¿Por qué en Cartagena es tan fácil cortar un árbol?
Eso se preguntan muchas personas conscientes del daño que le genera la tala de árboles al ecosistema.
Para la respuesta a esa apreciación, Gente Bahía consultó al Establecimiento Público Ambiental (EPA), que tajantemente precisa que es todo lo contrario, y entra a rebatir la incógnita planteada.
Según el subdirector técnico del EPA, Dídimo Mendivil Castillo, el permiso para talar árboles, ya sea en propiedad privada o pública, requiere de un proceso previo de inspección mediante fotos, y un análisis que realiza el técnico que visita la fronda, en el cual el funcionario indica si es necesario cortarlo o solo basta con una poda.
Como organismo ambiental que es, el EPA en lo posible trata de negar o no conceder ese tipo de peticiones, sobre todo cuando existe una alternativa que salva el árbol.
Mendivil Castillo explica que tal es el caso de las construcciones, donde el propietario debe demostrar que el árbol de verdad obstruye la estructura, pero en todo caso lo ideal es que el proyecto sea inclusivo, es decir, que la planta sea uno de los componentes aprovechados en la obra con fines serviciales y ornamentales, y para nada excluirla.
“En algunos casos hemos hecho modificar los planos de una construcción con el propósito de evitar la desaparición del árbol, y en otras situaciones hacemos compensaciones que consisten en la siembra de otros árboles como reposición del intervenido. Así procedemos conforme a la normatividad”, comentó por su parte Leobardo Rocha Román, especialista del Área de Fauna, Flora, Reforestación y Parques del EPA.
La norma aludida es el Decreto 1791 del 4 de octubre 1996 expedido por el Gobierno Nacional, que fija el régimen de aprovechamiento forestal, que por consiguiente es la reglamentación base de estos profesionales ambientalistas llegado el momento de intervenir los diferentes casos del arbolado.
Varios de sus parágrafos de esa ley corresponden a cuidadosas instrucciones que se deben seguir según la situación.
COMPROMISO AMBIENTAL
Los funcionarios ambientalistas del EPA aseguran que existen de parte de ellos una compromiso con el ecosistema cartagenero, en aras de brindar asistencia fitosanitaria para el arbolado de la ciudad.
Ese concurso consiste en proporcionar conocimientos sobre prevención y curación de las enfermedades que atacan a la vegetación ornamental de Cartagena, en procura de prevenirlas con fines además turísticos, ambientales y de esparcimiento.
Dentro de esa labor, el EPA dicta capacitaciones sobre las especies oportunas que se deben sembrar en diferentes escenarios debido al espacio que necesitan las plantas, pues algunas son de raíces más fuertes que otras.
El EPA viene realizando un inventario de árboles en la Zona Norte de la ciudad, entre otras cosas porque hay muchas plantas exóticas que producen plagas al ser trasplantadas en nuestro hábitat, pues vienen de estar adaptadas a otros factores que son abióticos en nuestro medio.
Dice el EPA que varias bongas en riesgo frente a los fuertes vendavales que últimamente azotan a Cartagena deben ser asistidas con podas (no es necesario talarlos) para bajarles la altura, disminuir el peso y dejar espacios entre ramas para que el viento no se enrede en su espesor y consecuentemente se vayan al suelo.
Lo anterior aplica para el arbolado público, mientras los árboles que se encuentran en zonas privadas deben ser socorridos por sus dueños mediante un permiso concedido por el EPA.
MULTA O COMPENSACIÓN
Si un árbol es intervenido sin consultar previamente a la autoridad competente, el dueño es sancionado de forma económica o pedagógica.
Sin embargo el caso es estudiado por expertos en el tema, que si consideran el accionar del propietario como un mecanismo de defensa ante el riesgo que representaba la plata, solo le imponen una compensación con varias especies vegetales, ya que la vida humana es prima en estos casos.
