comscore
Columna

Presidentes a la carta

“¿Quién lo duda? Elegir presidente en Colombia es acto de supervivencia cívica: no se trata de escoger al más carismático ni el de más altos y amenazantes decibeles en sus discursos sazonados con indigestos improperios...“.

HENRY VERGARA SAGBINI

Compartir

Solo faltan cuatro meses para que en Colombia sirvan el banquete de la democracia como ha ocurrido en su historia republicana desde 1810 hasta el día de hoy, 90 presidentes y, en la próxima contienda electoral, 37 precandidatos aspiran ser parte del menú presidencial y sentarse en la arisca silla hoy escriturada a Gustavo Petro hasta 7 de agosto del 2026.

¿Quién lo duda? Elegir presidente en Colombia es acto de supervivencia cívica: no se trata de escoger al más carismático ni el de más altos y amenazantes decibeles en sus discursos sazonados con indigestos improperios contra enemigos reales o imaginarios, con tal de atornillarse en el trono ofreciendo menú de pan, circo y amenazas en un país agresivo, profundamente injusto, donde nos conformamos con rogar a los mandatarios que no confundan el Estado con el patio de su mansión y, el acto sublime de gobernar, permanezca apegado a la Constitución, jamás a negocios ocultos. Exigimos que no prometa lo imposible ofreciendo soluciones ipso facto a problemas estructurales.

Apéguese al ‘Decálogo del Ciudadano’, guía infalible para escoger la mejor opción del ‘menú presidencial’ en la próxima contienda electoral: 1. No necesitamos Mesías que se crean indispensables, atornillados al poder, convertidos en mártires; que la decencia sea su coraza. 2. Que no ofrezca soluciones instantáneas, vendiendo humo ideológico de los chavistas. 3. Que respete la justicia aun cuando le incomode, evitando poner en la picota pública a jueces y fiscales, útiles solo cuando le son favorables. 4. Que no vocifere en nombre del pueblo humilde mientras disfruta de su Palacio. 5. Que deponga frases incendiarias y no organice espectáculos circenses colocando velos al desgobierno. 6. Que no convierta la ideología en religión: cuando la política se vuelve norma clerical, el disidente es hereje y la democracia entra en cuidados intensivos. 7. Que utilice la misma vara para medir amigos y adversarios. 8. ¡No más complejos de mártir! Precisamos seres humanos ecuánimes, alérgicos a la hipocresía. 9. Votar con rabia sale caro. Hazlo por tus hijos y las arrugas del abuelo. 10. Escoge con criterio y patriotismo: quizás sea la última vez que te dejarán votar soberanamente.

Si te aculillas pasarás tus últimos días en gemelo del Helicoide, celdas del chavismo, inhumanas mordazas a libre pensadores, tumbas para todo aquel que alce la voz exigiendo justicia.

No lo dudes, necesitamos caudillos decentes, no iluminados en un país donde pensar y controvertir no sea delito. El próximo 31 de mayo, cuando tengas en las manos el ‘Menú presidencial’, vota por tu descendencia: merecen saborear las mieles de la genuina democracia, no la cicuta de los extremistas ni el curare de los que prefieren verte paralizado en este país que se derrumba.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News