La versión 31 del Festival del Frito Cartagenero culminó el lunes con muchas satisfacciones para los participantes así como para los organizadores.
Alexandra Martínez fue escogida como la “Ganadora de Ganadoras” y por eso tiene derecho a 1 millón 500 mil pesos que le otorga el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), organizador del tradicional Festival. A Sonia Mena, Espíritu Coa, Josefa Fernández, Bertha Guerrero, Ana Anaya y Francia Ríos las escogieron ganadoras en las otras categorías en competencia (arepa de huevo, arepita de dulce, frito innovador, carimañola, buñuelo de frijol y empanada de carne) y las premiaron con 1 millón de pesos.
Sin embargo, el premio y el título de “ganadora” puede considerarse apenas un incentivo para estas mujeres si se compara con lo que ellas y los otros 46 participantes lograron en solo diez días que el Festival estuvo en pie en el parqueadero del monumento a las Botas Viejas.
Según explicó Nacira Ayos, directora del IPCC, en el recién terminado Festival se generaron más de 250 empleos temporales, las ventas diarias estuvieron en 53 millones de pesos aproximadamente, lo que multiplicado por los diez días del festival, da como resultado más de 500 millones de pesos de ingresos totales en el evento que tenía al frito cartagenero como su eje.
No hubo patrocinadoresEl incremento en la asistencia al Festival del Frito fue evidente, de acuerdo a lo que menciona Nacira Ayos.
“Se calcula que 3 mil personas asistieron diariamente al Festival y en días de fin de semana la asistencia estuvo en cerca de 5 mil personas. Respecto al festival del año anterior, se puede hablar de un aumento de un 20 por ciento en el número de visitantes, lo que nos satisface mucho. Creo que esto se debió a la organización que venimos trabajando y a que, a parte de que los cartageneros son amantes de los fritos, esta vez hubo una agenda de actividades dentro del festival que iba más allá del tema gastronómico”, precisó a El Universal la directora del IPCC.
La asistencia de ese promedio diario de 3 mil personas, produjo que en cada una de las 53 mesas participantes se comercializaran unos mil fritos al día, beneficiándose todas en medio de la competencia.
“Todos los ingresos que se generaban por ventas en el festival correspondían en su totalidad a los participantes. El IPCC solo sirve de organizador del evento y dota a los participantes de utensilios como tapabocas, delantales y gorros. Sin embargo, son los participantes quienes consiguen los insumos para preparar sus fritos, en lo que se estima que invirtieron 400 mil pesos diarios”, dijo Ayos, recordando que este año el festival no contó con apoyo de patrocinadores que otorgaran parte de la materia prima de cocina, como en años anteriores.
¿Caro o justo?Los precios de los alimentos ofrecidos en las mesas participantes fue una de las críticas que se escuchó este año sobre el Festival del Frito, según lo hicieron saber varios ciudadanos a este medio.
Las arepas innovadoras tenían un valor de $3.500, mientras que las tradicionales costaban $2.500. Los otros fritos podían estar en los mil pesos. Todas las mesas trabajaron con los mismos valores.
Ante las quejas al respecto, Nacira Ayos explicó que el valor de los fritos es fijado en común acuerdo por todos los participantes y que el IPCC no interviene.
“Todas las mesas tienen los mismos precios para propiciar una competencia leal, en donde se prefiera no por el costo sino por el sabor del frito. Los fritangueros son los que realmente conocen el valor de su trabajo y saben que, en el caso de la arepa innovadora, son muchos los ingredientes adicionales que deben utilizar, lo que obviamente encarece el valor del producto. Ellas están motivando una dinámica distinta, pero eso tiene su costo. Sí se supo que las bebidas se estaban vendiendo con un precio un poco elevado al normal, pero enseguida se llamó la atención y se corrigió”, manifestó.
Otras ventasAdemás de la venta de fritos, el Festival también fue aprovechado por otros comerciantes. Vendedores de cócteles, dulces y bebidas pudieron trabajar dentro del festival, así como vendedores ambulantes de diverso tipo que se apostaban en los alrededores del parqueadero de las Botas Viejas. Los artistas que se presentaron en el evento también hallaron allí una oportunidad de empleo.
Es por eso que se considera que luego de 31 años de historia, el Festival del Frito se convierte en una pequeña rueda de negocios, en la que cada comerciante que participa aprovecha diez días para mostrar lo mejor de lo que sabe hacer, lucrarse por ello y hasta aspirar a ser premiado.
Representantes de CartagenaAlgunas de las ganadoras de esta edición del Festival del Frito representarán a Cartagena en un corredor gastronómico afro, que se realizará en próximos meses en San Andrés, San Basilio de Palenque y Cartagena.
“Es un proyecto a nivel de región y sería una forma de seguir premiando a las ganadoras, vinculándolas a procesos como este, llevando la comida cartagenera a San Andrés y Palenque. La idea es trascender a nivel nacional”, aseguró Nacira Ayos.
