Un ambicioso proyecto de infraestructura vial con fines turísticos para resolver gran parte de los problemas de movilidad en Manga, y por extensión en los barrios vecinos, está en los planes del Gobierno Distrital de Cartagena.
Paralelo al Puente Román se proyecta la construcción de un nuevo puente vehicular, reveló el designado alcalde de Cartagena, Carlos Otero Gerdts, durante la reciente presentación de esta capital como sede de la XX Conferencia y Exposición Comercial Anual de la Industria de Cruceros de la FCCA (Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe), acto que tuvo lugar en el Hotel Hilton.
También se moldea una iniciativa para acondicionar todo el corredor vial y peatonal de la Avenida Miramar de Manga a fin de descongestionar la Cuarta Avenida, especialmente cuando hay recaladas de cruceros.
La propuesta obedece a que por esta insuficiente vía (Cuarta Avenida) habitualmente avanzan en caravana los buses turísticos con cientos de pasajeros extranjeros a bordo, desde los muelles de la Sociedad Portuaria rumbo a la ciudad histórica y patrimonial, y la Miramar sería una interesante alternativa para liberarla de esa opresión.
Para despejar el caos vehicular que con frecuencia se forma en Manga se baraja este conjunto integrado de obras, sobre las cuales el alcalde Otero no quiso ampliarse en datos.
EL PUENTE
La construcción del anunciado puente sobre la confluencia acuática de la Bahía Interna de Cartagena con la Laguna de San Lázaro costaría entre 20.000 y 25.000 millones de pesos, según cálculos aventurados del alcalde Otero.
“Vamos a ver si levantamos esos recursos con el Gobierno Nacional, porque sería una solución vial interesantísima que le conviene a la ciudad y al país”, remató el mandatario.
Esos valores aleatorios engloba obras necesarias de ornamentación urbanística, pues por allí se desplazarían los buses llevando cientos de miradas extranjeras en expectativa por los encantos que les pueda ofrecer la ciudad.
Prevé el alcalde que el nuevo puente conecte a la Calle del Arsenal por detrás del Baluarte del Reducto, en Getsemaní, con el óvalo vial de la Avenida Rafael Calvo, en Manga, que funciona como retorno vehicular en los bajos del Puente Román, para ingresar a este barrio y empalmar con la Avenida Miramar y de un salto caer en los terminales de la Sociedad Portuaria para efectos de regreso hacia el barco crucero.
En sentido contrario, es decir, hacia la ciudad histórica, se fijaría el mismo recorrido para transportar a los cientos de visitantes que llegan en estas grandes naves, evitando sobremanera a la Cuarta Avenida, de donde reiteradamente surgen quejas por la situación caótica que se genera con el intenso tráfico vehicular que recibe esa vía arterial.
LA MIRAMAR
Con la Capitanía de Puerto de Cartagena, autoridad marítima que tiene jurisdicción sobre Avenida Miramar como adyacente al mar que es, la Administración Distrital se ha reunido para abrirle camino a un proyecto reconstructivo del sector, manifestó el alcalde Carlos Otero.
Lo imagina como un corredor vial acondicionado con suficientes parqueaderos para no causar molestias a los habitantes de la zona, y empalmarlo con el nuevo puente que se concibe al lado del Román, de tal manera que evacuaría en mucho menor tiempo el intenso tráfico que surca a Manga de costado a costado.
Considera el alcalde que “este conjunto de obras resolverían el cuello de botella que se forma al acceder al Puente Román”, en consonancia con el tan repasado proyecto vial de la Quinta Avenida de Manga, que igualmente está pensado para desanudar el intenso flujo vehicular de toda la zona.
Para materializar estas obras “estamos en una batalla jurídica por el lote donde estaba la antigua planta de la Electrificadora (contigua al Club de Pesca), porque ese predio prácticamente es del Distrito de Cartagena”, puntualizó el alcalde Otero, pronosticando que en unos tres meses se puede estar cuajando esta proyecto renovativo.




