piano que disfruta al lado del español Antonio José; también hace curso su primera bachata “Vida contigo”, y la más íntima “Tenemos que hablar”, aunque no todo acaba allí, porque para cerrar, está algo que la emociona al máximo, su encuentro musical con Bacilos en “Paralizante”.

El tema, además de contar con estos invitados de lujo y gran trayectoria, también ostenta un video interesante que fusiona a la perfección la dulce voz de esta chica y el dúo multicultural en una sesión de arte que enmarca la bella letra que captó la atención de Jorge Villamizar como él mismo lo aclara.

Ser compositora fue su carta de presentación en el medio artístico y ahora se alista para seguir contando historias, pero explorando sonidos. FOTO CORTESÍA

El futuro...qué llegue

La calidad en composición e interpretativa de la bogotana está más que demostrada desde que se conocieron sus primeras incursiones, inicialmente a través de grandes voces y ahora en la suya, su trabajo tiene la sinceridad que ella misma se exige y por tanto considera prematuro avanzar algo de lo que posiblemente continúe.

“Sopa de letras” debía salir ahora y eso se hizo, sin embargo, apelando a lo anterior, Susana indica que no sabe si lo consignado allí sea lo que va a marcar el resto de su carrera, no quiere poner límites a su creatividad. “A lo mejor, si vamos a seguir viendo letras, como lo hecho hasta ahora, por eso mi primer EP se llama así, porque me gusta hablar desde mis experiencias y contar historias, vamos a explorar más sonidos, que también me gusta mucho”, afirma.

Pese a su edad y el entorno que le acompaña, Susana Cala siente especial atracción por las baladas, de este proyecto, “No fue tu culpa” y “Tenemos que hablar”, se enmarcan en ese género, porque además cree que son las letras que más llegan.

De esta cantautora se conoció por sus composiciones y mejor aún, se trató de canciones que empezaron a engrosar los éxitos de reconocidos artistas, a partir de allí su camino se amplió al hacer parte de ese selecto grupo y con mayor razón al ser hermana de Juan Pablo Isaza, uno de los chicos de la agrupación Morat, con quien ha trabajado de la mano.

La experiencia de compartir letras se ha extendido a Andrés Cepeda y la mexicana Ximena Sariñana; hace poco también se involucró con el entorno urbano y en ese orden de ideas ha hecho cosas para Tini, Mía y un poco de todo en este universo tan grande que es la música.

“Es un proceso muy lindo, después de hacer temas para tanta gente, entrar a conocerse a sí mismo y decir yo escribí todo esto pero quiero cantarlo porque es lo que estoy sintiendo, y al hacerlo desde mi voz se puede sentir más real”, agrega la bogotana.

Susana Cala se presenta muy madura en sus propuestas, una formalidad que visiblemente se aleja de su edad, sin embargo, afirma que al ser compositora es muy similar a ser actora, porque puede ponerse en una faceta diferente en cada tema. Si se trata de un reggaetón, lo hace, lo mismo cuando ha escrito boleros para Cepeda, y aunque ella no ha interpretado uno hasta ahora, si se ha metido en esa piel.

Lanzar su proyecto en la mitad de una pandemia fue muy arriesgado, lo define como “loquísimo”, sabía que no podía cantar las canciones y ver las reacciones en los rostros del público, pero se fue por las redes sociales con la plena convicción de que iba a funcionar.

Hoy, el balance no puede ser mejor, el objetivo se cumplió y cuando ya empieza a hacer presentaciones en vivo puede evidenciar que tanta es la conexión de la gente con lo que ha presentado hasta ahora. Este es otro de los retos que cumple cada día la artista, quien empezó abriendo presentaciones a otros artistas antes de hacer su concierto debut en Madrid.

Marcando la diferencia

Parece que las letras de Susana Cala buscan devolver ese contenido romántico a las canciones y de paso llevarlos a su generación. Ella lo ve como un diferencial que aunque es un poco más complejo de escuchar, no se aleja de lo que los jóvenes están viviendo.

Advierte convencida de que es la música que le gusta hacer y los artistas que escucha, Kany García, Joaquín Sabina, entro otros de ese espectro, son gente que disfruta llegar con letras y contar historias, entonces ella se va por ese camino.

Cuenta con un abanico de referencias muy grande, le gusta todo lo que sea música, desde el urbano, pasando por las baladas y el pop, pero al tener artistas inspiradores en lo que a letras se refiere, le permite reflexionar mucho frente a lo que escribe y que llegue a comparase con ellos constantemente para intentar estar a su altura.

Susana Cala tiene una importante influencia artística familiar, creció escuchando a su padre cantar, componer y tocar la guitarra, entonces su hermano Juan Pablo y ella tienen esa impronta, que se afianza cuando decidió estudiar Diseño gráfico, porque el arte le acompaña en todas sus expresiones.

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