Los trabajadores de las playas de Punta Canoa han tenido que retirarse. Según comentan, los bañistas ya no están llegando y en algunos casos los carros se acercan, ven el ambiente y se marchan.
"Teníamos una playa muy bonita y nos daba para la comidita de diario, pero apenas llegó el Emisario Submarino esa playa se nos fue acabando", señala Esilda Gómez González, una de las afectadas.
De acuerdo con los trabajadores, las ventas empezaron a bajar por el temor de la gente a irse a bañar en esas aguas porque podían estar contaminadas. Aunque los habitantes de Punta Canoa reconocen que no hay contaminación, dicen que el temor alejó a los bañistas.
A eso le suman que los módulos que les entregó Aguas de Cartagena como parte del proyecto para albergar a las personas que iban a disfrutar de un día frente al mar están lejos del agua, lo que les impone el obstáculo más grande, según comentan.
"El mar se ha ido secando y el turismo se ha ido. La gente no quiere venir porque el mar está tan lejos que desde el ramado (kioskos de madera) no se ve bien si, por ejemplo, los niños están en el mar. La gente antes podía vigilar a sus hijos, pero ahora ni los ven", agrega Esilda Gómez.Henry Córdoba Lara, presidente del Concejo Comunitario y vicepresidente de la Junta de Acción Comunal, dice ser uno de los afectados con esta problemática.
"Duré casi 8 años vendiendo mariscos en las playas, pero me tocó salir de ahí porque ya no hay playas. Solo quedan dos de los 11 vendedores que ocupaban los módulos que entregó Aguas de Cartagena", sostuvo.
Este medio fue a las playas de Punta Canoa, en donde se evidencia la necesidad de los vendedores de estar más cerca al mar para atender al cliente. Los trabajadores, a pesar de que tienen amplios y acomodados kioskos de madera, han recurrido a instalar improvisadas ramas con parasoles a la orilla del mar.
NO SOLO ES EL MAR, TAMBIÉN EL ALCANTARILLADO
Otra de las problemáticas que denunció Henry Córdoba Lara es que aún no ha empezado a funcionar la planta de expulsión.
"Acá hay alcantarillado, la gente está conectada pero no está funcionando. Hasta ahora están haciendo la planta de expulsión que es donde deben llegar las aguas de las casas y esta las expulsa a la planta de tratamiento y de allí al mar", dice.
Debido a la ausencia de esta planta, señala Córdoba Lara, es que en muchas ocasiones los manjoles se han desbordado, causando daño ambiental debido a los olores fétidos y el agua contaminada que queda en cercanía a sus residencias.
FUE DIRECTRIZ DE LA DIMARAnte esta denuncia Aguas de Cartagena sostuvo que los kioskos fueron construidos alejados del mar para prevenir inundaciones en caso de que marea suba. Así mismo, sostienen que no fue una decisión arbitraria, pues lo hicieron siguiendo directrices de la Dirección General Marítima (Dimar).
Este medio queda a la espera de más información que pueda brindar Acuacar sobre la problemática.





