Advertencia: la intención de las siguientes columnas no es romantizar ni justificar ninguna situación, acción, grupo y/o persona; solo son fragmentos de una experiencia reciente que, como eterna estudiante que aprende ininterrumpidamente en su labor docente, quiero compartirte: ¿cómo fue ser docente de firmantes de paz? Vivir el aula con quienes estuvieron en las Farc para aprender sobre participación ciudadana significó para mí un gran desafío. Al principio, fue inevitable que al mirarlos atentamente mientras se presentaban uno a uno, llegaran algunos recuerdos, emociones y sensaciones de mi niñez sobre lo que fue su accionar en Barrancabermeja como grupo armado. Sin embargo poco a poco empecé a descubrir en sus rostros y en sus historias elementos que me permitieron conectar con ellos desde la humanidad. Algunos ingresaron siendo menores de edad, y otros como resultado de luchas previas o efectos de la misma guerra; pero en todo caso percibí que compartían algo que me llamaba poderosamente la atención: una mezcla entre frustración y cansancio, pero a su vez una renovada esperanza en disminuir las desigualdades sociales, participar activamente en la transformación de sus territorios desde la civilidad y aferrándose a la posibilidad de construir un proyecto de vida lejos de la guerra. Pensé en lo retador de trabajar con quienes durante años sostuvieron una actitud de rebeldía y negación del mismo Estado y sus normas. Quienes aprendieron desde muy jóvenes a regularse por otro tipo de normas en sus filas; que experimentaron otras ideas de justicia al margen de aquel pacto fundacional que es la Constitución del 91 del cual, en su momento, no pudieron conocer a fondo, ni experimentar algunas de las bondades que en términos de derechos sociales y derechos fundamentales ha permitido este texto constitucional; y que a su vez conocieron la crueldad del conflicto: ¿Cómo acercarme a ellos y reivindicar sus voces individuales? ¿Cómo motivarlos a ser críticos frente al mismo proceso del acuerdo final y su reincorporación desde diferentes perspectivas, sin caer en el desánimo o dudar que cada paso hacia la paz ha sido y será la mejor apuesta? ¿Cómo acompañarlos a cuestionarse las violencias basadas en género que se reforzaron en la guerra y que debemos erradicar de nuestra sociedad? ¿Cómo aportar desde el aula para que en sus territorios se apueste permanentemente a las transformaciones a través de medios pacíficos, democráticos y respetuosos de las normas sociales y legales, en contraste con métodos violentos o coercitivos, y no menos importante: reconociendo la importancia de sus saberes y experiencias vitales en el proceso como sujeto central del proceso pedagógico?
*Abogada con especialización en Derecho Constitucional y magíster en Derecho con énfasis en Derecho Empresarial y Contractual.
