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Colombia

Venezuela, fundamental en el inicio, pero no en el final del proceso de paz

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Dos semanas después de que el presidente Nicolás Maduro decidiera cerrar la frontera con Colombia, son varias las voces que desde sectores políticos exigen que se replantee el rol de Venezuela como país acompañante de los diálogos de paz con las FARC.

Si bien es claro que la figura de Hugo Chávez fue decisiva en la voluntad política de la guerrilla para sentarse a negociar, no es claro que su sucesor cuente con el mismo respeto. Para la insurgencia, en voz de Rodrigo Granda, el desaparecido expresidente era una “autoridad moral muy grande”, por los puntos comunes en la revolución bolivariana y su cruzada antiestadounidense.

Desde entonces, ya con tres puntos firmados de la agenda y avances significativos en los dos restantes, el papel de Venezuela en La Habana ha disminuido en su importancia, lo que abre la puerta a que la actual crisis fronteriza cambie la participación del vecino país.

Uno de los críticos fue el procurador Alejandro Ordóñez, quien reclamó al presidente Juan Manuel Santos que retire a Venezuela de la lista de acompañantes del diálogo, argumentando que el vecino país no tiene autoridad ni legitimidad para conocer avances del proceso.

También el expresidente Andrés Pastrana advirtió que “un facilitador sin funciones claras que ataca a los colombianos está inhabilitado moral y éticamente para participar en las negociaciones de paz de Colombia".

Ese mismo día, cuando empezaba a agravarse la situación humanitaria en los cruces fronterizos, las FARC emitieron un comunicado donde llamaron al "diálogo constructivo y sincero" para normalizar la relación entre Colombia y Venezuela y destacando que este último país "es y seguirá siendo fundamental para la paz".

Mientras tanto el Ejército de Liberación Nacional (ELN) argumentó que el vecino país está en su legítimo derecho de proteger la soberanía, pero alertó que esa acción “no puede desviarse hacia crear xenofobia ni para enemistar a dos pueblos hermanos, como el colombiano y el venezolano”.

¿AFECTARÍA LOS DIÁLOGOS?

Para Andrés Mejía Vergnaud, analista político y autor del libro ‘El destino trágico de Venezuela’, el impacto de la crisis en la frontera y una eventual salida de Venezuela como país acompañante, dependerá en gran medida de quién tome la decisión.

“Si Venezuela sale a decir que por su propia iniciativa que se retira, al gobierno colombiano no se le podría culpar de eso y no sería entonces un impasse en el proceso”, explicó el experto y agregó: “Por el contrario, si es una decisión del Gobierno colombiano, podría estar sujeto a comentarios desde ciertos sectores, incluso las FARC que defenderán el papel de Venezuela en la mesa”.

Sin embargo, aunque el papel de los países garantes ha sido claro en los momentos críticos del proceso, Venezuela no ha intervenido más allá de lo que gestionó en el 2012, respecto al traslado de los negociadores de la guerrilla y al movimiento de los mismos en ese territorio.

“Hoy se desconocen las labores que cumple, a diferencia de los garantes que tienen funciones muy claras. Cuba por ejemplo tiene más independencia como garante, ya no está alineada con Venezuela. Además el proceso tiene vida propia y probablemente ya no sea indispensable la figura del país acompañante”, considera Mejía.

En ese sentido Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, explica que esta eventual consecuencia del cierre fronterizo, no tendría mayor costo para el proceso porque ya no hay ningún beneficio derivado del rol de este país.

“Esta es la oportunidad para que Venezuela salga del rol de país acompañante, mientras tanto Chile, que también es país acompañante, cada vez tiene una mayor relevancia su participación en el proceso, incluso en el eventual diálogo con el ELN.

Restrepo además explica que por ahora el cierre de la frontera no solo tendría un impacto muy positivo al proceso de negociación al restringir la potencial movilidad de las FARC, sino que también menguaría la salida de droga por esta vía, de la que se lucran EPL y el ELN.

En términos económicos el analista explica que en el corto plazo se reactivará la economía de este lado de la frontera, pues el intercambio que había en la región, era en su mayoría de contrabando.

Por el contrario Ariel Ávila, director de la fundación Paz y Reconciliación, considera que Venezuela sí tiene una misión pendiente como acompañante y es la de verificar el cumplimiento de los acuerdos, una vez entren en ejecución tras la firma de la paz.

“Los países acompañantes tienen tres papeles en la negociación, uno es al principio que es para generar confianza con los actores de la negociación y se comience a dialogar. El segundo es en los momentos de crisis del proceso, como el secuestro del general Alzate y el tercer momento es en la verificación de los acuerdos”, explicó el analista.

Además, en un panorama de postconflicto, Ávila considera que un 30 % de los municipios donde se ejecutarán los acuerdos, se ubican en población fronteriza, que en el caso de Venezuela y Colombia, es una de las más densas de la región.

Finalmente Ronald Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, agrega que retirarse a estas alturas de los diálogos no es una jugada política útil para Maduro.

“Independientemente de la crisis, Venezuela siempre ha apoyado los diálogos y salirse en este momento representará un alto costo político porque Maduro no saldrá, literalmente, en la foto de la firma de la paz y eso tiene mucho peso en la comunidad internacional”, explicó el investigador.

Lo cierto es que tras un mes con mínimos históricos de violencia, el país ha reflejado en encuestas un positivismo significativo hacia los diálogos de paz, por lo que en opinión de analistas, no sería conveniente mantener al gobierno venezolano como conocedor del proceso.

“Ya los colombianos tienen una percepción negativa de las FARC y sumarle la de Maduro, no será la mejor decisión si la mesa está considerando en llevar el proceso a una refrendación o validación en las urnas”, concluyó Rodríguez.

ECUADOR ¿UNA CRISIS ANUNCIADA?

La depreciación que ha tenido el peso colombiano frente al dólar ha permitido que los ecuatorianos crucen la frontera y realicen compras en Colombia, porque los precios son más económicos.

En el caso de Ecuador, la apreciación de la divisa estadounidense ha llevado a la pérdida de competitividad de los productos de ese país y la salida de los dólares. Por esta razón el presidente Rafael Correa pidió que no se realicen más compras en Colombia y que las hagan es su país.

Si bien aún no se toman medidas drásticas, en el mediano plazo este país podría tomar la misma medida de Venezuela, para proteger su comercio.

No en vano Correa pidió que “no se compre colombiano”, pues en Quito, han tenido que elevar impuestos a las importaciones y beneficios a los exportadores para contrarrestar la pérdida de mercado.

Sobre si éste fenómeno podría afectar el eventual diálogo con el ELN, que sería instalado en ese país, el director del CERAC explica que sería una decisión equivocada establecer una mesa con Ecuador como sede, entre otras razones porque es inevitable que se agraven las diferencias comerciales entre los dos países.

“Eso va a llevar a que en algún momento pueda cerrarse la frontera o se establezcan restricciones al comercio y eso va a deteriorar las relaciones comerciales y políticas entre Ecuador y Colombia, generando un factor de riesgo a una negociación mucho más compleja que la de las FARC”. 

Si bien es claro que la figura de Hugo Chávez fue decisiva en la voluntad política de la guerrilla para sentarse a negociar, no es claro que su sucesor cuente con el mismo respeto. COLPRENSA
Si bien es claro que la figura de Hugo Chávez fue decisiva en la voluntad política de la guerrilla para sentarse a negociar, no es claro que su sucesor cuente con el mismo respeto. COLPRENSA
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