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Cartagena

Pandillismo o no, habrá medidas, pero no represivas

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Con mucho olfato y programas integrales de corte social se proponen el Gobierno Distrital y la Policía Metropolitana de Cartagena manejar el alarmante fenómeno en que están incursos muchos jóvenes en riesgo, para prevenir sus comportamientos violentos no solo en las playas de Bocagrande y su vecindario, también en el resto de la ciudad.
Así se convino durante un Consejo Extraordinario de Seguridad y un Comité de Orden Público realizado en el despacho del alcalde mayor de Cartagena, Carlos Otero, luego de los desmanes del lunes feriado 13 de mayo en un concurrido de sector de playa de Bocagrande, protagonizados por unos 50 jóvenes que se agredieron con objetos contundentes, lo cual finalmente fue controlado por la Policía (Lea: Dos heridos deja riña en playas de Bocagrande).
El coronel William Ernesto Ruiz Garzón, comandante encargado de la Policía Metropolitana de esta ciudad, considera que más allá de procedimientos represivos directos hacia esta población inestable que proviene de distintos barrios, se necesitan acciones sociales con mucha y constante participación interinstitucional.
Se refiere el oficial a un compromiso conjunto y ya en marcha del Gobierno Distrital con todas sus dependencias pertinentes al tema, incluido el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), la Policía y otras instituciones oficiales y privadas con cosas importantes para cortarle los circuitos a la violencia expansiva de estos jóvenes, muchos de ellos sin mas alternativas que aprender a moverse en los terrenos movedizos de las adversidades sociales (Lea: Integrantes de pandillas se citan en la playa para jugar).
Varios de los individuos que el lunes 13 causaron ese remezón a la tranquilidad habitual de Bocagrande son adolescentes entre los 13 y 16 años provenientes del barrio San Francisco y sectores vecinos, quienes a través de Facebook se habrían citado en el balneario para desatar su comportamiento virulento.
“Ellos no son pandilleros, pero sí necesitan la ayuda de todos los ciudadanos y de todas nuestras instituciones, desde la familia”, comenta el coronel Ruiz.
MEDIDAS COMPLEMENTARIAS
La tarea social que han anunciado las autoridades se empalmará con una labor disuasiva que para el caso de Bocagrande tendrá cobertura estratégica en ciertos puntos.
De tal forma, los fines de semana y días festivos la Policía ejercerá controles con planes especiales de requisa en el sector El Limbo, previo a la entrada de la zona turística.
Paralelamente los organismos oficiales del gobierno local están en plan de empadronar a 14 barrios de la ciudad, donde se aplicará una ‘hora zanahoria’ a los jóvenes, para lo cual se realiza un estudio y evaluación de las circunstancias.
Aunque las autoridades no lo dicen abiertamente, en esos sectores se ha identificado una clara predisposición a un sectarismo intolerable entre los jóvenes, y la idea es reblandecerlos antes de que sus composturas violentas sean inmanejables.
“AHORA LO ESTAMOS SINTIENDO”: ASOBOCALA
Los desórdenes de la tarde del lunes 13 de mayo en un sector de playa en Bocagrande son el resultado de un creciente problema social en la ciudad que no tenía resonancia en esta zona, “y que ahora sí estamos sintiendo”.
La reflexión es de Ignacio De Villarreal, presidente de la Asociación de Vecinos de Bocagrande, Castillo y El Laguito (Asobocala), para quien usar fuerzas de choque como mecanismo contrarrestor del fenómeno, simplemente generaría un problema más grande.
Considera que el Distrito debe recurrir con efectividad y constancia a todos sus programas institucionales, para destemplar las inclinaciones agresivas de los jóvenes en riesgo.  
“Hay que fortalecer todos esos mecanismos de participación y dárselos a la mano a estos jóvenes”, añade De Villarreal, no solo para desarmar esos ímpetus, sino para que visualicen caminos de verdaderas oportunidades de cambio.  
Respecto a la labor policial, el vocero ciudadano manifiesta el día de la reyerta “la Policía hizo lo que tenía que hacer: reaccionó, actuó con apoyo de suficientes hombres y controló el problema”.
En cuanto a aquellas personas que han pedido un pronunciamiento fuerte de Asobocala frente a este asunto, precisa que “Esta asociación de vecinos no debe ni puede ser un tercer actor en la pelea, sino colaborar en la resolución del problema”.

Para las autoridades los jóvenes que chocaron el pasado lunes feriado en playas de Bocagrande no son pandilleros, y hay que trabajar con ellos para apartarlos de ese rol que quieren asumir.
Para las autoridades los jóvenes que chocaron el pasado lunes feriado en playas de Bocagrande no son pandilleros, y hay que trabajar con ellos para apartarlos de ese rol que quieren asumir.
Coronel William Ruiz Garzón, comandante (e) de la Policía Metropolitana de Cartagena.
Coronel William Ruiz Garzón, comandante (e) de la Policía Metropolitana de Cartagena.
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