Dayana Isabel Meléndez Bravo y Elvira Katherine Soto Pantoja salieron el pasado jueves de sus casas, en San Fernando y San Isidro, con la excusa de que realizarían una tarea escolar y que no demorarían en volver.
Sin embargo, en sus casas se quedaron esperándolas y por eso fueron reportadas como desaparecidas.
La búsqueda de las jóvenes, quienes además son primas y amigas muy cercanas, está en manos de la Fiscalía.
Sin embargo, según parientes de Dayana y Elvira, se cree que las muchachas habrían abandonado su hogar engañadas por un hombre al que hace poco conocieron a través de la red social Facebook.
Un tal Mauricio Pérez
Al reportarlas como desaparecidas ante la Fiscalía, varias amigas de Dayana y Elvira, revelaron a su familia detalles importantes que tendrían que ver con el extraño caso.
Elvira habría conocido por Facebook a un hombre, de unos 25 años, que se identifica en la red social como Mauricio Pérez y vive en Bogotá.
“Dicen que ese tipo le pidió a Elvira que se fuera con él a Bogotá, que él le mandaba la plata para que lo hiciera. Dayana no tenía ningún motivo para fugarse, tal vez la prima le pidió que la acompañara y ella aceptó”, manifiesta Erica Bravo, madre de Dayana Isabel.
Hasta ahora las autoridades desconocen si Dayana y Elvira salieron de la ciudad y tampoco se sabe en qué condiciones se encuentran.
Aprovechan descuido
Según el relato de los padres de las adolescentes desaparecidas, ambas aprovecharon un instante de descuido para escaparse sin dejar rastro.
“Eran las 3 de la tarde. Yo estaba lavando ropa en el patio y ni me di cuenta cuando mi hija salió. Luego otro hijo mío me dijo que la vio irse con un maletín. Cuando se hacía de noche y veíamos que no volvía nos preocupamos, le marcamos al celular, pero salía apagado”, explica Albertina Pantoja, madre de Elvirita, como de cariño llaman a la adolescente en su casa.
“Ese día ella regresó de clases, normal, sin decirme nada. Al rato salí a donde una prima que vive cerca de mi casa a buscar algo y eso fue cuestión de segundos, cuando regresé ya no estaba”, narra Erica Bravo.
“Revisé su cuarto y noté que no estaba una maletica que ella tiene y la ropa que más le gusta también faltaba. Me preocupé enseguida”, dice Erica.

