En el segundo de siete días en los que planeaba disfrutar de Cartagena y San Andrés, a la turista brasileña Tatiana Carvalho de Siqueira se le dañaron las vacaciones. El 10 de noviembre, durante una visita al Oceanario Islas del Rosario, un delfín le mordió la pierna derecha.
Su apoderado, Mario Torres Arrautt, contó a El Universal que la mujer de 38 años “estaba de paseo con varias amigas, también de Brasil, y al llegar al acuario quiso disfrutar de la principal atracción turística: los delfines. Ella compra su boleto para entrar al agua y tomarse la foto. Entra acompañada de una funcionaria del Oceanario, se toma la foto y cuando está subiendo las escaleras para salir del agua, el delfín la muerde de manera sorpresiva y violenta, y la arrastra hacia abajo”.
“La funcionaria -agregó- coge al delfín y ella sale del agua. Se encontraba muy adolorida y solicitó ser atendida por personal médico en las instalaciones del acuario, a lo cual le respondieron que el lugar no contaba con puesto médico, ni siquiera con un botiquín, y que no podían hacer nada al respecto. Ella se fue muy molesta, con dolor y sangrado”.
Según Torres, el 11 de noviembre Carvalho acude a la clínica Medihelp, en busca de atención médica. “A ella le tocó pagar consulta médica particular porque no tenía seguro médico ni nada que cubriera ese acontecimiento. Le mandaron unos antibióticos para que no se le infectara la herida y le generaron cinco días de incapacidad”.
Advirtió que por la mordedura del animal la turista “no pudo salir con sus amigas a caminar la ciudad, disfrutar de las demás atracciones turísticas, fiestas de independencia, tomar el sol, tomar licor, en general, disfrutar de manera plena sus vacaciones. Del 13 al 15 de noviembre tenía programado su viaje a San Andrés y fue, pero tampoco pudo salir porque tenía la pierna inflamada. Estaba incapacitada”.
El abogado sostuvo que Carvalho sufrió además un “daño moral y estético”, pues “ella tiene miedo de volver a ingresar al agua con delfines u otros animales marinos. En estos momentos está con una terapia de psicología en Brasil. Y el perjuicio estético es por cualquier cicatriz que le pueda quedar en la pierna”.
La indemnizaciónEn una reclamación extrajudicial de indemnización de perjuicios, Torres solicitó al Oceanario, el pasado 30 de noviembre, que pagara a la afectada 20 mil dólares ($55 millones 600 mil).
“Ahí mi apoderada reclama los perjuicios psicológicos y los materiales, es decir, lo que pagó en medicina, consulta médica y el viaje que no pudo disfrutar, ni a Cartagena ni a San Andrés, por estar incapacitada por lo que sucedió. Recibieron la reclamación el 21 de diciembre y pretendemos presentar la demanda ante las instancias judiciales porque no fuimos escuchados en vía extrajudicial o de conciliación, no hemos tenido respuesta”.
Y “para que esto que le sucedió a ella no le suceda a otras personas, estamos pensando también en presentar una reclamación ante organismos de vigilancia y control como el Dadis. La funcionaria del Oceanario dijo a mi apoderada “este es un caso atípico, primera vez que pasa, nunca había sucedido, no sé por qué te mordió”; pero por ser un sitio turístico en el que hay manejo de animales deben tener un puesto médico o por lo menos un botiquín que permita atender cualquier emergencia. Tampoco le ofrecieron una disculpa. Eso la molestó a ella y por eso acudió a reclamar los perjuicios”.
El Universal consultó el caso con el Parque Nacional Natural Corales del Rosario, donde se ubica el Oceanario, y no obtuvo respuesta. El Dadis indicó que es deber de este sitio tener un puesto de atención médica.



