Gracias a la información que publicó El Universal sobre el drama que vive la familia Viaña Díaz, en el barrio Camino del Medio, se han recibido muchas llamadas para ayudarlos.
Desde el fin de semana a la puerta de la casa de Ramón han llegado personas de buen corazón con mercados y toda la intención de cambiarles la vida. La Fundación Real Cartagena también se unió a esta causa y ayer tuvo un gran acto de solidaridad haciéndoles entrega de una nevera, estufa, camas, colchones, computador portátil, televisor, ventiladores, bonos en ropa y comida, y el arreglo de la casa para evitar que se inunde y se filtre el agua por el techo.
“Al leer esa noticias nos sentimos muy conmovidos y quisimos, como Fundación Real Cartagena, mejorar la calidad de vida de las personas que realmente lo necesitan como es el caso de la familia Viaña. Yo me siento muy contento de haber puesto un granito de arena para ellos y lo hacemos especialmente para agradar a Dios”, estas fueron las palabras de Edinson Garcés Rodríguez, presidente de la Fundación Real Cartagena, quienes además le ofrecieron la oportunidad de un trabajo a Ramón para que pueda ayudar al sostenimiento de su hogar.
María y Wendy, las dos niñas de la familia, se mostraron felices y agradecidas con la Fundación por haberles dado este motivo de alegría. A partir de hoy ya no tendrán la preocupación de no saber dónde hacer las tareas cuando entren a estudiar porque ya tienen el anhelado computador para realizarlas. “Me siento feliz porque ahora mi hermana y yo sí podremos realizar nuestras tareas, esto es algo que nunca imaginamos”, expresó Wendy con mucha alegría.
Por otro lado, Rodrigo Rendón, presidente del Real Cartagena, se mostró satisfecho por haber sido parte de esta gran obra social y brindarles en esta Navidad una sonrisa y una luz de esperanza a la familia Viaña Díaz.
Esperan ofertas de trabajoRamón y Natalia no caben de la felicidad, con todo el apoyo que han recibido en menos de lo que esperaban y quieren seguir contando con la solidaridad de los cartageneros que quieran ofrecerles un trabajo digno y flexible a ellos para poder cuidar a José David, el menor de los varones, en estado de discapacidad y un trabajo para Ramón Junior, el mayor de los hijos, de 24 años, para sostener el hogar.
“En nombre de mi familia queremos darle la gloria a Dios, también a la Fundación Real Cartagena, por habernos colaborado de esta manera, y por supuesto a El Universal por dar a conocer nuestro caso y gracias a ellos hemos recibido toda esta ayuda”, dijo Ramón.
Ahora están a la espera de una institución educativa que quiera becar a Wendy y a María para que puedan estudiar con tranquilidad, sin preocuparse porque sus padres no tienen cómo pagar la matrícula, los uniformes y útiles escolares.
(Lea aquí: El drama de una familia que quiere vivir)
