Sigmund Freud padre del psicoanálisis, dijo que la cultura nació cuando el hombre cambió la piedra por la palabra. La cultura es una consecuencia de la evolución humana y surgió hace aproximadamente 60.000 años. Los humanos desarrollaron la capacidad de simbolizar el lenguaje, lo que les permitió comunicarse, conservar y acumular ideas; aptitudes que sirvieron para transmitir y desarrollar conocimientos, habilidades y tecnología. La cultura evolucionó a lo largo de la historia, la interacción entre civilizaciones, guerras, comercio y exploraciones fue moldeando la cultura.
El Renacimiento en Europa trajo un resurgir en las artes y las ciencias, mientras que la Revolución Industrial en el siglo XVIII aportó nuevas formas de vida y pensamiento impulsadas por la tecnología. Hoy en día, nuestra cultura es influenciada enormemente por la globalización y por medios digitales, ideas, tradiciones y valores se comparten casi instantáneamente a través del internet, un fenómeno sin precedentes en la historia. Al mismo tiempo, enfrentamos retos como preservar las culturas tradicionales en un mundo que cambia rápidamente, lo que consecuentemente polariza a los inclinados por una tendencia o la otra.
Se discute si la woke es una contracultura o una subcultura, ya que desafía a la cultura tradicional dominante a la que pretende cambiar. A esta confrontación es a la que Agustín Laje denomina la batalla cultural. Según el autor, quien desarrolla reflexiones teóricas que giran en torno al concepto de la cultura como un campo de batalla político, la cultura no es neutral, sino que está profundamente influenciada por ideologías que buscan moldear las creencias, valores y comportamientos de las personas.
Laje argumenta que la izquierda ha entendido mejor el poder de la cultura, utilizándola como herramienta política para promover sus ideas, mientras que la derecha tradicional ha subestimado su importancia. En este contexto, propone que la “Nueva Derecha” debe adoptar estrategias para participar activamente en esta batalla cultural, defendiendo valores tradicionales y enfrentando al “progresismo”.
El autor también analiza cómo los cambios culturales se producen gradualmente y cómo las instituciones, como las universidades y los medios de comunicación, juegan un papel clave en este proceso. Además, ofrece herramientas teóricas y prácticas para que los individuos y grupos puedan participar en esta lucha cultural de manera efectiva.
A lo woke se le atribuyen los movimientos feministas extremos; la ideología de género y su implantación temprana en la escuela; la transferencia del poder a las minorías étnicas, y de diversa identidad sexual; además de un lenguaje pseudotécnico para resignificar las relaciones humanas, el acontecer familiar y social, que de hecho promueven confrontaciones muchas veces violentas, que desarrollan en diferentes escenarios, pero que no siempre apuntan al equilibrio y a la salud mental.
*Psiquiatra.

