Este domingo desde La Habana se anunció que las FARC y el Gobierno, con el fin de recobrar la confianza entre ambas partes y del país en general, iniciarán un plan recíproco de desescalamiento del conflicto y harán un cambio en la mesa de diálogos para intentar poner fin en la mayor brevedad posible a este proceso de paz que inició en 2012.
Este importante anuncio, definido por expertos como una “previa a un cese el fuego bilateral”, generó reacciones en distintos sectores, algunos apoyando enteramente la decisión del Presidente y otros por el contrario asegurado que se trata de un grave error teniendo en cuenta el poco compromiso que han demostrado en ocasiones los miembros de las FARC con la paz.
Para el general (R) de la Policía, Luis Mendieta, quien fue secuestrado por la guerrilla de las FARC en 1998, anuncio hay que celebrarlo, siempre y cuando, el grupo guerrillero renuncie totalmente al reclutamiento de menores, a la instalación de minas antipersonal y al Plan Pistola que están desarrollando por estaos días en el país, con el fin de que no existan más víctimas del conflicto en Colombia.
Señaló que aunque el panorama parece esperanzador, no hay que olvidar que las FARC han manejado siempre un doble discurso porque “por un lado nos hablan de paz, pero la realidad no lo cumplen, como cuando anunciaron el cese en diciembre y siguieron cometiendo acciones terroristas”.
Por ello agregó que es indispensable que tanto el Gobierno como los países garantes deben mantener una atención constante sobre las acciones que el grupo al margen de la ley realice.
Entre tanto, aseguró respecto a las reacciones que pudiera haber dentro de la Fuerza Pública que éstas serían positivas, ya que tanto los policías como los militares son los más interesados en que se logre la paz en el país.
“El policía y el soldado es el primero que quiere la paz porque es el primer afectado por el conflicto, es el primero que muere y cae lesionado o secuestrado, por lo tanto todos los integrantes de la Fuerza van a apoyar al gobierno en esta decisión, siempre y cuando, haya una actitud seria, responsable y verificable por diferentes organismos de todo ese accionar de las FARC”.
En ello coincidió el presidente de Acore, el general (r) Jaime Ruíz Barrera, quien, aunque se mostró algo más escéptico, afirmó que su único deseo es que esta situación no se convierta en una recapitulación de los fracasos en negociaciones y que no se repitan los errores que ya se han cometido en otros tiempos, cuando “se ha dado mucho y se recibe muy poco”.
Así mismo, señaló que el cese del fuego bilateral que parece estar llegando más pronto de lo esperado, no debe darse por completo hasta que no se cumpla con todos los protocolos establecidos para este fin, ya que es necesario que dicho cese de ataques llegue en un marco legal y constitucional que le dé todas las garantías necesarias al país.
“La responsabilidad es enteramente del presidente, él sabe que se han cometido varios errores pero también sabrá hasta dónde pueda llegar. Las fallas en materia de desescalamiento han sido varias y por eso la simpatía del país frente a lo que se está negociando se redujo en un 80 por ciento, pero él sabe por qué toma esta decisión”, aseguró el general (r).
EL ANÁLISIS
En medio de esta situación, el analista en temas de seguridad y defensa, Jairo Liberos, aseguró que esta decisión es una muestra de la madurez política del proceso y una demostración de que tanto las FARC como el gobierno tienen una profunda convicción de sacar adelante las negociaciones para conseguir la paz.
Sin embargo, señaló que para conseguir que la simpatía de los colombianos por el proceso de paz es vital sacar adelante no solo el punto del cese el fuego bilateral, sino todos los puntos que quedan en la agenda como el de la justicia transicional que requiere de un pronunciamiento urgente que demuestre que el proceso es irreversible.
En cuanto a la recepción de este anuncio en el plano militar, agregó que es visible la confianza que existe y la unión que hay entre las partes ya que cada una de ellas, al igual que sus tomadores de decisiones, tiene la efectividad para conducir sus tropas y evitar un roce que eche al traste el cese, y los avances del proceso de negociación.
A su turno, el analista de conflicto y director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Jorge Restrepo, afirma que es una buena decisión y que así como aseguró en días pasados, el único camino para la paz no es el cese unilateral, sino el bilateral, siempre y cuando, esté bien cimentado y pueda dar garantías tanto para los miembros de las FARC como para el país.
Por ello cree que es un paso enorme hacia el posconflicto porque es la muestra de que dentro de la mesa de negociaciones se están logrando acuerdos y avanzan en los puntos más importantes previos al fin del proceso.
Además asegura que lo más probable es que las FARC cumplan, ya que con el reciente escalamiento del conflicto, solo demostraron que no están fortalecidas y que no pueden sostener una guerra prolongada con las Fuerzas Militares, teniendo en cuenta la inteligencia y capacidad que estas tienen.
"La presión militar sobre la guerrilla es muy alta, ellos hacen operaciones de muy bajo riesgo y no pueden adelantar una ofensiva en el tiempo porque estarían bajo un gran riesgo de la Fuerzas Militares.
Además, la guerrilla no cuenta con la inteligencia o capacidad militar como para adelantar una guerra prolongada en contra de las Fuerzas Militares. Adicional está la cercanía de las elecciones y yo creo que las FARC tengan interés de prolongar ese cese al fuego unilateral, durante la época de campaña que ya empezó a nivel territorial, en el sentido de permitir la entrada de aquellos partidos políticos que son más cercanos a la negociación", señaló
LA OPOSICIÓN
Para la exministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, este acuerdo entre FARC y Gobierno solo demuestra que son las FARC las que están poniendo las reglas cuando debería ser el gobierno quien lleve la dinámica del proceso.
Por eso, se mostró preocupada por el anuncio ya que es, para ella, decirle a las Fuerzas Militares que no pueden actuar plenamente contra un grupo guerrillero, sabiendo que es ese justamente su deber constitucional.
“Cómo se les puede decir que bajen gradualmente las hostilidades contra un grupo que no se ha concentrado, que no ha dejado las armas. Lo peor de todo es que no se ha culminado la negociación de paz con el gobierno y ellos siguen en su mismo argumento de que no quieren justicia, no quieren reconocer a las víctimas y no quieren nada de lo que la sociedad pide”, señaló la excandidata presidencial.
Del mismo modo manifestó que es preocupante que sean las FARC las que lleven al Gobierno a su terreno, a su agenda y a sus tiempos.
“Nadie puede pedirle a la fuerza pública que deje de cumplir su misión constitucional y legal. Dejar de combatir, bajar gradualmente los ataques a las FARC supondría que se culminó previamente una negociación para que ellos dejen y entreguen las armas pero este no es el momento, me parece grave que se pida a los militares dejar de cumplir su misión”, puntualizó.
De otra parte, el excandidato presidencial Oscar Iván Zuluaga, aseguró que este desescalamiento no es más que un cese el fuego bilateral camuflado que no debería ocurrir en vista de que las FARC no han respondido como deber ser para tomar esa decisión.
“Los nuevos anuncios no tapan los hechos. El subteniente Moscoso sigue secuestrado, el viernes secuestraron a un líder cafetero en Timaná (Huila) y hoy decomisaron 60 kilos de explosivos en San José de Urabá", dijo el jefe del Centro Democrático, añadiendo que "lo que el Gobierno llama desescalamiento no es otra cosa que el cese bilateral, que representa paralizar a nuestro ejército con el riesgo de comprometer la misión constitucional de proteger la vida y los bienes de todos los ciudadanos".
Por ello insistió en que el único camino para construirle credibilidad y confianza al proceso de negociación, en búsqueda de la paz, es exigirle a las FARC el cese de toda acción criminal con zona de concentración y verificación internacional.
