"Estamos pendientes, porque apenas llueve nos toca correr” exclama con preocupación Hernán Marimón, residente de la calle Las Carretas en el barrio Nuevo Porvenir y cuya casa se sitúa al lado de un frondoso árbol de almendros que abraza y descansa sobre un poste que sostiene redes eléctricas.
“Estamos pendientes porque apenas llueve, ese árbol empieza a botar candela, eso es un peligro, las guayas eléctricas sobrepasan los 250 voltios, una vez me recosté al palo y por casi termino electrocutado, por aquí pasan muchos niños, puede ocurrir una tragedia”, cuenta Marimón.
Según los residentes del sector, cada vez que llueve y soplan fuertes vientos, se exponen a todo tipo de cortocircuitos que genera el roce entre los cables de alta tensión “Este árbol cuando llueve bota bastante voltaje, aquí todas las tardes se reúnen niños a jugar, y también se exponen los que salen de las clases, ya que hay una institución educativa cerca”, indica Juan Carlos Moreno, habitante de este barrio.
La comunidad demanda la presencia de Electricaribe, debido a que no pueden estar conviviendo con lo que consideran una amenaza para sus vidas “hemos llamado varias veces a Electricaribe, ese problema no es de ahora, eso es desde hace más de dos semanas, que las guayas eléctricas permanecen enrolladas al palo de almendros”, Manifiesta Luz Dary Torres, miembro de la Junta de Acción Comunal del sector.
¿PODAR EL ÁRBOL?
Los residentes piden podar el árbol de almendros o que la empresa de energía ofrezca una mejor ubicación en los cables de alta tensión.
En diálogo con el ElUniversal.com.co, un vocero de Electricaribe informó que enviarán un supervisor a la zona para analizar la emergencia, con el fin de verificar si el árbol podría entrar en el cronograma de poda dispuesto por la empresa.

