En Henequén aproximadamente 350 familias viven del reciclaje. Algunos comenzaron por casualidad y otros heredaron el legado de sus padres, todos saben lo que su labor significa para el medio ambiente. Ellos notaron como para el país pasaron de “escarbar basura” a tener un negocio próspero al que grandes empresas comenzaron a apuntar y que llegaron a la ciudad para desplazarlos.
“Cuando comenzamos a organizarnos, por allá en 1989 tuvimos la visión de que el reciclaje tenía futuro. Yo vivía en Olaya y con mis padres me vine para Henequén en 1970 y acá nos quedamos. En el 72 comenzó a llegar la basura de allá de San Francisco y ahí arrancamos. Para el 89 teníamos la primera organización y el 1991 fuimos sede del Encuentro de Recicladores de la Costa Norte”, contó Rigoberto Orozco, quien casualmente cumplió 63 años el 17 de mayo, Día Mundial del Reciclaje. Él tiene 30 años en este oficio.
Rigoberto se despierta todos los días a las 4 de la mañana. Aunque confiesa que ya no recicla a diario, sí lo hacen tres de sus cinco hijos, y eso lo enorgullece. Para él, si tuviera que volver a elegir, seguiría siendo reciclador.
“Esto es lo más bueno que pude haber aprendido en la vida, a cuidar y valorar el medio ambiente. Saber que con mi labor diaria ayudo a la flora y la fauna, y que los plásticos que reúno no fueron a parar a un caño, al mar y que no se convirtió en sedimento en las lagunas. Eso lo sé hace más de 30 años y hasta ahora en Colombia es que se están dando cuenta”, dijo Rigoberto.
En cuanto al papel de la comunidad en la labor del reciclaje, Rigoberto dejó claro que aún está en mora. “Aquí hemos ayudado a muchos barrios a que aprendan. Yo creo que si usted desocupa una botella y la echa aparte de los residuos orgánicos hay un gran cambio, si separa el cartón y el papel, todo ayuda. Los cartageneros tienen esa materia pendiente: aprender a manejar sus residuos sólidos, sobre todo la separación en la fuente. Ahí debemos llegar todos”.
DE LA "BASURA" AL NEGOCIO
Manuel Ocón, reciclador desde hace casi 40 años, dice recordar cuándo su oficio dejó de ser entre la “basura” y se convirtió en un negocio apetecido. “En mi vida cotidiana, en este oficio, sufrí muchísimo. Lo que más recuerdo fue un día que paré una buseta de Socorro y le dijeron al conductor que no me llevara porque era reciclador y me tocó llegar hasta Henequén a pie. Hoy en el reciclaje, las grandes empresas ya nos quieren reemplazar porque ya no es basura, ahora es negocio. Venimos dando la lucha para no ser desplazados”.
Según cuentan los recicladores organizados, desde hace dos años comenzaron a llegar grandes empresas de otras ciudades que les han quitado algunos contratos, "Dios aprieta pero no ahorca y muchas empresas les han dicho que no porque saben de nuestra experiencia y que somos idóneos, serios y cumplidos. Aunque para ser sinceros creo que es una pelea de burro amarrado con tigre suelto porque ellos tienen el músculo financiero y político, y nosotros no”, señaló Manuel.
Pese a la fuerte competencia que les ha llegado y que los ha desplazado de algunos trabajos, sienten que están mejor que hace algunos años “hemos mejorado en el sistema, ya usamos uniforme, implementos de seguridad y tenemos bodegas”.
LA NECESIDAD DE ORGANIZARSE
“Nos organizamos porque lo necesitábamos. Cuando este dejó de ser el relleno sanitario, nos quedamos sin trabajo de repente. Nos organizamos en dos grupos para trabajar de día y de noche, pese a que en ese momento no teníamos fuente de empleo nos organizamos con carretas y triciclos y salimos a reciclar”, explicó Diomedes Montes, representante legal de Fundación Recicladora para el Desarrollo Ambiental, una de las ocho organizaciones de recicladores que hay en Henequén.
Ya organizados, han podido presentar propuestas de servicio de reciclaje a diferentes empresas. Respecto al reto de la nueva competencia, Montes sostuvo que “hay leyes, normas que nos cobijan y nos dan prioridad por ser recicladores de oficio. Las alcaldías deben organizar a los recicladores y hacer todo el esfuerzo para que se nos de prioridad”.
Entre las peticiones de los recicladores a la Alcaldía están: realizar un censo y ser incluidos en el PGIRS (Política para la Gestión Integral de Residuos Sólidos), que debe estar actualizada para el 20 de junio de este año.
EN DIÁLOGO PERMANENTE
La Oficina de Servicios Públicos del Distrito se mantiene en conversaciones con los recicladores sobre su inclusión en el esquema de aseo y la política pública para que sus derechos sean protegidos y garantizados. Pese a esto, los recicladores dicen que los avances son pocos.
Ante esto, Gustavo Olier, quien lidera el proceso de inclusión explicó que “estamos construyendo una ruta que permita el diseño e implementación de acciones afirmativas, y que la administración sea responsable de hacer uso de las herramientas para garantizar derechos de la población vulnerable. Queremos hacer el acompañamiento para que den el salto de recicladores a empresarios del reciclaje”. Por su parte, Carlos Castillo, asesor de la Oficina de Servicios Público, indicó que “se siente que no se avanza, pero hoy la Defensoría del Pueblo, Personería, Secretaría de Educación, Escuela de Gobierno, Plan de Emergencia Social (PES) y la Secretaría del Interior ya saben lo que estamos haciendo y nos estamos alistando institucionalmente, porque se venían haciendo acciones afirmativas, pero de forma desarticulada”.

