Dieciocho personas permanecían aún desaparecidas este miércoles de mañana, una semana exacta después de los terribles corrimientos de tierra ocurridos en Hiroshima, una catástrofe que ya dejó al menos 70 muertos en esta ciudad del suroeste de Japón.
Las chances de encontrar sobrevivientes son consideradas casi nulas, más aún cuando las tareas sobre el terreno se han visto complicadas por fuertes y frecuentes lluvias y las dificultades para acceder a algunos lugares a causa de la acumulación de escombros.
Según había informado la policía, más de 60% de las víctimas murieron asfixiadas, sorprendidas mientras dormían por las avalanchas de lodo que sepultaron y arrastraron sus viviendas. Las otras víctimas sufrieron lesiones cerebrales o traumatismo de cráneo.
Estos corrimientos de tierras son catástrofes naturales comunes en Japón. Los peligros de desastre de este tipo existen en numerosas provincias de Japón, pero la región de Hiroshima es la que, por la naturaleza de sus suelos, es considerada la más vulnerable.
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