Los damnificados de barrios como Olaya Herrera fueron aliviados un poco con las ayudas del Estado. Pero Lo Amador sigue esperando siquiera por el censo que no les hicieron.
Silvania Mendoza, habitante del sector Lomas del Rosario, del barrio Lo Amador, vivió en carne propia los estragos del vendaval que sacudió a la ciudad el pasado domingo 16 de septiembre. Su casa, donde vivía con sus cuatro hijos quedó totalmente al descubierto. Por los aires volaron las láminas de zinc y todo lo demás lo perdió. Muebles, electrodomésticos, todo se dañó.
“Me tuve que ir a vivir donde mi hermanastra desde el día del vendaval. Es una casita de tablas y se le volaron algunas láminas pero ahí estamos todos”, relata la mujer.
Silvania es una mujer cabeza de hogar, responde por cuatro hijos, el más pequeño de un año y ocho meses de nacido por ello solo pide que el gobierno local les ayude para volver a tener su vivienda en las mínimas condiciones para habitarla.
“Ando por todos lados buscando trabajo, aquí tengo las hojas de vida, hoy me arreglé para que no se note la mala situación y me poder encontrar un trabajo”, dice la necesitada mujer.
Pero como la de Silvania son 110 familias en el sector Lomas del Rosario que ruegan al estado por un poco de atención y ayudas para sus viviendas abatidas por el vendaval.
Y es que a pesar de que la Junta de Acción Comunal del barrio Lo Amador pasó una carta a la Alcaldía Local 1 y a la Oficina de Gestión de Riesgos de la Alcaldía, el pasado 18 de septiembre, dos días después del vendaval, donde anexaban el censo que ellos mismos realizaron de las familias afectadas, aseguran que ninguno de los dos entes se han acercado al barrio a constatar esta información y mucho menos a entregar ayudas.
No los censaron
Sin embargo, la respuesta que la JAC encontró fue que el censo no era válido porque no lo hizo ningún organismo de socorro.
“Nos extraña los grandes números (de damnificados) cuando no se tenía este reporte. Estamos atendiendo todas las localidades afectadas las que fueron reportadas por la Cruz Roja y la Defensa Civil. De Lo Amador hay 2 o tres personas que resultaron afectadas, así que entraremos a verificar y confirmar con la Alcaldía Local”, informó la asistente del coordinador de la Oficina de Gestión de Riesgo de la Alcaldía, Iván Medrano.
Pero los habitantes de Lo Amador no son tan optimistas con este asunto, pues expresan que siempre han estado en un total abandono. Eso lo evidencia el caso de Feliciano Viola García, cuya casa se derrumbó el 19 de Octubre del año pasado y aún no ha recibido ninguna ayuda. “Me tocó salir de mi casa y no me han dado arriendo ni nada. Dijeron que me venían a hacer una visita y nada, mientras tanto mi casa está cerrada”, dice Feliciano quien carga en su billetera el certificado que le dio el Cuerpo de Bomberos quien atendió la emergencia y realizó la inspección de su casa en esa ocasión; y aún se encuentra a la espera de una solución.
Ayudas en Olaya
Los habitantes del sector Zarabanda en Olaya Herrera, que hicieron parte del censo general de damnificados por el vendaval del pasado 16 de septiembre recibieron tejas, kits de aseo, de cocina y demás ayudas de mano de los organismos de socorro y la primera dama de la Nación, Clemencia de Santos. Con láminas nuevas en sus techos, los habitantes de ese sector agradecieron las ayudas pero aún hay mucho por hacer en este lugar.
Este es el caso de Raúl Loré, quien recibió láminas de zinc para el techo que se le voló a su vivienda, sin embargo necesita mucho más. “La pared de la sala está que se nos cae encima. Un palo es lo que la está aguantando. Nos dijeron que nos iban a visitar para ver el estado de la casa porque necesitamos una ayuda más fuerte pero hasta ahora no han venido y tenemos miedo que con cualquier aguacero se nos puede venir encima la casa”, expresó Raúl, quien con su oficio de vendedor ambulante sostiene una familia de 7 personas que viven en una casa que está a punto de caerse.



