La ciudadanía de Bocagrande, especialmente la establecida en el sector de la Avenida San Martín (Carrera 2) y Carrera 3 con Calle 4, expresa su preocupación por la progresiva alteración de la vida nocturna en la zona.Desde tiempos de la vieja Cartagena el comercio sexual ha estado ligado de manera cíclica a su evolución citadina, por su naturaleza como destino turístico, con incidencia directa sobre sectores como Bocagrande y El Laguito.Esa situación se ha deformado aún más en los últimos dos meses, en proximidades del Parque Flánagan, principalmente en los últimos diez días con la obstinada presencia de 12 travestis en la confluida esquina de la Calle 4 con Carrera 3.Los fines de semana estas escenas se intensifican (Lea: Orgullo gay en Estados Unidos desfila por las calles con llamativos atuendos).Las llamadas de ciudadanos a este medio informativo, tanto de mujeres como hombres haciendo observaciones puntuales al respecto, evidencian la susceptibilidad con este sensible tema. “Cuando pasan los carros por ese sitio, los travestis enseguida se quitan las blusas y les baja un viaje de tetas impresionante, y como usan hilos dentales, también las nalgas se les ven todas, y no les importa si van niños en los autos”, describe una mujer indignada.Otra residente anota que estas personas de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales) empieza a incurrir en ese ‘espectáculo’ después de 11 de la noche casi siempre, “y uno no les puede tomar fotos, porque andan armados y cuando ven que un mismo carro pasa dos o tres veces, comienzan a tirarle piedras”.Agregan que se reparten de a dos y tres en distintos puntos del sector, al parecer como estrategia para tratar de acaparar clientes (Lea: 'Matrimonio' simbólico gay frente al Palacio de Justicia).
PRONUNCIAMIENTO“Doce (12) personas (de la comunidad LGBT) no pueden estar intimidando a un barrio de 16.000 habitantes como es Bocagrande”, advierte Ignacio De Villarreal, presidente de la Asociación de Vecinos de Bocagrande, Castillo y El Laguito (Asobocala).Considera De Villarreal que lo sucedido es una falta de respeto con la ciudadanía, “y si es cierto que los LGBT son una población vulnerable y con derechos, no es menos cierto que aún así tienen deberes con las demás personas, y todos los ciudadanos los tenemos”.El jueves pasado Asobocala remitió un oficio al subteniente José Riascos, comandante de la Subestación de Policía de Bocagrande, solicitándole su intervención en esta situación, y si es necesario, convocar a una reunión con presencia de la Personería y de la Defensoría del Pueblo, para atender este serpenteado tema.Ignacio De Villarreal dice tener información de que este grupo de ‘trans’ anda armado, y eso lo hace todavía más un asunto de ejercicio de autoridad tanto administrativa como policial.
“CON UNA MESA DE TRABAJO, PERO SIN MEDIDAS REPRESIVAS”La situación con los travestis o ‘mujeres trans’ en Bocagrande, hace rato es conocida por Caribe Afirmativo, organización social que busca trabajar agendas en el Caribe colombiano por el respeto a las personas de la comunidad LGBT, presidida por Wilson Castañeda Castro, quien admite que “varias personas nos han puesto al tanto de este tema”.Manifiesta el vocero de esta comunidad que a la ciudad están llegando muchas ‘mujeres trans’ de otras partes del país, atraídas por el asunto del turismo, especialmente a Bocagrande.“Algunas de ellas llegan a ofrecer sus servicios como trabajadoras sexuales, y nos preocupa que esa migración no esté siendo acompañada por la Alcaldía de Cartagena, no existe seguimiento, no hay una mesa de trabajo para discutir estas cosas y darle protección a las personas LGBT, como anteriormente se hizo, durante la administración de Judith Pinedo”.
FALTAN ALTERNATIVASCastañeda considera que lo sabio sería reactivar la mesa de trabajo de las autoridades distritales con la comunidad LGBT, “para discutir esos temas y generar pactos ciudadanos, porque las personas LGBT son ciudadanos con derechos, pero también con deberes; las ‘mujeres trans’ tienen derecho a usar el espacio público, y no retirarlas con medidas policiales o restrictivas, pero tampoco que los vecinos de Bocagrande sean molestados en su privacidad y su descanso”. Una encuesta realizada por Caribe Afirmativo en enero de este año con las ‘mujeres trans’ que han llegado a Cartagena a ofrecer sus servicios sexuales, arrojó que “de cada diez mujeres con las que hablamos, ocho no querían ser trabajadoras sexuales, pero no había otra opción más en esta ciudad, entonces la Alcaldía no puede prohibir el trabajo sexual, porque está amparado constitucionalmente, pero sí se empiezan a ofrecer alternativas de empleo y educación para las ‘trans’, seguramente vamos a reducir el mercado sexual”, puntualiza Wilson Castañeda (Lea: “A mayor visibilización mayor riesgo”, comunidad Lgbti).Enfatizando su rechazo a las medidas represivas y a la persecución, recuerda que en febrero de este año en Bocagrande hubo un enfrentamiento de mujeres LGBT con la Policía al tratar de retirarlas con violencia, según Castañeda.“Recuerdo que en el pasado había sectores de Bocagrande y El Laguito donde la Policía no dejaba caminar a las 'mujeres trans', y la respuesta de las autoridades fue persecución y hasta golpizas”, dice Castañeda Castro dejando claro su rechazo a esas situaciones.Y continúa: “La respuesta del Estado debe ser regulativa, no regulando a las 'mujeres trans', sino a la práctica sexual y el uso de los espacios, que ellas puedan ejercer su trabajo libremente, pero que ellas tampoco agredan a los demás ciudadanos”.“Esta ciudad no puede darle la espalda a los temas LGBT, porque son hechos reales que tenemos en la calle, entonces la inivitación que hacemos a la Alcaldía es a que reactivemos espacios ciudadanos para cuando pasen estas situaciones, encuentren mesas de trabajo que puedan solucionarlos en beneficio de todos los ciudadanos”, concluye el vocero de Caribe Afirmativo.






