Cuando este medio atendía una queja de la comunidad y se acercó a una casa destruida y abandonada ubicada en la avenida El Consulado por el barrio Amberes, un hombre se escondió detrás de una de las paredes de la vivienda para hacer sus necesidades fisiológicas.
Las escasas paredes divisorias que están detrás de la fachada de la casa le sirvieron de protección para que los transeúntes y las personas que pasaban en vehículos no se dieran cuenta de lo que hacía mientras se fumaba un cigarrillo.
Esta casa, ubicada al lado de Educosta y diagonal a las clínicas La misericordia y Materno Infantil Corazón de Jesús, es usada a diario por habitantes de la calle y personas inescrupulosas como baño público.
Además de presentarse esa situación, que es facilitada por las paredes en pie que aún tiene la vivienda, allí se depositan basuras y escombros, como es costumbre en cualquier lote abandonado en esta ciudad.
La falta de cultura ciudadana ha llevado a que estos lotes se conviertan en basureros satélites, criadero de animales y plagas, y en baños públicos.
Sin embargo, la falta de un alambrado que cerque la propiedad también facilita que se presenten casos como estos.




