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Cartagena

Sparring, un trabajo prohibido pero abiertamente aceptado

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A diario, en cada ruta de busetas se ven historias a veces buenas, otras veces no tanto, pero en muchas están inmiscuidos los ayudantes, cobradores o sparrings quienes son los que corren a entregar las cartulinas, los que discuten con el pasajero o con el del reloj, los que ayudan a las ancianas y a los niños, pero también los que se exponen a diario colgando de un dedo en los estribos de las busetas, acción que está prohibida en el Código Nacional de Tránsito.
No existe ninguna ruta que no tenga sparring, una costumbre (si se puede llamar así) que ha tenido más auge en Cartagena que en otras ciudades. Agravándose más esta costumbre si los actores son niños.
Martha Arrieta, gerente de la empresa Etrans, indicó que “Los sparring son una versión moderna y maltrecha de lo que era un pregonero. Antes, cuando el índice de analfabetismo de los cartageneros era muy bajo, ellos se colocaban a anuncias las rutas y la gente tomaba su bus de acuerdo a lo que decía el pregonero o los identificaba por los colores, cada ruta tenía su color de bus”.
Esa costumbre se ha enraizado en la ciudad tanto que aunque lo prohíbe el Código Nacional de Tránsito, el hecho persiste convirtiéndose en otra forma de subempleo difícil de erradicar.
Esa, como muchas otras normas, como que las puertas de los vehículos deberían ir cerradas y que ningún pasajero fuese en los estribos, así mismo evitar los trasbordos, tampoco se hacen cumplir.
“Nosotros realizamos las sanciones, sancionamos al conductor por llevar los pasajeros en el estribo. Hay sanciones de 15 salarios mínimos diarios legales vigentes”, dijo un vocero del Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte, Datt.
Respecto al uso del sparring, nuestra fuente en el Datt indicó que “Al sparring como tal no se sanciona, se sanciona al conductor por llevar personas en el estribo. Es poco común el control en este aspecto, pues los pasajeros tienden a agredir a los agentes que asuman el caso. Cuando se hace esto se procede a bajar a los pasajeros para que aborden otro vehículo, pero esto tiende a generar inconformidades”, dijo el Datt.
Por su parte, la gerente de Etrans dijo que el sparring no es una persona que  contrata la empresa. “Es su mayoría son hombres que arreglan con el dueño de la buseta o con el chofer. Pero hay que decir que ellos en muchas ocasiones se han convertido en una figura que atenta contra la seguridad del público”, dijo Arrieta.
Y es precisamente esta última afirmación la que es común en los usuarios del servicio de transporte público, pues en su mayoría los sparring tiene características como de jóvenes groseros, con poca paciencia y mal hablados, igual que muchos choferes.
Patricia*, una mujer joven que a diario utiliza la ruta de Socorro, Bosque Manga Nazareno, cuenta que una de las experiencias que más le ha marcado fue la de un sparring que, luego de discutir con un pasajero, gritaba abiertamente que no lo mataba porque “no se había fumado lo que todas las mañanas se fumaba y que estaba bueno y sano, pero si no, una puñalada en el pulmón hubiese sido su respuesta, pero que ya sabía dónde se había bajado y que lo iba a “pillar””.
No bastando con eso, el sparring, de unos 18 años, siguió comentando que “no le importaba matar a nadie pues ya había asesinado a un hombre en Torices y que en dos ocasiones había apuñalado a su mujer aún en estado de embarazo”.
Cómo estas, muchas más historias hasta con finales más escabrosos se han presentado en Cartagena, la única ciudad en Colombia que tiene este problema más arraigado.
“Hay normas que están como letra muerta en el Código Nacional de Tránsito. Cartagena es una ciudad sui géneris, otras ciudades tiene los ayudantes en los buses municipales con el transporte de carga”, explicó la gerente de la empresa de transporte.
Aunque las empresas de transportes prohíban el uso del esparrin y laboralmente no tengan ningún vínculo con ellos, son los mismos choferes los que buscan los ayudantes para que sean la cara y tengan contacto con los usuarios, para que a diario exijan el valor completo del pasaje, para apurar al pasajero a que se suba o baje rápido porque ellos “van con tiempo para el reloj”, los que intimidan con sus palabras o atuendos al pasajero y en últimas los que también exponen su vida y las de los demás a diario en cada ruta. 
Entonces a ellos…;. ¿Quién los regula? Una pregunta que queda al aire y que igualmente se responde con los señalamientos de las entidades y del diario vivir en esta ciudad que presenta interminables problemas de movilidad.








Todas las rutas de buses tiene sparrings. En Cartagena esta actividad informal está muy arraigada. El Universal
Todas las rutas de buses tiene sparrings. En Cartagena esta actividad informal está muy arraigada. El Universal
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