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Cartagena

La sazón de los fritos de Marta reina en Manga

La sazón de los fritos de Marta reina en Manga
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La sazón de sus fritos ha hecho famosa a Marta Delgado Flórez.

En el barrio Manga esta mujer es un personaje muy famoso por sus arepas de huevo, empanadas, carimañolas, buñuelos de fríjol y otras delicias típicas de la Costa.

Marta aplica en la masa de maíz puro, una excelente técnica que caracteriza y diferencia su gastronomía popular, de las demás.
Durante más de treinta años la gente ha degustado sus fritos (Lea: Cartageneros se deleitan con el Festival del Frito).
En sus inicios estuvo acompañada de su suegra Orfa Solís, en un modesto negocio que funcionaba en una de esquina del Parque Román, en Manga, y debido a sus fritos el sitio fue centro de peregrinación permanente por parte de su clientela.

Los problemas que surgieron por estar ocupando el espacio público la obligaron entonces a instalarse, primero, en la casa de su suegra durante aproximadamente ocho años y después tomó en arriendo un local en la Avenida Jiménez.

Entre los contratiempos y el reconocimiento de su clientela, a la que atiende con mucha amabilidad y cariño, Marta continúo preparando sus famosos fritos, y ahora está en la Carrera 17, frente al Parque Román, muy cerca de la esquina con Calle Real, a donde precisamente uno sus leales clientes la invitó a trabajar en la terraza de su negocio.
Allí lleva poco más de cuatro meses vendiendo todos los días sus solicitadas frituras, desde las 5 de la tarde hasta 10 de la noche.

PARA TODA OCASIÓN
Quienes conocen Marta Delgado Flórez, la buscan mucho para que les provea sus delicias en fiestas, reuniones y eventos familiares en general, de manera que sus servicios son también a domicilio.
Hasta los más conocedores y exigentes con la gastronomía se han deleitado con la sazón de Marta Delgado. Ella ha participado en festivales y ha ganado, y aunque ya no concursa, sí recuerda con alegría sus épocas de triunfo.

EMPRENDIMIENTO FAMILIAR
Con esta monteriana trabajan cuatro familiares suyos. “Es como una empresa familiar, pero gerenciada por otra persona”, comenta esta experimentada fritanguera.

Sin proponérselo ha venido generando empleos para sus allegados, “aquí preparo mis recetas y direcciono el lugar delegando los oficios, somos muy cuidadosos con la limpieza y la higiene”. Esto último ha sido vital en el éxito de Marta.

Ha pensado en independizarse, pero la han limitado los altos costos de todo el montaje que necesita para conservar la calidad de sus fritos y un gran servicio, eso sí, mantiene lumínica la idea de cristalizar ese anhelo.

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