La directora del Establecimiento Público Ambiental, Epa Cartagena, María Angélica García, explica que para lograr esa sostenibilidad, la autoridad ambiental adelanta campañas como la recolección de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y de pilas usadas; se firmó un convenio con el sector de la construcción para una producción más limpia; se construirán jardines verticales y techos verdes en sitios estratégicos de la ciudad, que permitirán bajar la temperatura; se hará una red de monitoreo de calidad del aire y del agua; se desarrolla un programa que permitirá calcular la huella de carbono, entre otros asuntos.
Considera la directora del Epa que el país se ha transformado, pasando de rural a urbano, lo que implica nuevos retos para la administración pública de lo ambiental. “Se estima que el 74 por ciento de la población vive en las ciudades haciendo uso de los mismos recursos naturales, lo que genera un impacto sobre un mismo ecosistema, pero las autoridades ambientales trabajan para convertirlos en sostenibles”, asegura la funcionaria.
Para el docente de la Universidad de Cartagena, Javier Mouthon, estamos muy cerca de estar a la altura de grandes ciudades del mundo que le apostaron a que sus comunidades se autoabastescan y no desaprovechen sus residuos, sino que los utilicen como nuevas materias primas.
Considera el catedrático, que la ciudad tiene el capital social para lograrlo, y, que además, las universidades locales ya han avanzado en este tema, y que sólo falta que las instituciones los adopten, y la ciudadanía los aplique.
Para ello se necesita, asegura Javier Mouthon, que el ciudadano participe, se promueva la educación ambiental y transformen las instituciones para que apliquen este nuevo concepto. “Este podría ser un atractivo turístico, que además de tener unas murallas, tengamos una nueva fortaleza: la sosteniblidad”, afirma.
Por su parte, el ambientalista Rafael Vergara, asegura que la ciudad puede ser sostenible en la medida en que los ciudadanos y la inversión que se le haga, así se lo exija. “Todos los elementos están dados, y la fragilidad del territorio exige que seamos más cuidadosos. No se puede presionar más a los ecosistemas”, asegura.
En medio del seminario organizado por el Epa Cartagena y el Centro de Formación de la Cooperación Española, el sector industrial presentó avances importantes sobre sus políticas de sostenibilidad.
Beatriz Barros, coordinadora de Gestión Ambiental de Propilco, explica que los empleados de su empresa trabajan en buenas prácticas ambientales, como por ejemplo, dando uso eficiente de los recursos del agua y energía, al tiempo que adelantan un programa de gestión de residuos. Asegura que ese ejercicio le ha permitido a Propilco dejar de emitir a la atmósfera anualmente unas 28 toneladas de Dióxido de Carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero.
En esta empresa reciclan el agua y la reincorporan al proceso, no sólo para disminuir su consumo, sino para no verterlas en la bahía de la ciudad.
En el evento académico se destacó el interés de los constructores en generar una producción más limpia. De hecho ya firmaron un convenio con la autoridad ambiental de Cartagena para recibir acompañamiento en este proceso.
