Ambiente

La huella de la comida chatarra en el ambiente

La ingesta de alimentos ultraprocesados además de afectar negativamente al ser humano, deja una huella de carbono que afecta la tierra y el agua.

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IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA
24 AGO 2021 - 05:53 PM

Nunca antes nos habíamos preocupado tanto por la naturaleza como ahora, pero igualmente, nunca antes se había generado tanta oferta de productos que ‘nos aguan’ la boca. Ahora somos ‘chocolate lovers’, amantes de la comida empacada, de las bebidas gaseosas azucaradas y demás.

Un interesante informe de la nutricionista Daniela Idárraga Tunjoa, de la Universidad Nacional de Colombia, afirma que “una dieta en la que predomina una ingesta de azúcares, carbohidratos refinados, grasas saturadas y todo tipo de alimentos ultraprocesados, además de inadecuados para la nutrición y salud de toda la población en cualquier etapa del curso de la vida, están asociados a consumos no responsables en la medida en que afectan el equilibrio del medio ambiente”.

¿Por qué? La producción de este tipo de comida aumenta diferentes huellas ambientales (de carbono, de tierra y de agua) y afecta la economía de los actores inmersos en la producción y distribución de alimentos frescos y de baja transformación. Es interesante el análisis de la doctora Idárraga, porque además deja claro que a la larga, para el medio ambiente, la producción de esos alimentos resultará insostenible.

“Esto es debido a la demanda generada sobre el uso de la tierra y demás recursos naturales, uso de productos químicos con el fin de responder a la velocidad demandada por el mercado, altas emisiones de CO2 generadas tanto en las fases previas como las posteriores a la cosecha, y pérdida de la biodiversidad”, añade.

Además se le quita la posibilidad a los pequeños productores de que se solventen económicamente con el fruto de sus cultivos, dado que los comensales prefieren ingerir productos procesados, sobre frutas y verduras.

La basura que generan

Ni hablar del daño que genera el empaquetado de este tipo de comidas (en su mayoría plásticos) tal como referencia un post del movimiento Diversidad Ambiental: “El carácter de ‘desechable’ de los empaques de este tipo de alimentos y bebidas a los que nos hemos habituado por la premura del tiempo, contribuye a la producción de millones de toneladas de residuos plásticos que, a final de cuentas, terminan por contaminar el agua y el suelo del planeta”.

Como seres humanos, establecemos relaciones con el entorno y tenemos la obligación de conservar lo que nos beneficia, y es así como el consumidor se convierte, tal como lo analiza la doctora Daniela Idárraga Tunjoa, “en un actor en el sistema alimentario que aportaría sostenibilidad vista desde el medio ambiente, la economía y la salud pública, a partir de su demanda crítica de alimentos”.

Entre las principales recomendaciones para cambiar el panorama están cosumir frutas de temporada, comprar productos locales, evitar alimentos transportados en avión y elegir productos al granel.

Como seres humanos, establecemos relaciones con el entorno y tenemos la obligación de conservar lo que nos beneficia.

A la larga, para el medioambiente, la producción de esos alimentos resultará insostenible.

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