Ambiente

Muerte de peces causa tragedia ambiental en Malambo, Atlántico

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EL UNIVERSAL
01 JUN 2014 - 09:39 AM

Centenares de peces amanecieron muertos en la ciénaga La Bahía, cuerpo de agua ubicado en el barrio Mesolandia, de Malambo,  Atlántico, donde más de 120 pescadores están angustiados debido a esta tragedia ambiental, la cual afecta su principal actividad económica.

El hecho se registró desde tempranas horas de la mañana del sábado, cuando iniciaba la jornada pesquera.

“Nosotros salimos a pescar como lo hacemos normalmente, cuando empezamos a ver la cantidad de peces muertos flotando en el agua, estaban por todos lados”, dijo Jorge Luis Barrios, vecino del lugar que aseguró nunca haber presenciado algo así.

Funcionarios de la Asociación Independiente de Pescadores, organización con operación en la zona, aseguran que la problemática surge a raíz de la falta de oxigenación del agua, la cual no tiene movimiento debido al cerramiento de las compuertas ubicadas en la isla de Cavica, vereda del municipio de Soledad.

“La ciénaga necesita un caño que filtre el paso del agua, porque de lo contrario las cosas empeorarán y esto es una tragedia que el 15 de noviembre pasado se la advertimos al gobernador (José Segebre) en una Cumbre de Pescadores”, dijo Julio César Martínez, miembro de Asipes, quien sostiene estar esperando una solución prometida por Segebre, que no parece llegar.

Panorama turbio

El agua de La Bahía no tiene su color habitual, está verdosa por las sustancias que sueltan los cuerpos en descomposición, además, el hedor es cada vez más fuerte y el número de especies que salen a flote incrementa.

“Provoca llorar. Están muriendo las rayas, bagres, corvinas, róbalos y otros peces más pequeños”, dijo Santander Cueto, que en promedio pesca de 20 a 30 kilos diarios, lo que le representa cerca de 200 mil pesos por jornada.

Aunque no se puede calcular la cantidad de peces muertos, en Asipes estiman pérdidas cercanas a los 20 millones de pesos, sumado al impacto ambiental que va en aumento.

Como medida urgente, los moradores de Mesolandia solicitan una inspección de las autoridades, pues cada día que pasa, representa una agonía para la consecución de sus alimentos.

En esa localidad viven unas 3.500 personas donde el 90 por ciento vive de la actividad pesquera.

Han muerto rayas, bagres, corvinas y róbalos. LUIS ARANGO - Q'HUBO BARRANQUILLA

Los pescadores calculan pérdidas de 20 millones de pesos. LUIS ARANGO - Q'HUBO BARRANQUILLA

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