Revista viernes


Tatiana Calderón, el triunfo a toda velocidad

El desempeño de Tatiana en el automovilismo la ha llevado a importantes carreras y pistas en varios países, con un trabajo extraordinario.

HEIDI LLANES

21 de enero de 2022 12:00 AM

Rompiendo paradigmas, así ha vivido la piloto profesional colombiana Tatiana Calderón, quien sólo requirió de 5 minutos para enamorarse perdidamente de las pistas y entender que a partir de allí, su vida sería a una velocidad inusual, al menos dentro de lo que se ha contemplado para las mujeres.

Cuando estoy en competencia, me siento en mi mundo, experimento una sensación de libertad, el carro hace lo que le mande y eso me cautivó, es una lucha contra uno mismo, porque no hay límites cuando se quiere ser el mejor”

Tatiana Calderón

La afición por el automovilismo es familiar, sin embargo, la pasión es propia, porque aun cuando sus hermanos desarrollaron todas las destrezas para competir en este deporte, fue Tatiana quien lo tomó como su proyecto de vida y lo encaminó a la escala profesional.

Luego de un panorama un tanto incierto por la emergencia mundial, las pistas vuelven a abrirse y tras unas vacaciones en casa, el regreso inminente se acompaña de proyectos que esperan organizarse para un 2022 más productivo.

Por tratarse de un deporte con mayor repercusión en el exterior, un grueso de la población desconoce el desempeño de Tatiana en el automovilismo, que pese a su corta edad goza de reconocimiento en otros países.

Paula Calderón, la hermana, compitió por poco tiempo, porque para ella si fue un hobby que después la unió a Tatiana en una posición distinta, ahora es su representante.

Desde la casa paterna y finalizando el receso de fin y principio de año, deja conocer un poco de sus vivencias y proyectos, tiene la apariencia de una chica tímida, aunque una vez empieza a abordar el tema que la apasiona, muestra su experiencia y tenacidad, la misma que desarrolla a toda velocidad por las pistas mundiales.

Pasión por la pista

¿Cómo tomas la determinación de practicar este deporte poco común en las mujeres?

Llegué por casualidad a este deporte. Creo que es un poco de lo que nos enseñan en la familia, y al crecer con un hermano dos años menor, había competencias sin discriminar quién podía hacerlo, de otra parte, tengo una hermana siete años mayor, muy aficionada y fue quien me llevó por primera vez a probar unos cars, compramos un turno de cinco minutos, que bastaron para que me enamorara de la velocidad y la adrenalina.

Después de eso, íbamos los fines de semana y más adelante en las noches al finalizar el colegio a unos campeonatos que se desarrollaban en una pista cerca a la casa; era la época de Juan Pablo Montoya en la Fórmula 1, lo que hizo que la afición creciera.

¿Hubo apoyo por parte de tus padres?

Fui muy afortunada, ellos siempre me apoyaron, aunque condicionaban la práctica con el rendimiento académico, haciendo que mis ganas de conducir y mis estudios se equipararan en excelencia. Obviamente a mi mamá le gustaba menos ese deporte de alto riesgo, ella hubiese preferido que jugara tenis u otra cosa, pero igualmente aceptó.

¿Desde qué edad empezó la preparación para hacerlo tu proyecto profesional?

Sinceramente lo tuve claro desde muy temprano, pero tocaba convencer al entorno, porque al culminar el colegio esto no resultaba compatible con una carrera universitaria, y competir en Estados Unidos y ganar un campeonato muy importante, siendo la única mujer triunfadora en el mismo, ayudó a convencerme a mí misma y a mis padres de que se podía conquistar más allá de Colombia. Fue el momento perfecto, tenía 16 años y ellos me dieron la oportunidad de dedicarme a las carreras, no sin antes advertirme que si no funcionaba en un par de años, regresaba para ingresar a la universidad.

¿Qué obstáculos has encontrado en el camino y cuál ha sido la fórmula para sortearlos?

Me gustaría decir que siendo mujer me tratan igual que a los hombres, pero no es así. En muchos ámbitos de la vida toca seguir demostrando que hay capacidades. En este deporte si se tiene un mejor carro, el rendimiento será superior, pero ese carro no se lo van a dar a una mujer porque no la ven como el “caballo” ganador, incluso sin ver su desempeño antes, entonces se debe llegar a trata de ganarse el respeto y las oportunidades.

Todavía hay mucho por cambiar en el automovilismo, pero es porque hay pocas mujeres, y todo está diseñado para los hombres, los estudios que se han hecho de entrenamiento tienen valores de hombres, entonces tenemos que llegar a abrir caminos y cambiar muchas cosas. No somos mejores ni peores, tenemos diferentes fortalezas y debilidades que a veces no tiene en cuenta la industria.

La gente no imagina lo demandante físicamente que resulta competir con hombres al conducir un carro de estos, y eso viene con nuestra naturaleza, tenemos menos masa muscular, por tanto debemos entrenar más para conseguir el mismo nivel, pero es algo que viene con el trabajo y toca adaptarse, pero si existen barreras.

Una situación machista que hayas enfrentado

En mi primera competencia fuera de Bogotá, el papá de un niño les dijo, “si esta mechudita les gana, les compro peluca a todos”... y al final la “mechudita” les ganó. Siempre me sucede que los padres se sienten frustrados y hacen el ambiente hostil.

Eres la primera mujer en alcanzar muchos títulos, ¿qué se siente?

Ganar se traduce en una recompensa por todas esas horas de sacrificio.

Estás de número uno en la Súper Fórmula Japonesa, ¿qué se necesita para llegar hasta allá?

Es mucha determinación, el apoyo de mucha gente para competir en las mejores categorías del mundo como referente femenino. En Japón nunca hubo una mujer compitiendo en esa categoría con carros más rápidos después de la Fórmula 1, entonces la presión es mucha, porque la cultura nipona es machista y pude demostrar que podía estar en un nivel muy alto.

¿Quién ha sido tu inspiración?

Juan Pablo Montoya es mi gran referente. El año pasado competimos en varias carreras en la misma categoría, me da muchos consejos y estar enfrentándose con el ídolo es muy especial. Admiro a Roger Federer, porque sin importar la edad, sale a disfrutar lo que hace, es un caballero dentro y fuera de las canchas de tenis.

¿Es equitativo competir con hombres?

Estamos frente a uno de los pocos deportes donde podemos competir mano a mano, está el carro de por medio. Para esto hay que tener cierta fortaleza física, pero al final es la parte mental la que cuenta a la hora de conducir, son muchos los factores para enfocar la atención y en eso las mujeres somos especialistas.

¿Cómo te preparas antes de una carrera?

Me gusta escuchar música, antes. Tenemos reuniones con los ingenieros para conocer la estrategia de la carrera y saber lo que se va a hacer; hago calentamiento físico y tengo una aplicación en el teléfono para reacciones y estar activa antes de subir al carro. de otra parte, como cualquier deportista, hay que cuidar la dieta y la hidratación, que es muy importante para no perder la capacidad de concentración, que en este caso es clave.

¿Temes a un accidente?

Nunca he tenido miedo a accidentarme, asumo los riesgos, pero hace tres años perdí a mi compañero de equipo en un accidente, eso me ha hecho respetar más lo que hago y a los competidores. El día que sienta miedo, será indicador de que debo colgar el casco.

¿Cómo te adaptas a cada país?

Es de lo más bonito que tiene esta profesión, he podido competir en muchos países y conocer culturas, formas de trabajar, unas muy opuestas, que dejan muchas enseñanzas. Hay lugares donde es más fácil para adaptarse, pero eso me hace mejor como persona y como deportista.

¿Cómo manejas la rutina fuera de la pista?

A veces es difícil desconectar, pero es importante el descanso mental y físico. Me gusta salir a tomar un café con mi hermana, visitar tiendas, caminar por las ciudades que visito, también montar bicicleta y si hay la oportunidad, subir a las montañas.

¿Qué viene para 2022?

Aún estamos trabajando en esos planes, me gustaría estar compitiendo en Estados Unidos nuevamente.

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