Temblaban sus manos de la emoción al ver por primera vez su silla de ruedas, Wilson solo la miraba mientras su padre buscaba la forma de subirla a la casa con la ayuda de otros vecinos.
La historia de Wilson y su necesidad de tener una silla de ruedas, se dio a conocer a través de este medio hace algunas semanas; cuando tenía ocho años quedó atrapado en medio de una riña y recibió dos tiros en la columna vertebral que inmovilizaron sus piernas definitivamente (Lea aquí: Wilson necesita una silla de ruedas).
Un ciudadano que leyó la historia y quien pidió que su nombre no fuera publicado, decidió regalarle una silla de ruedas eléctrica para mejorar su calidad de vida. A partir de hoy y a sus 30 años, Wilson logrará ser más independiente.
“Me siento muy feliz y agradecido con la persona que está haciendo esta obra, solo deseo que Dios le dé muchas bendiciones, ahora si me siento independiente y con un sueño cumplido”, expresó Wilson al sentarse en la silla y maniobrarla él mismo.
Debido a que el acceso a la vivienda de Wilson está lleno de piedras y el terreno es muy inestable, su padre, quien ha trabajado en albañilería, hará una rampa para que pueda salir y entrar a la casa sin ninguna dificultad.
La familia de Wilson agradece esta obra y desea que sean más los cartageneros que tengan la oportunidad de ayudar a quienes no gozan de buenas condiciones de vida.

