Los casos de arboricidio se presentan en diferentes formas: por envenenamiento; les aplican herbicida; les echan agua caliente a las raíces; les cortan la corteza en forma de anillo, lo que evita que los vasos leñosos distribuyan savia bruta en tallo, ramas y frutos, lo que conlleva a su muerte; les quitan el cogollo y hasta los taladran.
En promedio la autoridad ambiental recibe de 2 a 3 quejas mensuales sobre casos de arboricidios, como en la mayoría de las quejas no precisan personas determinadas, es imposible establecer responsables.
El último caso recibido fue el del maltrato a 100 árboles de mangos de azúcar que fueron plantados en el andén de la margen derecha del proyecto de transporte masivo, Transcaribe, en el sector de Chambacú, a quienes les quitaron el cogollo, lo que retrasa su crecimiento.
La directora del Establecimiento Público Ambiental de Cartagena, María Angélica García Turbay, invita a ambientalistas, líderes, estudiantes y ciudadanía en general para que participen de la jornada.
“Los árboles nos brindan muchos beneficios ambientales. Nos dan alimento, sombra, oxígeno, capturan el bióxido de carbono, protegen del material particulado, y en una ciudad tan calurosa como la nuestra, son imprescindibles”, afirma la funcionaria.
