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La posible solución sobre las "curules a dedo" y la amnistía

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La participación política de las Farc es un tema espinoso. Aún hay quienes rechazan el hecho de que lleguen a tener algún tipo de poder; otros lo aceptan en favor de la paz, pero dicen que se tiene que permitir con reglas claras; y otros, que ese poder se lo deben ganar a pulso, es decir, en elecciones como todos los demás. Pero mientras en Colombia se discute, parece que en La Habana han encontrado una fórmula para eliminar el debate de “las curules a dedo”.

Aún falta conocerse cuántas serán las Circunscripciones de Paz que se han acordado con el grupo guerrillero para la Cámara de Representantes, pero al menos eso ya es un hecho. Ahora estarían hablando de esa participación directa de las FARC que les molesta a muchos y estarían terminando un nuevo acuerdo.

Ese avance se estaría construyendo sobre la base de que en realidad los acuerdos se aplicarían en el 2017, por lo que quedaría solo un año legislativo en el que los miembros de las FARC no tendrían mayor participación.

Por ello, lo mejor sería apuntarles directamente a las elecciones de 2018, pero asegurándoles un número mínimo de curules. El problema está en que no hay un consenso sobre ese número, pues el Gobierno Nacional ofrecería 3, mientras que los insurgentes pedirían 10.

Ante ese escenario, el profesor Frederic Massé, de la Universidad Externado de Colombia, plantea que podría verse bien ese tipo de discriminación positiva, siempre y cuando “las garantías también se les ofrezcan a los movimientos minoritarios”.

En esa misma línea se encuentra el director del programa de Ciencia Política de la Universidad de La Sabana, Iván Garzón, quien plantea una equidad con las minorías, y recomienda que quienes ingresen no sean precisamente los dirigentes del grupo guerrillero.

“Creo que debería ser un número que no esté por encima de la representación política más pequeña del Congreso. Y debería ser, en lo posible, no ocupada por los cabecillas, sino por otras personas que representen su propuesta política”.

Claro que, para Garzón, faltaría un poco de olfato político por parte del grupo insurgente: “Las FARC deberían pensar en un tiempo de transición entre su desmovilización y su participación en un órgano de tanta visibilidad como el Congreso y que más bien las alianzas con partidos afines y movimientos afines podrían darles un resultado similar sin el costo de profundizar un rechazo popular que, según las encuestas, sigue intacto”.

EL NÚMERO: ¿3 Ó 10?

El debate sería entonces el número de curules mínimos que se les garantizaría. Para Massé si se les asegurarán diez curules hay que relativizar la influencia que podrían tener en el Congreso de la República.

“Las FARC, o los movimientos afines a él, con diez senadores pueden influir en la política, pero no son ellos los que van a hacer la política. Podrían influir en el caso de que se busquen alianzas y que para adoptar una ley se necesite el voto de esos diez senadores. No hay que exagerar el papel que podrían tener, pero no hay que minimizarlo tampoco”, afirma.

Y si, por el contrario, fueran solo tres, destaca que el papel que tendrían sería mucho más simbólico, pero: “los escaños para afros e indígenas tampoco son muchos (…) Entonces, el riesgo de ponerles diez a las FARC podría generar una reacción negativa de parte de esas comunidades”.

Mientras tanto, para John Mario González, columnista y profesor, lo que se tendría también que considerar es por cuántos periodos se permitirían dichos seguros”, pero la situación le sigue pareciendo antidemocrática. 

“Creo que esa situación antidemocrática es aceptable en pro de la paz. Se les pueden dar cinco o seis curules”, afirma, pero se cuestiona si tal pedido e insistencia de las FARC es por el miedo que podrían tener ante el resultado electoral.

Ante ese escenario, la representante de Alianza Verde Angélica Lozano -quien cuestionó duramente la propuesta de la Fundación Paz y Reconciliación sobre las curules que se le deberían dar a las FARC en el Senado-, señala que puede ser positivo.

“En anteriores procesos de paz ha habido curules reservadas; dos curules tuvieron por lo menos dos grupos guerrilleros en el pasado. Me parece razonable que ellos reciban 3, que equivale al umbral (el partido que pase el umbral tiene derecho a tres curules), de ahí para adelante que se ganen los votos”, afirma la congresista.

Esa propuesta, explica, sí la verían con buenos ojos, porque aquí sí se respeta la proporción, no como la propuesta de la Fundación: “Proponían darles nueve curules a las FARC. Esto algo que no es realista, porque no tienen ese apoyo popular (…) Jugando limpio, partidos políticos como el Polo y el Verde, cada uno, tienen cinco curules y jugar limpio implica diez y doce años de trayectoria”.

¿PARTICIPACIÓN EN CONCEJOS MUNICIPALES?

Mientras eso se resuelve, también ha sonado la posibilidad de que se plantee un tipo de ayuda similar para que las FARC lleguen a los consejos municipales, es decir al poder local. Esa idea, para John Mario González, resulta compleja y un poco riesgosa.

“Creo que eso sería una medida arbitraria e inaceptable porque cómo se definirían los municipios a los cuales se les da una curul, no se podría decir que en todos los del país. Tampoco sería posible decir que se les da en los 242 municipios en los que los últimos 30 años han hecho presencia porque definirlos sería muy complicado”, afirma.

Además, señala, que “imponer uno o dos concejales en un municipio puede ser antidemocrático, porque pueden alterar el balance del poder a nivel local”, esto al considerar que un municipio pequeño tiene once concejales.

Pero para Iván Garzón, esa idea es más aceptable que la que plantea que lleguen al Congreso: “Creo que es más viable que en algunos departamentos, o en algunos municipios donde han tenido más presencia puedan hacer un tránsito hacia esa forma de participación política. El reto del congreso puede generar un choque en la opinión pública muy fuerte, que creo que no lo miden, entonces esa representación regional sería más adecuada”.

LA AMNISTÍA Y ¿QUIÉNES SERÁN LOS POLÍTICOS?

Otra de las presiones que se siente en la mesa, es la Ley de Amnistía que piden las FARC como un seguro del proceso de paz. Para ellos, desde ya el Congreso debería empezar a tramitar dicha normativa que tendría que hacer el Gobierno Nacional, pero para el profesor Frederic Massé, no se hace por las críticas que genera en la opinión pública y en la oposición.

“Creo que el Gobierno lo podría hacer, pero daría argumentos adicionales a los que no quieren aprobar el plebiscito. Sin tener la certeza de que se van a desmovilizar y sin saber si el plebiscito se aprueba; porque si se pierde, ¿entonces qué se haría?”, dice.

Pero esa duda se solucionaría con la posición de la representante Angélica Lozano, quien afirma que podría ser viable, siempre y cuando su vigencia sea condicionada a la aprobación del plebiscito para la paz, cuando se espera que todo el panorama del proceso de paz esté completo.

De los jefes guerrilleros se sabe que tendrían que entrar al proceso de justicia transicional y una vez cumplan con sus penas podrían hacer política. Pero para ese mismo fin y sobre todo con la cuestión del seguro jurídico el problema sería entonces para los guerrilleros rasos y “presos políticos”, es decir, los guerrilleros que están en las cárceles del país. 

Pero aquí, coinciden en decir que se requiere de buscar una solución de generación de confianza entre las partes para poder avanzar, claro que en materia de tiempos con miras al plebiscito adelantar la Ley de Amnistía sería casi un esfuerzo inoficioso.

Mientras tanto, lo que señalan los analistas es los que deberían participar en política deberían ser los cuadros políticos de la guerrilla.

“Yo creo que hay tres grandes grupos: unos que son los que están incursos en delitos de lesa humanidad, es decir, atroces; luego están los guerrilleros que serían acusados de sedición, rebelión, asonada y porte ilegal de armas, y quizás también por narcotráfico; y el tercero, que es el de simpatizantes de ellos, incluso cuadros políticos que tienen en las ciudades”, explica González.

Estos últimos, para él y para Iván Garzón, serían quienes deberían llevar la representación de las FARC entrando en el escenario de paz, para que la opinión pública tenga tiempo y paciencia ante la transición de

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Comentarios

CURULES A LAS FARC

ESTÁ CLARO QUE ESTE GOBIERNO ES FARC.
ASÍ LAS COSAS, TODOS LOS GRUPOS MINORITARIOS TENDRÍAN QUE TENER TAMBIÉN UN MÍNIMO DE 10.
DEFINITIVAMENTE ES MEJOR SER "GUERRILLERO",QUE PERSONA HONESTA.
A ESO LLAMAN "PAZ"? NO SEMOS TAN ESTÚPIDOS.
DÓNDE ESTAMOS COLOMBIANOS?
A ESO LE VAN A DECIR "SI"?
CON MAYOR RAZÓN, MI VOTO ES "NOOOOOOOOOOOO". ASÍ SE LO ROBEN, COMO SEGURO SERÁ.