La tambaleante casucha de avistamiento que un grupo de salvavidas improvisó sobre el enrocado de uno de los espolones de las playas de Bocagrande, diagonal al Hotel El Dorado, fue desmontada tras la información publicada en la edición pasada de este semanario, en la que se plantearon las difíciles condiciones en que este importante cuerpo de salvamento estaba trabajando (Lea: Salvavidas improvisan garita para poder cumplir su labor).
Dicen los salvavidas del sector que el espontáneo invento, levantado para protegerse del sol y poder cumplir con su labor socorrista, fue retirado a la luz del compromiso de que les construirían en el sector una verdadera torre de avistamiento en condiciones dignas para realizar su trabajo.
Ahora los salvavidas asignados a ese sector del balneario de Bocagrande se mantienen en la ‘transpirante’ arena de la playa, bajo una incómoda carpa de las mismas que se les alquilan a los bañistas, lo cual no mejora mucho las condiciones de trabajo de estos hombres, pues les aporta poca sombra y apenas logran hacerle el quite a los rayos solares, pero no a su implacable influencia, pues ninguno de ellos tiene la indumentaria adecuada para este trabajo.
Además de que no poseen la debida dotación para sus tareas de rescate y salvamento de vidas humanas, se quedaron sin la altura apropiada para dominar visualmente todo el contorno de playa que les corresponde (Lea: Salvavidas: con toda la disposición, pero sin los medios para trabajar).
SE LAS INGENIAN
En medio de estas dificultades manifiestan estar preparados para atender cualquier emergencia en el mar, y dentro de ese concepto toman prevenciones ingeniosas con sus pertenencias, que no dejan de ser indignas, pero les sirve en caso de que les toque alejarse por un momento de la carpa.
Lo hacen para no ser robados por los amigos de lo ajeno, y consiste en hacer un hueco en la arena lo suficientemente hondo para enterrar allí, entre cartones y pequeñas tablas, su ropa y demás cosas personales (Lea: Salvavidas piden condiciones dignas para hacer su trabajo).
Es probable que en el momento en que nuestros lectores estén absorbiendo esta historia, sus protagonistas, los salvavidas, ya hayan regresado con casucha y todo al espolón donde estuvieron varias semanas hasta hace pocos días, pues confesaron sentirse bastante incómodos bajo la carpa que les asignaron, porque desde allí no pueden hacerle seguimiento visual a los bañistas y además la sofocante atmosfera de la playa los desgasta.
Tenemos un compromiso serio con los bañistas, y al final va a recaer sobre nosotros la responsabilidad de cualquier cosa que les ocurra a ellos en el mar”, dijo uno de ellos, esperanzado en que pronto les cumplan con la instalación de una buena garita.
LAS TORRES
A raíz de toda esta situación con el Cuerpo de Salvavidas del Distrito se materializó un convenio entre Distriseguridad y la Escuela Taller Cartagena de Indias para la construcción e instalación de cuatro (4) garitas o casetas de avistamiento, y una de ellas será para los rescatistas asignados a la zona de playa frente del Hotel El Dorado.
Las tres torres restantes serán instaladas en el sector de playa del Hotel Dann (también en Bocagrande), en la zona de Blas El Teso y en Manzanillo del Mar, según información que ha recopilado Gustavo Fontalvo Canábal, director de Corpresermar (Corporación para la Prevención, Seguridad y Salvamento Marino), que fue el órgano necesariamente creado para legalizar la parte salarial y laboral de los 44 salvavidas con que cuenta Cartagena.
Las torres serán prefabricadas y luego llevadas a los sitios designados para su instalación inmediata.
Este convenio incluye el mantenimiento de las demás garitas que existen en las playas de la ciudad, la mayoría de las cuales están en avanzado deterioro.
Hay en total 15 torres de avistamiento, de las cuales 13 se encuentran dispersas desde Castillogrande hasta las playas adyacentes al Hotel Decamerón.
“Los salvavidas hacemos grandes esfuerzos para cumplirle al ciudad, siempre lo hemos hecho”, expresó Gustavo Fontalvo.





