Ambiente


Isla Mauricio declara estado de emergencia ambiental por marea negra

“Es uno de los desastres ecológicos más graves en la isla”, explicó Mokshanand Sunil Dowarkasing, asesor ambiental.

EFE

09 de agosto de 2020 03:31 PM

Los habitantes de Isla Mauricio se han movilizado este fin de semana para colaborar en las tareas de limpieza y construcción de barreras de contención para frenar el avance de la marea negra procedente de un barco varado en las costas cercanas a la paradisíaca isla africana.

Sin embargo, el peligro de un desastre ecológico aumentaron durante la tarde de este domingo ante la amenaza de que el barco se acaba rompiendo en dos y tiré al mar las 4.000 toneladas de combustible que alojan sus depósitos. “Las fisuras se han ampliado. La situación es aún peor”, dijo a los periodistas el primer ministro de Isla Mauricio, Pravind Jugnauth.

Gracias a la intervención de la población, en los sitios afectados por las primera oleada de combustible la situación “se ha mitigado un poco”, indicó Mokshanand Sunil Dowarkasing, asesor ambiental en la isla de Mauricio y ex responsable de estrategias de la organización ecologista Greenpeace África. Aun queda mucho por hacer.

Mientras las autoridades y la sociedad civil se afanan en los trabajos de limpieza y en el buque avanzan a buen ritmo los trabajos para sellar brechas y vaciar tanques, las corrientes y los vientos expandieron este domingo el derrame de petróleo.

”Las corrientes y el viento están cambiando y ahora nuevas zonas se están contaminando”, dijo este domingo a Efe a Dowarkasing. Según este experto local que trabaja en las tareas a pie de playa, este cambio pone en riesgo ahora toda la costa este de la isla, incluidas algunas de las principales atracciones naturales y turísticas de la nación africana, como la Île aux Cerfs.

En las jornadas previas, el derrame se concentraba en el sureste, donde permanece encallado el granelero MV Wakashio desde el pasado 25 de julio, justo enfrente de la zona denominada Pointe d’Esny.

Organizaciones locales han puesto en marcha una campaña para recaudar fondos a través de la web https://www.crowdfund.mu y están pidiendo ayuda al resto del mundo bajo el lema “Mauritius Oil Spill Cleaning 2020 - MV Wakashio” (Limpieza de derrame de petróleo en Mauricio - MV Wakashio).

Con los trabajos en el barco, según la información que maneja Dowarkasing, se está logrando contener la brecha que ocasionó el vertido y hay motivos para ser optimistas respecto a que la mancha negra no siga aumentando.

Pero ello dependerá también de que se logre vaciar todo el combustible que queda en el buque, repartido en distintos tanques, para que nuevas fisuras no reaviven el problema. Un equipo francés trabaja ya sobre el terreno, después de que el viernes el primer ministro mauriciano, Pravind Jugnauth, pidiera asistencia al Gobierno de París por la falta de medios propios en la isla.

También se ha prometido ayuda desde otros países, como Japón. El MV Wakashio es un granelero de propiedad japonesa, pero registrado en Panamá, que navegaba desde China en dirección a Brasil. En el momento del accidente no transportaba carga, pero se estima que estaba repleto con más de 200 toneladas de diésel y 3.800 de petróleo para consumo propio.

La tripulación, de una veintena de personas, fue evacuada. El jueves, tras casi dos semanas con el barco encallado en los arrecifes a aproximadamente medio kilómetro de la tierra, el Gobierno mauriciano confirmó que el navío tenía una brecha y que estaba derramando su carga de combustible al mar, poniendo en grave riesgo los arrecifes, playas y albuferas cercanas.

El viernes, el primer ministro mauriciano declaró el estado de emergencia medioambiental. Este derrame está considerado ya una de las peores crisis de la historia de la isla, famosa por sus aguas cristalinas, albuferas y playas paradisiacas. La zona afectada es una región de arrecifes de coral que llevaban unos quince años rehabilitándose y también de gran diversidad marina y terrestre, con importantes reservas naturales a pocos kilómetros.

Pero el desastre no es solo natural, sino también económico, en una zona en la que cientos de familias viven de la pesca y del turismo, un sector que este año ya estaba sufriendo por el fuerte impacto de la pandemia de coronavirus.