La declaración de una mujer en un famoso noticiero radial local respecto a la supuesta contaminación de la ropa de segunda mano alarmó a los comerciantes de las ‘pacas’ del sector Almacentro, en el Mercado de Bazurto.
La emisión en la que se expresó la desconocida mujer, fue la semana pasada y desde entonces los vendedores de las pacas averiguan de quien se trata para preguntarle en qué se basa para hacer tales aseveraciones que ponen en riesgo su actividad comercial.
“Fui hasta la emisora pero no me dejaron entrar (...) estoy pidiendo que me digan quién dijo eso, porque le voy a poner una demanda pues nos está desvalorizando y dañando el comercio informal. Voy a llegar hasta las últimas instancia”, afirmó Estefany Mora Muñoz, presidenta de la Asociación de Vendedores Informales de Cartagena (Asovincar).
“No hay riesgo”
En las pacas se consiguen prendas entre mil y 15 mil pesos, por lo que los comerciantes que también son consumidores, indican que no solo es una fuente de empleo sino que es una buena opción, pues es ropa de marca a precios muy bajos.
“Las pacas son un ‘desvare’, de pronto a alguien se le parte el pantaloncito y aquí pueden comprar otro, hay mucha gente que compra ropa para trabajar y otros que la usamos para vestir diario”, expresó el vendedor Joaquín Díaz.
De acuerdo con lo expresado por los comerciantes, las pacas son negociadas con una microempresa de Medellín, que luego de juntar la ropa, la desinfectan y desodorizan, para luego empacarla al vacío.
“Se tiene la concepción de que las pacas son americanas, pero no todas vienen de afuera, nosotros las compramos a un mayorista en Medellín”, agregó Díaz.
Asimismo, los vendedores indicaron que como consumidores nunca han tenido problemas de salud por el uso de ropa de segunda mano ni han recibido quejas de clientes.
“Confío en esta ropa, tengo años comprando aquí y nunca he tenido problemas, mis niños se visten con esta ropa también”, confirmó Sandra López, una cliente.
Los consumidores expidieron un comunicado oficial en el que plasman la preocupación ante una posible intervención a estas ventas: “El comercio de usados es lo poco que a los consumidores vulnerables nos queda, como única salvación para vestir”, reza la comunicación.
Los vendedores anunciaron que seguirán en busca de quien ha desatado el rumor de la ropa contaminada para conocer el porqué del señalamiento y que procederán legalmente en caso de que sea necesario.
Martha Rodríguez, directora del Dadis, indicó que la institución no cuenta con una normatividad de salud pública para hacer revisión o controles a este tipo de comercio. “Nosotros hacemos el concepto sanitario de todos los establecimientos comerciales, pero específicamente revisar el tema de ropas, no”, puntualizó Rodríguez.

