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Columna

Más allá del relato de brillo de Turbay

“Lograr resultados en verde no depende exclusivamente de su administración, mucho menos cuando la política de seguridad del gobierno de Gustavo Petro ha sido un fracaso total...”.

Tatiana Velasquez

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La más reciente medición de calidad de vida presentada por Cartagena Cómo Vamos arroja un largo listado de desafíos que tiene esta capital, especialmente en pobreza, seguridad, vivienda y transporte. Esos sectores, con rezagos históricos, opacan los avances en otras áreas, como la salud (reducción de muertes maternas e infantiles), la cultura (mayor acceso a oferta de bibliotecas) y las finanzas públicas (fortalecimiento en la capacidad de pago e ingresos corrientes).

Así, el 41% de los cartageneros vivía en pobreza monetaria el año pasado, según el Dane. Con ese indicador, Cartagena sigue siendo la ciudad principal con mayor incidencia de pobreza en Colombia, si se compara con Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. De ese 41%, el 13% vivía en pobreza extrema, casi 120.000 personas.

Esa radiografía explica los 92.000 hogares cartageneros en déficit habitacional, es decir, personas sin casa o viviendo en condiciones locativas inadecuadas. Esta realidad evidencia la urgente necesidad de programas distritales para el mejoramiento de viviendas.

Otro desafío que amerita especial lupa tiene que ver con el acceso al agua potable: 11 días fue el promedio que los cartageneros no tuvieron ese servicio, porque hubo una leve caída en su prestación, que en 2024 fue de 97,1% frente al 99% de 2023. ¿La razón? Los continuos tubos rotos del sistema de acueducto, operado por la empresa Aguas de Cartagena (Acuacar).

Y en seguridad, como en el resto del país, los resultados no son dignos de aplausos: 36 por cada 100.000 habitantes fue la tasa de homicidios de Cartagena, según la Policía Nacional; es decir, 10,4 puntos más que el promedio nacional y 8 puntos por encima de la meta del Plan de Desarrollo ‘Cartagena, ciudad de derechos 2024-2027’.

Entre 2005 y 2021, esta capital mantuvo una tasa de homicidios cercana a los 25 por cada 100.000 habitantes; sin embargo, desde 2022 la violencia no cesa y la tasa supera los 35 homicidios.

La seguridad, de hecho, ha sido uno de los talones de Aquiles del gobierno de Dumek Turbay, especialmente por las promesas que hizo desde antes de posesionarse como alcalde, con el Plan Titán 24, y por sus críticas a su antecesor William Dau. No obstante, lograr resultados en verde no depende exclusivamente de su administración, mucho menos cuando la política de seguridad del gobierno de Gustavo Petro ha sido un fracaso total en vez de la Paz Total, que con grandilocuencia promete el Presidente.

Además de dar pistas de la calidad de vida cartagenera en 2024, estos datos del Cómo Vamos también retratan el primer año de Turbay en La Aduana. Mientras los indicadores revelan que los problemas estructurales de la ciudad poco han cambiado, su gobierno sigue promoviendo la narrativa de brillo recuperado en tiempo récord. La consolidación de ese relato oficial, pese a lo que muestran las cifras, obedece a una curada estrategia digital y al evidente guiño de gran parte de la prensa local.

*Cofundadora de La Contratopedia Caribe.

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