Se desconocen las razones. Anoche se especulaba que podían haber manos "criminales" involucradas.
Lo único cierto es que se desplomó imprevistamente la inmensa bonga que por años favoreció con su sombra el anden enfrente del Castillo San Felipe, el mismo que por años es ocupado con varios talleres de carros, que allí funcionan.
El árbol, con un tallo muy grueso, se cayó de un momento a otro, la noche del viernes, ocasionando un gran susto a conductores y transeúntes

