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Cartagena

"El Día de la Mujer no debe ser una rumba"

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Fue en 1975 cuando las Naciones Unidas decidieron que el 8 de marzo sería la fecha definitiva para celebrar el Día Internacional de la Mujer, ya que en años anteriores se conmemoraba en diferentes fechas, dependiendo del país o del acontecimiento que lo motivara.

No obstante tantas modificaciones, lo que casi nunca varió fueron las causas que impulsaban a pensar en establecer un día para la mujer: los hechos violentos en contra de ellas, las malas condiciones laborales, que más de una vez provocaron alguna tragedia; o las  concurridas manifestaciones públicas que, en diferentes partes del mundo, se organizaban para protestar contra las guerras de alcance planetario.

Por tal razón, la “Red de Empoderamiento de Mujeres” y la “Mesa del Movimiento Social de Mujeres de Cartagena y Bolívar” afirman no estar de acuerdo con el sentido que en los últimos años se la ha venido imprimiendo a esa fecha, pues “se está convirtiendo en otro Día del amor y la amistad, pero todo ello empujado por el capitalismo y su sociedad de consumo que todo lo trivializan”, dice Rubiela Valderrama, la directora de la Red y participante de la Mesa, quien, además, lamenta que “no se entienda que el 8 de marzo es una fecha para reflexionar sobre lo que ha sido la lucha de la mujer por conseguir un trato igualitario en todos los aspectos de la sociedad y por hacer reducir los índices de violencia que sobre ella han pesado durante tantos siglos”.

El Universal dialogó con Valderrama sobre la fecha y lo que ha significado la presencia de diversas organizaciones sociales y culturales defensoras de los derechos de la mujer en Cartagena y Bolívar.

Mucha tela que cortar

¿Cómo era el panorama de las mujeres en este lado de la Región Caribe cuando aún no habían aparecido la Red, la Mesa y demás agrupaciones activistas?--Había una invisibilización bastante grande de las estadísticas que muestran la realidad socio-política de las mujeres. Por ejemplo: no se denunciaba y mucho menos se visibilizaba la violencia contra nosotras, así como se está haciendo ahora. Tampoco se hablaba públicamente de la discriminación laboral y salarial, porque se creía que esas eran cosas de menor importancia. En tal sentido, la Red, la Mesa y demás organizaciones nos hemos puesto en la tarea de poner esos temas en las agendas institucional, política, gubernamental y de los candidatos a cualquier rama del poder público. Aprovechando que este es un año electoral, queremos que esos temas se visibilicen más. Y es eso lo que hemos venido haciendo en todos estos años. La violencia contra la mujer siempre ha existido, pero es probable que el ciudadano desprevenido crea que ahora ha recrudecido más, y lo que sucede en realidad es que se está hablando más abiertamente de eso, como no se hacía antes, gracias a las acciones que nosotros promovemos. El que los cartageneros y bolivarenses sepan que el 8 de marzo es el Día de la Mujer, es también el resultado de un trabajo que fuimos haciendo poco a poco. Lástima que ahora lo vean como un día de jolgorio mercantilista.

¿Por qué el 8 de marzo no debería tomarse como un festejo?-Porque los hechos históricos que motivaron la institucionalización del Día Internacional de la mujer no fueron acontecimientos festivos. Uno de esos hechos tiene que ver con la muerte de 140 mujeres en el incendio de una fábrica textilera de Nueva York en 1911. Eso obligó al gobierno norteamericano a pensar mejor en las condiciones laborales de las mujeres. Pero, desafortunadamente, los centros comerciales y toda la cultura del consumo nos han desdibujado el día, y la gente empieza es a regalar flores, a hacer invitaciones, a organizar parrandas, a comprar promociones, etc., cuando lo que deberíamos es reflexionar sobre el sentido político que esa fecha conlleva.

¿Cuáles son los derechos que más se les violan a cartageneras y bolivarenses?-Hay una discriminación general, porque si hablamos del empleo, por ejemplo, la oferta formal es minoritaria. De cien empleos formales que se ofrecen en Cartagena, el 70% es para hombres. Así lo dicen las estadísticas de la Cámara de Comercio y de los investigadores sociales de la ciudad. Lo curioso es que se da esa discriminación, muy a pesar de que somos las que más acudimos a la universidad y las que más nos graduamos. Por otro lado, también se da lo de la brecha salarial. Eso significa que para un mismo empleo, ofrecen más dinero al hombre que a la mujer, aunque ambos tengan la misma competencia. En cuanto a la violencia, tenemos que ésta todavía sigue campante. El ejemplo más reciente lo protagonizó una secretaria de una universidad reconocida, quien fue violentada por un estudiante. Pero, cuando puso la denuncia, la perjudicada fue ella, porque la despidieron, en vez de protegerle sus derechos, tal como lo indica la ley. A pesar de que hemos ganado tanto terreno, el acoso laboral, la violencia y el acoso sexual continúan en todas las esferas de la ciudad.

Respecto a este tema, ¿cómo están Cartagena y Bolívar frente al resto del país?-Eso tiene mucho que ver con la densidad poblacional. Es decir, Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla siguen siendo las ciudades en donde más se maltrata a la mujer, porque son más pobladas. Pero también es cierto que es donde más se dan las denuncias, porque allí se ha hecho un trabajo muy fuerte a nivel comunal y estatal en cuanto a defensa del derecho femenino. En Cartagena y Bolívar nos falta mucho, porque son muy pocas las campañas que el Distrito y el Departamento han hecho en ese sentido.

¿Qué tan conscientes están las cartageneras y bolivarenses de la defensa de sus derechos y del apoyo a la lucha que ustedes enfrentan?-Cada vez crece más el número de mujeres conscientes de sus derechos, pero todavía falta mucho trabajo, empezando porque todo lo que se ha conseguido es porque un grupo de lideresas y de organizaciones nos hemos puesto en esa tarea. Pero la verdad es que este trabajo le corresponde al Estado, y en el caso de Cartagena son muy pocas las campañas. Por ejemplo, en esta Administración no ha habido recursos para la Política pública de mujeres ni le han prestado la atención debida. De pronto a nivel departamental sí se ha visto un poco más de campaña en ese sentido.

En cuanto a maltrato, ¿tiene algo que ver el estrato social del maltratador y su víctima?-Normalmente las estadísticas muestran que es en los estratos bajos donde se más se registran casos de maltrato contra la mujer, por factores que tienen que ver con la formación académica, la ingesta de alcohol y estupefacientes, etc. Pero también son los estratos de donde más surgen denuncias. A la mujer de estrato 5 o 6 todavía la cuesta trabajo poner en evidencia que su esposo la está maltratando, porque supone que eso atenta contra la imagen social de ella, aunque le sirva para hacerse proteger y respetar.

¿Manifestaciones culturales, como la música por ejemplo, deberían tomarse en cuenta a la hora de determinar factores que inciten al maltrato contra la mujer?-No quiero decir que X o Y género musical es el culpable de que se dé la violencia contra la mujer, pero lo que sí es cierto es que algunas músicas populares manejan unos contenidos e informaciones violentos y denigrantes contra ella, ya que la cosifican y subvaloran, que es justamente la raíz de toda la problemática. Cuando a la mujer se le trata de manera indigna, a través de cualquier manifestación cultural que la gente acepte, se pierde el respeto hacia ella y es mucho más fácil violentarla.

Marcha contra el maltrato hacia la mujer en la Avenida Venezuela FOTO JULIO CASTAÑO-EL UNIVERSAL
Marcha contra el maltrato hacia la mujer en la Avenida Venezuela FOTO JULIO CASTAÑO-EL UNIVERSAL
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