Un grupo representativo de vecinos en un sector de la Segunda Avenida de Manga, por no decir que todos los residentes de la zona, manifiestan un malestar grande por las incidencias constantes contra su tranquilidad, derivadas de todos los movimientos y obras en construcción del Edificio Bambú Club House, de unos 20 pisos de altura (Lea: Alarmante falta de seguridad en las construcciones).
Lo que más molesta al vecindario es la circulación constante por sus vías, a toda hora, de los pesados camiones Mixer, también conocidos como ‘Trompos’ mezcladores de hormigón o concreto, los cuales precisamente debido a que son grandes terminan montados en los andenes cada vez que viran en las esquinas, llenos de material, buscando el sitio del proyecto en construcción.
¡QUÉ TRAMPA!
Los andenes de la Segunda Avenida con Cuarto Callejón son sometidos desde hace varios meses al uso y el abuso de estos grandes vehículos, y en esa misma esquina está destruida, por esos mismos efectos, la tapa de un registro de alcantarillado que en consecuencia ahora es una peligrosa trampa humana, especialmente para niños y adultos mayores, que además se llena de la basura de la calle (Lea: El alcantarillado y las mareas altas).
Una ciudadana que vive a unos diez metros de esa esquina y cerca de la cuestionada obra, comentó que hace unos dos meses una señora que no se percató de la peligrosa amenaza, se partió la cabeza al caer en el piso. Por fortuna no sufrió fractura en sus piernas.
“Después cayó otra señora y se golpeó las piernas, ella tuvo la suerte de no sufrir nada peor, pero el peligro sigue ahí día y noche”, añadió la mujer.
INSALUBRIDAD
El mismo registro permaneció dos días emanando aguas residuales hacia la calle, eso fue martes y miércoles de la semana pasada, y cuentan los vecinos que ante la insalubridad, personal del proyecto intervino y aplicó un ‘paño de agua tibia’ que mitigó el problema (Lea: El Laguito, inundado hace 20 años).
Residentes del sector dicen haberse acercado al personal encargado del edificio en construcción en procura de una respuesta resolutiva, pero la contesta fue que el proyecto nada tenía que con la situación, porque los camiones míxer no son de ellos, sino de una empresa cementera que les provee el concreto.
Ese comentario tiene molestos a varios lugareños, pues consideran que los inversionistas del proyecto Bambú Club House tienen responsabilidad compartida en todo esto con sus proveedores, por todas las afectaciones que vienen causando a la comunidad de la zona desde que se inició la obra.
Aunque los vecinos manifiestan su disgusto hacia el ambicioso proyecto, aclaran que no están en contra del desarrollo urbanístico, pues lo que les disgusta es la falta de medidas de seguridad y de precaución para evitar estos inconvenientes.
ANTECEDENTE
A principios de este año un ciudadano, Rafael Polo Guerrero, vecino de esta obra, prendió las alarmas a raíz de la caída de un balcón recién fundido que se desprendió del cuarto piso del mencionado proyecto y se precipitó sobre su casa el jueves 24 de enero.
Tal situación puso a Polo, a su familia y a los vecinos en alerta máxima, pues no ocurrió algo más lamentable debido a que en ese momento no había personas en el patio de la casa donde cayó el material, colindante con la construcción.

