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Cartagena

No hay paz para vecinos del Cementerio de Manga

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En los terrenos del Cementerio Santa Cruz de Manga no hay más espacio para los difuntos.
La delicada advertencia es de los vecinos de este campo santo, quienes viven en estrés alto y constante cada vez que llega un sepelio a este lugar.
“Estamos al borde de la locura y de la muerte con tanto peligro cuando hay un entierro en este cementerio”, dice una mujer que vive en el Conjunto Residencial Villa Venecia, quien pidió la reserva de su nombre.
La médica laboral Edith Amarís Jiménez, quien reside en la misma copropiedad habitacional, recuerda que hace casi dos años padecieron una jornada de terror por cuenta del vandalismo que se forma cuando hay sepelios que proceden de otros barrios.
Narra que entre las mismas personas que acompañaban el féretro se formó una pedrea y en el afán de huir y protegerse los unos de los otros, partieron la reja del conjunto residencial, sobre la Cuarta Avenida, exactamente frente al campo santo.
Los residentes se encerraron en sus casas mientras en las calles internas de Villa Venecia la Policía correteaba a los revoltosos y hubo disparos incluso.
Por lo anterior, los habitantes de este conjunto mandaron a instalar rejas altas y más seguras en esa área de ingreso; sin embargo, la inseguridad y la zozobra siguen latentes cada vez que hay un sepelio de las afueras, y los habitantes se acuartelan de inmediato en sus casas cuando les avisan que viene un cortejo fúnebre en el que puede haber desadaptados.
TESTIMONIO ELOCUENTE
Igualmente los esposos Aníbal Segura Agámez y Nelly Gutiérrez, quienes tienen un establecimiento comercial de calzado a solo dos cuadras del Cementerio de Manga, en la esquina de la Cuarta Avenida con Segundo Callejón, dicen que ese ambiente de angustia lo sufren cada vez que hay un sepelio.
“Es horrible, mi negocio está en la esquina y tengo todo en vidrio por la necesidad de hacer vitrina con los calzados, pero me da mucho miedo que en una de esas pedreas que se forman me destruyan los cristales y saqueen el local”, cuenta Nelly.
Su esposo explica que la Policía precisamente para prevenir desmanes y agresiones contra los ciudadanos que transitan por el sector, cierra la vía (Cuarta Avenida) desde la esquina de su local comercial, de manera que todos los vehículos entonces son desviados por el Segundo Callejón, y tanto los carros como las motos se montan en el andén, poniendo así mismo en riesgo la integridad de las personas que ocasionalmente andan por el sector.
“Pero personas que acompañan a los muertos también vienen en motos, y varias de esas motos juntas se encaraman en los andenes y terrazas, y vivimos con nervios horribles, yo me asusto mucho por esos excesos”.
Tanto los esposos Segura Gutiérrez como la médica Edith Amarís le solicitan de forma vehemente al Gobierno Distrital, prescindir del Cementerio de Manga para ese tipo de sepelios, entre otras cosas porque este histórico y sagrado lugar está abandonado, y aseguran que allí ya no hay espacio para tanto difunto.   
URGENTE
Ante esta espinosa situación, la Corporación  Asociación Vecinos de Manga (Asomanga) le envió sendas cartas al alcalde mayor Campo Elías Terán; el alcalde menor de la Localidad 1 Histórica y del Caribe Norte, Mauricio Betancourt Cardona, y a la Oficina Asesora de Servicios Públicos que se encarga del mantenimiento de los campo santos públicos del Distrito.
En la misiva se les detalla la gravedad del asunto y se les expone el incidente más reciente ocurrido a mediados de este mes (septiembre), cuando el cementerio y sus alrededores fueron convertidos en sector de alto riesgo durante el sepelio de un joven cuyas honras fueron acompañadas por mucha gente de distintos barrios de la ciudad.
Relata Luis Fonseca, vocero comunal de los mangueros, que los parques, calles, andenes y terrazas de la zona fueron tomadas y sitiadas por una turba en la que había motorizados, quienes cometieron excesos tales como manejar en contravía, pisotear las cuidadas zonas verdes, entre otros atropellos.
Los escasos agentes de Policía que estuvieron pendientes, poco podían hacer para frenar los abusos, de manera que “los transeúntes se sentían intimidados por el caos reinante en la Cuarta Avenida y sus alrededores”, señala Luis Fonseca.
DEMERITADO
El Cementerio Santa Cruz de Manga es un bien de interés cultural nacional, declarado como tal por el Gobierno Nacional, y por esa razón varios residentes consideran que es “un insulto a la historia que tiene ese campo santo”, el hecho de que no se le dé la debida protección cultural que amerita, pues debiera ser ya un sitio restringido para ceremonias fúnebres.
En razón de todo esto Asomanga recurre a los derechos ciudadanos de bienestar general de la población y de protección del espacio público que confiere la Constitucional Nacional en sus artículos 366 y 82, refrendado así por la sentencia SU-360 de 1999 de la Corte Constitucional.
 

La Cuarta Avenida de Manga, frente al Cementerio Santa Cruz, es convertida en un caos cada vez que llegan sepelios de otros sitios de la ciudad. PEDRO TORRES-GENTE BAHÍA
La Cuarta Avenida de Manga, frente al Cementerio Santa Cruz, es convertida en un caos cada vez que llegan sepelios de otros sitios de la ciudad. PEDRO TORRES-GENTE BAHÍA
Villa Venecia y las zonas verdes que le rodean son blanco del vandalismo ocasional procedente de otras partes de la ciudad. PEDRO TORRES-GENTE BAHÍA
Villa Venecia y las zonas verdes que le rodean son blanco del vandalismo ocasional procedente de otras partes de la ciudad. PEDRO TORRES-GENTE BAHÍA
Los habitantes del Conjunto Residencial Villa Venecia tuvieron que instalar una reja alta para protegerse de los desadaptados que llegan al cementerio a hacer estragos. PEDRO TORRES-GENTE BAHÍA
Los habitantes del Conjunto Residencial Villa Venecia tuvieron que instalar una reja alta para protegerse de los desadaptados que llegan al cementerio a hacer estragos. PEDRO TORRES-GENTE BAHÍA
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